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Sánchez ata en corto a Yolanda Díaz y devalúa su propuesta sobre la cesta de la compra
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Nuevo pulso PSOE-Podemos

Sánchez ata en corto a Yolanda Díaz y devalúa su propuesta sobre la cesta de la compra

La ministra de Defensa y el titular de Alimentación salen en tromba contra la vicepresidenta segunda, marcándole límites. En la Moncloa señalan la necesidad de Díaz de marcar perfil propio antes de las elecciones

Foto: Yolanda Díaz y Luis Planas, en el Congreso. (EFE/Mariscal)
Yolanda Díaz y Luis Planas, en el Congreso. (EFE/Mariscal)
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Del recelo a las dudas y de ahí al fuego a discreción. El ala socialista del Ejecutivo de coalición ha modulado su reacción a la propuesta de Yolanda Díaz sobre la cesta de la compra, hasta alcanzar el punto álgido en la ofensiva de este jueves. Primero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, acusó a la vicepresidenta segunda de invadir las competencias del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Y después el propio titular de esta cartera, Luis Planas, salió en tromba contra la iniciativa, sin dejar de reivindicar su autoridad en esta materia: "La posición del Gobierno es la posición del ministro que les habla".

Toda una batalla contra la vicepresidenta segunda para imponerle unos límites que, hasta la fecha, no plantea traspasar. Su propuesta pasa por buscar un acuerdo con las grandes distribuidoras y las organizaciones de consumidores para ofrecer una treintena de productos básicos a un precio accesible, ante una inflación desbocada. Y las líneas rojas que marcan los socialistas ni siquiera comprometen el acuerdo al que quiere llegar Díaz, que tampoco requiere de ningún desarrollo normativo.

Foto: El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. (EFE/Hernández)

"Cualquier decisión" sobre la cadena alimentaria, aseguraba Planas, "pasará siempre por las manos del ministro que les habla". También rechazó "intervenir" en "una cadena que funciona de forma adecuada" y destacó que las competencias de los ministerios "están perfectamente delimitadas". "Nada que se haga por parte del Gobierno en materia de alimentación no llevará mi firma para llevarlo a Consejo de Ministros", afirmó. Solo Podemos plantea imponer medidas obligatorias, y Díaz no quiere contemplar este escenario.

Por su parte, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha insinuado este viernes que la vicepresidenta segunda se precipitó en su propuesta, aunque sí ha respaldado la línea por la que camina ahora este debate: que las grandes distribuidoras ofrezcan a los consumidores productos asequibles para sortear la crisis de precios. "Cuando una propuesta se pone sobre la mesa tiene que tener el consenso suficiente y la capacidad suficiente de explicarse sin que dé lugar a confusión ni a ningún tipo de especulación", ha añadido.

Distintas fuentes del Gobierno sí manifestaban preocupación por cómo pueda afectar esta iniciativa a los pequeños comercios

Distintas fuentes del Gobierno sí manifestaban preocupación por cómo pueda afectar esta iniciativa a los pequeños comercios y a los productores, a los que Díaz promete tener en cuenta en su negociación. Aunque no llegaron a los extremos que sí han alcanzado públicamente Planas y Robles, existen dudas sobre la viabilidad de un plan que podría desinflarse, pero que ha ido cobrando cuerpo en escasos días.

A nadie le sorprende que Robles libre las batallas que considere. En la parte socialista del Gobierno está asumido que en varias ocasiones se le ha permitido y se le seguirán permitiendo ciertas licencias, pero nadie anticipó la dureza del ministro Planas. Sobre todo, por la posición en la que podría quedar de darse un acuerdo como el que hoy se contempla, que no supondría costes para el Ejecutivo ni requeriría de ninguna actuación normativa.

Ofensiva innegable

La ofensiva, en cualquier caso, es innegable. Hasta el portavoz del PSOE, Patxi López, salió este jueves a justificar, primero, que inicialmente se cuestionó la "legalidad" de la propuesta porque entendió que planteaba intervenir el mercado. Realizada esta aclaración, López afirmó que la iniciativa, tal como está contemplada, podría ser "contraproducente" para los pequeños comercios, o que al materializarse un acuerdo similar en Francia (el modelo que ha inspirado a Díaz) su resultado "no fue muy allá".

Es cierto que en el sector del PSOE también hay quienes comparten las palabras de la ministra de Defensa en lo que toca a la voluntad de la vicepresidenta segunda de "patrimonializar" que "está con los más vulnerables", e interpretan que quiere colgarse una medalla que no le toca. "Entrar en algo que no le corresponde", en palabras de Robles. Díaz, de momento, no ha entrado al trapo.

