relevo en los juzgados de sevilla

La juez Núñez Bolaños estudia otro rumbo en los ERE en contra de Alaya

Núñez Bolaños desactiva un auto de su antecesora y pide a la Guardia Civil un informe completo sobre la estafa de la formación. Se espera que corrija también los ERE

Foto: La juez María Núñez Bolaños. (EFE)
La juez María Núñez Bolaños. (EFE)

La magistrada María Ángeles Núñez Bolaños, recién aterrizada en el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla, ha dejado las cosas claras desde el primer minuto. Mientras Mercedes Alaya espera una planta más arriba de su antiguo despacho la respuesta del Consejo General del Poder Judicial sobre la comisión de servicio que ha solicitado para seguir seis meses más al frente de sus macrocausas, su sustituta ha dictado un auto para anular una de las últimas decisiones de su antecesora en la presunta estafa de los cursos de formación. Núñez Bolaños ha dejado sin efecto la solicitud de Alaya de estrechar el cerco sobre las empresas del exconsejero Ángel Ojeda. El político metido a empresario se pudo embolsar sólo en año y medio 33 millones de euros, según la juez. La nueva titular también reclama a la Guardia Civil un informe sobre el estado en el que se encuentran las distintas líneas de investigación y un cronograma sobre los informes emitidos hasta el momento.

Fuentes judiciales discrepan sobre si es normal o no la decisión adoptada por Núñez Bolaños, nada más tomar posesión de su despacho. La mayoría de abogados que saben bien qué es trabajar con Alaya aseguran que el auto de la nueva juez deja claro que se avecina un duelo de titanes en los tribunales sevillanos. Otros sostienen que es una decisión “muy normal” que no desactiva nada y que el auto anulado, no notificado a las partes, era “intrascendente” para la investigación. En lo que sí coinciden todos es en que la flamante titular piensa marcar su propio rumbo en las investigaciones abiertas y Alaya no lo va a soportar, advierten. Llama la atención que el auto de Núñez Bolaños se firmó el 17 de junio y el de Alaya dos días antes, el 15, horas antes de dejar de ser oficialmente la titular.

La magistrada Mercedes Alaya. (Reuters)
La magistrada Mercedes Alaya. (Reuters)

Lo que genera más expectación es saber si la recién llegada se atreverá también a enmendar la decisión a la que con más insistencia se ha aferrado Alaya, la de no dividir en varias piezas el caso de los ERE. En contra del criterio de la Fiscalía Anticorrupción, que ha reclamado hasta en seis ocasiones que la macrocausa, 271 imputados, se parta en varios capítulos, Alaya mantuvo hasta en el Supremo que el caso era “inescindible”. Ahora será su sucesora la que decida, mientras que Anticorrupción insiste en el peligro de la prescripción de delitos de una causa inabarcable.

La famosa juez abandonó el pasado martes su despacho habitual en los juzgados de Sevilla tras una breve reunión de cortesía con Núñez Bolaños. Desde su llegada, marcó diferencias con el estilo Alaya. No sólo porque pisaba la sede judicial a primera hora de la mañana, a diferencia de los horarios imposibles de la juez azote de la Junta y el PSOE andaluz. También porque con total normalidad daba los buenos días, atendía a los periodistas y explicaba sin misterios lo que espera de su nueva etapa profesional. Ha dejado claro que apuesta por el trabajo en equipo y que repartirá juego entre los jueces de refuerzo designados. También mostró preocupación por los asuntos ordinarios que se agolpan en su despacho, eclipsados tras las causas estrella. Con su primer auto, deja claro que piensa tomar las riendas e imponer su propio sello.

Alaya, incluida entre las mujeres más influyentes de España, se despidió el martes con un auto bomba en el que ampliaba las imputaciones por el supuesto fraude de los cursos a los exconsejeros Manuel Recio y Antonio Ávila. Dejaba claro que, en este escandaloso caso –como en el de los ERE, donde se habla de la falta de control y supervisión de hasta 950 millones de euros–, piensa llegar hasta lo más alto de la pirámide política. La imputación de los exmiembros del Gobierno andaluz está directamente relacionada con la firma de cientos de exoneraciones a las empresas beneficiarias de las ayudas que evitaron que tuvieran que acreditar el destino del dinero público. Una figura legal que debería usarse de forma excepcional y que en el caso de la formación en Andalucía se convirtió en la norma general.

Lo que genera más expectación es saber si Bolaños se atreverá también a enmendar la decisión más firme de Alaya, la de no dividir en varias piezas el caso ERE

La juez ha peleado con uñas y dientes por mantener el control en la instrucción de este caso y llegó a pedir al Ministerio del Interior que frenara las actuaciones de la Policía Nacional en este asunto para mantenerlo bajo su batuta con ayuda de la Guardia Civil. No surtió efecto. De hecho, la UDEF sigue adelante con sus actuaciones: el pasado lunes detuvo en esta operación al alcalde socialista de Punta Umbría. Días antes, los mismos ex altos cargos que habían pasado por el despacho de Alaya semanas atrás volvían a prestar declaración ante la Policía.

Suspiros de alivio en la Junta

Alaya ha solicitado una prórroga de medio año, antes de incorporarse a su plaza en la Audiencia de Sevilla, de la que tomará oficialmente posesión el 24 de junio, para seguir al frente de algunas de las macrocausas que lleva adelante: los ERE, los cursos de formación y los avales fallidos de la Junta a empresas. El TSJA ha enviado un plan de trabajo al juzgado sevillano en el que básicamente reclama que se reparta el juego entre los jueces habilitados. La que decide es Núñez Bolaños.

El jueves la toma de posesión del nuevo Gobierno de Susana Díaz no se pareció en nada a la que se vivió en 2013. Aquel día, Díaz se tragó el auto bomba de Alaya que señalaba a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán junto a otros siete exconsejeros andaluces. El escrito se difundió mientras los consejeros prometían su cargo. En esta ocasión, la noticia que corrió como la pólvora fue precisamente el auto de Núñez Bolaños desactivando a su antecesora. Había suspiros de alivio. En los círculos socialistas se sabe que Alaya ha dejado firmados una serie de autos, los llaman irónicamente “póstumos”, justo antes de su salida y que tendrían que ir viendo la luz en días sucesivos. Eso sí, ante cualquier insinuación de que la nueva juez es de la cuerda del Gobierno socialista, saltan las alarmas. Todos niegan al unísono que haya ningún tipo de relación con la nueva titular y ni siquiera que existan afinidades políticas o personales con el consejero de Justicia, el fiscal en excedencia Emilio de Llera.

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