su abstención salvaría a la presidenta

Susana Díaz se desmarca de Ferraz y avisa de que hablará también con el PP

No seguirán las directrices de Pedro Sánchez y dejan claro que tratarán de abrir comunicación con Rajoy para salvar la investidura de la socialista, aunque los puentes hoy están rotos

Foto: La presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juan Manuel Moreno. (EFE)
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juan Manuel Moreno. (EFE)

Ferraz ha dado una orden y Susana Díaz no piensa seguirla. La indicación del secretario de Organización, César Luena, llamando a pactar con todos los partidos excepto con el Partido Popular no será una regla a seguir en Andalucía. La situación de bloqueo político en el Parlamento andaluz amenaza seriamente las posibilidades de Díaz de formar gobierno y los socialistas no están dispuestos a bombardear los puentes con ninguna formación política. La abstención del PP, que hoy por hoy se antoja un imposible, puede salvar a la dirigente andaluza y no van a dejar ninguna baza sin jugar por más que su estrategia pueda distorsionar futuras alianzas de los socialistas tras las municipales y autonómicas de mayo o incluso dañar al candidato en las generales.

El número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo, ha dejado claro, frente a la posibilidad de que el pacto político que permita gobernar pueda cerrarse desde Madrid, que las negociaciones se llevarán a cabo sin interferencias desde Andalucía, e insistió en que los puentes no se deben romper con ningún partido, incluyendo al PP, que con 33 diputados si se abstiene podría tener la llave del futuro Gobierno.

Ya durante la campaña electoral la dirigente andaluza dejó claro que no iba a admitir en sus alianzas interferencias de Ferraz. Insisten en ese mensaje a pesar de que el desbloqueo de la investidura de Díaz está cada vez más preso de las estrategias nacionales que ante próximos comicios. Por mucho que los socialistas andaluces quieran desmarcar la formación del Gobierno andaluz de las municipales, las fechas se solapan. Aunque siguen resistiéndose a admitirlo en público, en el PSOE andaluz dan ya por hecho que no será posible la investidura hasta que pasen las elecciones de mayo.

Reunión de la Comisión Ejecutiva Regional el PSOE andaluz. (EFE)
Reunión de la Comisión Ejecutiva Regional el PSOE andaluz. (EFE)

El secretario general, Pedro Sánchez, insiste en llamar a la puerta de Podemos y Ciudadanos y evita al PP al apelar a la responsabilidad de los partidos en Andalucía, dejando claro cuáles son sus preferencias. El equipo de Susana Díaz retomará la próxima semana los contactos políticos para buscar una salida a la encrucijada que se vive en el Parlamento andaluz. El desacuerdo inicial en la composición de la Mesa de la Cámara se convirtió en una guerra entre PSOE y PP y, de momento, ni Podemos ni Ciudadanos dan señal alguna de que vayan a moverse de su no a la candidata socialista. Tampoco el PSOE pone sobre la mesa ofertas que permitan desbloquear la situación. Todo apunta a un callejón sin salida, que obligaría a convocar próximas elecciones en septiembre, coincidiendo con las catalanas. Ningún partido dice querer unas segundas autonómicas pero tampoco se mueven de sus posiciones iniciales.

Los socialistas perdieron la oportunidad de tener un gesto con el PP en la composición del Parlamento y lejos de darle los dos sillones que pedían en la Mesa los dejaron con un solo representante, los mismos que el resto de partidos a pesar de que su número de escaños es mucho mayor. Esto ha llevado a los populares a endurecer sus posiciones. Las declaraciones no bajan el tono. “Susana Díaz nos pega patadas en las espinillas, nos insulta y luego pide que la apoyemos”, advirtió el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla.

Los socialistas saben que la negociación con los populares serán muy complicada, pero siguen confiando en que tras las municipales el líder del PP, Mariano Rajoy, dé orden de moverse hacia una abstención. Fuentes del PP aseguran que esa posibilidad, que existió, esta cada vez más lejos. Díaz tampoco tiene margen ni capacidad para garantizar al presidente del Gobierno un acuerdo que permita intercambiar San Telmo por la Moncloa. Eso depende de Ferraz y no va a ocurrir. La falta de sintonía de Sánchez y Díaz juega esta vez en contra de la andaluza.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

La presidenta en funciones trabaja ya en su programa de gobierno y está dispuesta a admitir propuestas del resto de grupos políticos para incluir como compromisos en su discurso de investidura. Sin embargo, todo apunta a que necesitará avanzar mucho más en su oferta a los demás partidos para convencerlos de que la dejen formar gobierno. El PP quiere un pacto que aclare que los socialistas dejarán gobernar la lista más votada en las municipales. Varias capitales podrían estar en juego. El PSOE se cierra en banda a este acuerdo. Insisten en que no van a aceptar ligar las municipales y las autonómicas, por más que el calendario político ya haya hecho que vayan íntimamente vinculadas. Con Ciudadanos y sobre su decálogo contra la corrupción, los socialistas señalan que hay “una amplia coincidencia en los planteamientos”. Con Podemos, dicen, existen “coincidencias y discrepancias”. Consideran que “hay margen para el diálogo y el acuerdo” pero sobre todo, admiten, para lograr la abstención de Podemos o del PP. Sólo así, según el actual reparto de escaños, podrían salvar la situación.

El Supremo podría desencallar las negociaciones

Frente a las críticas por la prepotencia de Díaz, algo en lo que coinciden todos los demás partidos, los socialistas echan balones fuera y aseguran que harán cesiones y gestos que abran salidas políticas. No se sabe cuáles ni hasta dónde. De momento, el movimiento más importante puede venir desde fuera de Andalucía. Hoy martes está prevista la última comparecencia ante el Tribunal Supremo por el caso ERE con el turno de la exconsejera de Presidencia Mar Moreno.

Los expresidentes de la Junta José Antonio Griñán y Manuel Chaves. (EFE)
Los expresidentes de la Junta José Antonio Griñán y Manuel Chaves. (EFE)

Si el Alto Tribunal mueve ficha en un plazo de tiempo razonable, hará un favor a los socialistas sea cual sea su decisión sobre la causa de los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Si ve indicios de delitos y sigue adelante, el PSOE ya se ha comprometido a pedir las actas de diputado y senador a los históricos socialistas. A Susana Díaz se le solucionaría este problema. Si no hay suplicatorio y el juez instructor no ve responsabilidad penal, desde el PSOE consideran que Podemos y Ciudadanos no podrán seguir adelante con su exigencia de que dimitan los expresidentes como símbolo político. Es curioso que los nuevos partidos no compartan este análisis. Desde Podemos insisten en que, aunque el Supremo dé carpetazo a la vía penal, seguirán exigiendo dimisiones por responsabilidad política.

La Mesa del Parlamento se reúne hoy por vez primera tras la revuelta constitución del pasado jueves. A partir de ahí, el presidente abrirá consultas a los grupos políticos para que formen gobierno. El primer pleno de investidura podría celebrarse a finales de abril o principios de mayo, según fuentes parlamentarias. Sobre esa primera fecha y en caso de una segunda votación fallida, el tiempo corre. Habrá dos meses para desbloquear la situación. Si no, elecciones en septiembre, el escenario político que nadie admite querer pero que se dibuja cada vez con más nitidez.

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