Foto: Imagen de archivo de un campo de olivos en Escañuela, Jaén. (EFE/José Manuel Pedrosa)

El clima preelectoral es importante y en la Moncloa asumen que la vicepresidenta segunda necesita reforzar su figura más allá del Ministerio de Trabajo y lograr éxitos fuera de estas lindes. En Unidas Podemos, por su parte, sostienen que la misma interpretación que hacen desde el ala socialista sería extensible a la forma en que sus ministros o el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presumen de medidas como la reforma laboral gestada por Díaz, o de buena parte de los acuerdos alcanzados por ella en el marco del diálogo social.

O al modo en que Sánchez anunció el lunes la ley que permite cobrar el paro a las trabajadoras del hogar, en vez de dejar que lo hiciera la vicepresidenta segunda, que pasó meses liderando su desarrollo y que después la desgranó en el Consejo de Ministros del martes, llegando a afirmar que era la norma más importante aprobada por el Ejecutivo.

Foto: Yolanda Díaz. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

El escudo de Díaz, hasta la fecha, ha sido su alianza con el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que sí tiene atribuciones claras en esta materia, si bien la titular de Trabajo hoy llegaba a reivindicar su competencia para emprender esta línea de trabajo, deslizando, de nuevo, que lo hace con el visto bueno del presidente. "El bolsillo de los españoles, formando parte del área económica del Gobierno", aseveraba, "con el presidente a la cabeza".

Díaz ha ido modulando su discurso, introduciendo menciones a los productores o llamadas a consumir en los pequeños comercios, mientras anunciaba reuniones con las grandes superficies. En su comparecencia conjunta con Garzón este jueves, en apenas 20 minutos, mencionó hasta en tres ocasiones la Ley de la Cadena Alimentaria, con el sello de Planas, aprobada el pasado mes de diciembre.

UP varía su postura

El propio ministro de Agricultura reveló en la tarde del jueves que Díaz le había telefoneado durante la mañana —no habrían hablado en más ocasiones en la semana—, pero ni los guiños de la vicepresidenta segunda ni esta conversación aplacaron a Planas, que advirtió de que actuará ante cualquier incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria: "Ninguna oferta comercial puede hacerse contra los intereses de la industria ni de los ganaderos. Estaremos siguiendo de cerca los comportamientos para asegurarnos de que cada actor cumpla la ley".

En el camino, además, también ninguneó la hoja de ruta de Díaz. "Yo, con el sector de la distribución agroalimentaria, no es que nos reunamos de vez en cuando, es que hablamos todos los días", declaró, y hasta negó que las conversaciones de Díaz y Garzón con las distribuidoras y los consumidores puedan ser consideradas "negociaciones". "No las calificaría de negociaciones, las calificaría de contactos", zanjó.

Foto: El presidente del Gobierno y las vicepresidentas Calviño y Díaz en el Senado. (EFE)

Entre estos golpes, Díaz sí ha visto aproximarse a Unidas Podemos, que también ha ido virando sus posiciones, de la crítica al apoyo sin fisuras —con varias paradas en posiciones intermedias—. Y con el planteamiento de fondo de que, si las empresas no quieren bajar los precios, se les puede obligar a hacerlo. No es una idea que entre, de momento, entre los planes de Díaz, que sí ha obtenido oxígeno para su iniciativa tras su reunión con Carrefour y que ahora está centrada en el encuentro del lunes.

Además, la entrada en escena de Robles, considerada una de las bestias negras del socio minoritario, suele provocar que los integrantes del espacio Unidas Podemos cierren filas, y en esta ocasión lo han hecho, tras titubear, frente a una propuesta que no consideran propia. Hay varias negociaciones abiertas entre los socios, esta semana han empezado a encarrilar los presupuestos y los nervios están a flor de piel. También las susceptibilidades.

Del recelo a las dudas y de ahí al fuego a discreción. El ala socialista del Ejecutivo de coalición ha modulado su reacción a la propuesta de Yolanda Díaz sobre la cesta de la compra, hasta alcanzar el punto álgido en la ofensiva de este jueves. Primero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, acusó a la vicepresidenta segunda de invadir las competencias del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Y después el propio titular de esta cartera, Luis Planas, salió en tromba contra la iniciativa, sin dejar de reivindicar su autoridad en esta materia: "La posición del Gobierno es la posición del ministro que les habla".

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