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El viaje de Feijóo a América Latina que puede cambiar la política española
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¿un nuevo tiempo político?

El viaje de Feijóo a América Latina que puede cambiar la política española

Esta semana se han producido dos anuncios en apariencia poco relevantes para la política española, la candidatura de Sánchez a la Internacional Socialista y la gira del líder popular por Iberoamérica

Foto: Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Chema Moya)
Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Chema Moya)
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Hay dos movimientos interesantes en la política española que han pasado desapercibidos, perdidos en la vorágine semanal: Pedro Sánchez anunció su candidatura para liderar la Internacional Socialista y Feijóo informó de su próximo viaje a América Latina. Son dos apuestas por reforzar la imagen internacional de sus líderes que tienen lugar en espacios en apariencia poco provechosos. La Internacional Socialista está muy apagada y América Latina es un territorio cada vez más polarizado, donde apenas hay presencia entre sus gobiernos de la socialdemocracia y de la derecha moderadas, y donde ni PSOE ni PP cuentan con grandes aliados. Sin embargo, ambos movimientos tienen una importancia mayor de lo que parece.

La candidatura de Sánchez tiene varias explicaciones. La pragmática, según los expertos consultados, subraya que "bien gestionada da imagen, porque refuerza su imagen internacional, le dará fotos con los líderes socialistas y socialdemócratas, y puede tener valor electoral". La visión de la oposición es distinta, y desde el PP señalan que "Sánchez está intentando buscar oportunidades para después. Fuera de España es un político de éxito y aquí no, por lo que quiere encontrar una salida en ese ámbito". Hay una tercera lectura, que es ideológica, y que está ligada al momento socialdemócrata internacional, con muchos gobiernos tomando políticas económicas impensables hace tres o cuatro años. Habría que aprovechar la tendencia de la época, señalan fuentes del PSOE, para que "la Internacional Socialista, que ahora está dormida, vuelva a tener un papel relevante".

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (i), y los presidentes de Andalucía, Juanma Moreno (c), y de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Raúl Caro) Opinión

El declive de los partidos tradicionales, sustituidos o presionados por opciones a su derecha y a su izquierda, habría llevado a las formaciones de centro izquierda a una posición mucho menos relevante en el plano internacional. Este sería un momento propicio para revitalizarlas y Sánchez estaría aportando su buena imagen internacional para caminar en esa dirección. Para ese propósito, "la elección de Lula en Brasil puede ser importante para dar un impulso a la socialdemocracia internacional", aseguran desde el PSOE.

Feijóo, en Iberoamérica

El viaje de Feijóo tiene otras claves, y alguna de ellas guarda semejanzas con el movimiento de Sánchez. El primer motivo de su visita a Latinoamérica, cuya agenda final debe cerrarse aún, es pragmático. Como señalan fuentes de la dirección popular, "es el territorio donde más votantes del PP tenemos, y queremos atenderlos antes de las elecciones porque después va a ser mucho más difícil". Feijóo sabe de la importancia de esos votos desde su época en la Xunta, "en Ourense un diputado se lo cambió el voto de la emigración", y quiere asentar un frente relevante.

“No queremos perdernos lo que está pasando en Chile porque está renaciendo el centro político”, aseguran desde el PP

El segundo asunto tiene gran importancia, en la medida en que puede marcar caminos para la derecha tradicional: "No queremos perdernos lo que está pasando en Chile, que es donde están ocurriendo cosas. El fracaso de la Constitución populista y el de la extrema derecha están llevando hacia el renacimiento del centro político".

Lo cierto es que la experiencia chilena contiene muchos puntos de interés que entroncan con los cambios políticos y económicos vividos en América Latina. Como explica José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense y director de la Fundación Carolina, el continente vivió momentos de prosperidad ligados a las materias primas hasta el periodo 2014-2016, años en que ese auge sufrió un frenazo brusco. Y cuando el retroceso era palpable, llegó la crisis del covid, que causó importantes daños. Se dibujó un nuevo mapa político que fue producto de una secuencia: economía en descenso, falta de confianza en el sistema, aparición de nuevos actores electorales. "Se produjo un parón en las expectativas de ascenso social, y muchas clases medias que lo eran por primera vez, que habían salido de la pobreza y habían podido enviar a sus hijos a la universidad, ven esas esperanzas frenadas de golpe", subraya Sanahuja.

Mucha gente decidió expulsar al oficialismo; querían cambio y probar suerte con nuevas opciones políticas

Ese declive social generó más desconfianza en la democracia: "El Latinobarómetro de 2018 mostraba el peor grado de satisfacción con la democracia de los últimos tiempos, ya que se había asentado el convencimiento de que el sistema no respondía a la gente y que se gobernaba en favor de unos pocos". En ese escenario, los sistemas electorales de algunos países, que funcionan a doble vuelta, fueron un mecanismo que permitió la aparición de nuevos partidos. "El superciclo electoral, en el marco del cual los gobiernos progresistas eran sustituidos por gobiernos liberal conservadores, termina en 2019. Mucha gente decide expulsar al oficialismo, quieren cambio y probar suerte con otras opciones. En un sistema de doble vuelta, cuando tienes fragmentación, quedan fuera de juego los partidos tradicionales y aparecen otros nuevos". En algunos países ese sistema llevó a que los extremos compitieran por el poder, y en Chile el resultado fue que los dos candidatos pertenecían a opciones vistas como radicales por los contrarios: Boric y Kast.

Tras el triunfo electoral de Boric se eligió una asamblea constituyente: el deseo de cambio social, que había impulsado muchas de las protestas, se canalizó hacia un nuevo texto constitucional. Como señala Sanahuja, "se planteó una demanda de derechos sociales que en parte fue capturada por las agendas identitarias, y en particular por la cuestión de la plurinacionalidad, que fue el elemento que más rechazo causó entre los chilenos, según las encuestas posteriores al plebiscito". Junto con ese factor, también "fueron muy relevantes los excesos simbólicos y verbales" que aparecieron en la campaña, con una puesta en escena por parte de los progresistas muy alejada del sentir común.

El regreso de la moderación

La negativa del pueblo chileno a la Constitución fue, según fuentes de la Fundación Disenso, "un batacazo para el proyecto de Boric, que vivió una crisis de gobierno, cesó a cinco ministros y entraron socialdemócratas en su lugar. Es decir, está intentando reconducir el Ejecutivo hacia un gabinete socialdemócrata 'limpito'. No obstante, seguirá teniendo problemas, porque llegó aupado por fuerzas antisistema que hoy se sienten defraudadas y engañadas; y, en segundo lugar, por el constante incremento de asesinatos y actos terroristas en la Araucanía que se le ha ido de las manos".

Sanahuja subraya que ese viraje del Gobierno de Boric hacia "cuadros experimentados del Partido Socialista" está teniendo lugar "no solo por el plebiscito, sino por la incapacidad que ha tenido para afrontar dos problemas que preocupan a la población: el migratorio en el norte y los brotes de violencia en el sur". Es decir, si bien "los chilenos han interiorizado la necesidad del Estado social y democrático de derecho", la mala gestión de Boric le está perjudicando.

Más allá de las causas últimas, lo cierto es que en Chile la izquierda está regresando a un perfil más moderado, y también lo está haciendo la derecha, según el PP, lo que está generando movimientos que le resultan especialmente interesantes. Por eso pondrá el foco en Chile: "La extrema derecha quiere continuar con la Constitución de Pinochet y la extrema izquierda quiere la de Boric; frente a ambos hay un centro político que está cobrando fuerza y cuyo lema para la Constitución, 'una que una', es muy adecuado y dice mucho de sus posiciones".

Un vistazo al futuro

En otras palabras, es como si Chile estuviera anticipando el futuro: pasada la ola populista, los países regresarían a una nueva institucionalidad y a las formaciones tradicionales. Entender la experiencia chilena y lo que la derecha, que ha sido la gran ganadora de la votación constitucional, está poniendo en marcha allí, puede ser revelador para el porvenir, también para el español. Chile marcaría ese momento en que las veleidades populistas se estarían olvidando y en que unos partidos tradicionales pero renovados volverían a ser protagonistas. "En Chile, nos vamos a ver con todo el mundo, pero en especial con los políticos nuevos", aseguran desde el PP. "Chile es el único país en el que ha habido una reacción desde el centro político, queremos verlo y queremos participar".

Ambos parten de la convicción de que los partidos tradicionales, que parecen en declive internacional, estarían resurgiendo

Desde esta perspectiva, la candidatura de Sánchez a la Internacional Socialista contendría el deseo de que la izquierda tradicional recupere posiciones perdidas, en el plano electoral y en el ideológico, frente a las fuerzas emergentes, y la visita de Feijóo a Iberoamérica constituiría la constatación de que es posible dejar atrás al populismo de derechas. Ambos parten de la convicción, equivocada o no, de que los partidos tradicionales, que parecen en declive internacional, estarían resurgiendo, y que el caso español, donde ambos vuelven a cobrar fuerza, podría ser un ejemplo y no una excepción.

La clave interna

Sin embargo, la visita de Feijóo a Latinoamérica también dice mucho de las tensiones en la derecha, incluso en clave interna. Disenso, fundación de Vox e impulsora del concepto Iberosfera, señala la responsabilidad última de Marcelo Piñera, el aliado tradicional del PP, en la deriva chilena: "Fue el que sembró todo esto al entregar la Constitución y comprar los dogmas de la izquierda iwoke". Disenso está llevando a cabo un plan de desarrollo y de alianzas en América Latina que, según fuentes del PP, "le ha comido el terreno a FAES" y se ha convertido en un competidor ideológico para la derecha tradicional. Reforzar el papel del PP en el continente frente a estas fuerzas emergentes sería un propósito, pero habría que prestar atención sobre todo al deseo de Feijóo de que la interlocución con América Latina la tenga él y no Díaz Ayuso. La presidenta de Madrid habría establecido lazos vía FAES, que se han manifestado ya en muchos de sus enfoques políticos, y que aparecerán también en la pelea por la celebración de la Hispanidad que tendrán Vox y Díaz Ayuso en Madrid. Feijóo quiere marcar el terreno, y también por eso tiene en mente una visita a Miami: frente a esa derecha que quiere ganar espacio copiando fórmulas del populismo, el presidente popular estaría apostando por un camino de renovación de la derecha tradicional alejado de tentaciones extremas. También por eso Chile es importante para el PP.

Hay dos movimientos interesantes en la política española que han pasado desapercibidos, perdidos en la vorágine semanal: Pedro Sánchez anunció su candidatura para liderar la Internacional Socialista y Feijóo informó de su próximo viaje a América Latina. Son dos apuestas por reforzar la imagen internacional de sus líderes que tienen lugar en espacios en apariencia poco provechosos. La Internacional Socialista está muy apagada y América Latina es un territorio cada vez más polarizado, donde apenas hay presencia entre sus gobiernos de la socialdemocracia y de la derecha moderadas, y donde ni PSOE ni PP cuentan con grandes aliados. Sin embargo, ambos movimientos tienen una importancia mayor de lo que parece.

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