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Este pueblo también arde y nadie se acuerda de él: "He perdido toda la finca"
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INCENDIOS EN CASTILLA Y LEÓN

Este pueblo también arde y nadie se acuerda de él: "He perdido toda la finca"

El fuego causó estragos en Torre Val de San Pedro, una pequeña localidad de 200 habitantes de la provincia de Segovia. Lo que empezó en el pueblo cercano de Navafría acabó con más de 1.000 hectáreas de arbolado

Foto: Soledad junto a un vehículo calcinado. (Andrea Farnós)
Soledad junto a un vehículo calcinado. (Andrea Farnós)

El fuego comenzó a las 11 de la mañana en Navafría, Segovia, pero nadie en la pequeña localidad colindante se imaginó lo que ocurriría horas después. En torno a la una de la tarde, Torre Val de San Pedro estaba rodeado de llamas sin control. El hijo pequeño de Manuel Velasco, de los pocos residentes en el pueblo durante todo el año, entró corriendo a casa para avisar a su padre de que había mucho humo en la calle. Para las tres de la tarde, los vecinos tuvieron que ser desalojados. Soledad Ráez todavía tiene el susto en el cuerpo.

"Llevo viniendo aquí desde que tenía 18 años y nunca había visto algo así", dice la mujer de 74 años, originaria del barrio de Arturo Soria de Madrid. "Antaño veníamos con las botas y los vecinos nos poníamos a apagar el fuego, pero esta vez no nos han dejado". Ahora, la parte trasera de su vivienda ha quedado calcinada. "He perdido toda la finca. Teníamos la segadora, el remolque, el coche… Todo".

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A. López Agencias B. F. Gráficos: Rocío Márquez Gráficos: Darío Ojeda

Ayer, el horror arrasó parte de esta pequeña localidad de 200 habitantes de la provincia de Segovia, a escasos 108 kilómetros de la capital. Lo que empezó en el pueblo cercano de Navafría ha arrasado más de 1.000 hectáreas de arbolado. Los bomberos del Ayuntamiento de Segovia llevan trabajando sin descanso desde el viernes a primera hora. Ahora, desplazan los camiones cisterna por las empedradas calles de un pueblo que jamás imaginó verse en una situación similar.

Los cambios de viento modificaron el rumbo de las llamas y Torre Val de San Pedro quedó rodeado. La Guardia Civil obligó a desalojar a todos los habitantes, pero Paz García, de 47 años de edad, decidió que se quedaba en su casa. Aunque vive entre diario en Segovia, regenta la casa rural de La Solanilla y se negó a abandonar su negocio. "Me salté todas las reglas porque no podía dejar aquí mi trabajo. Y menos mal que el centro no ardió". El fuego circundó la localidad dejando algunas viviendas perjudicadas, pero los servicios de emergencia intervinieron para frenar las llamas y evitar que alcanzaran el núcleo principal del pueblo. "No había ni agua, ni luz, ni nada", continúa García. Lo que tampoco hay todavía es cobertura porque uno de los repetidores también se ha calcinado. Este es otro de los focos de humo y fuego propagados a lo largo de toda la península.

placeholder Soledad mostrando las zonas calcinadas. (Andrea Farnós)
Soledad mostrando las zonas calcinadas. (Andrea Farnós)

Las comunidades de Galicia, Extremadura, Andalucía y Castilla y León son las más afectadas. Esta última registra actualmente más de 12 incendios en activo, con las provincias de Zamora, Segovia y Salamanca en especial estado de alarma. Por el momento, la Junta de Castilla y León mantiene el fuego de Navafría en estado 2 de peligrosidad por el corte de la carretera N-110, aunque la evolución es favorable (todavía no controlada) y poco a poco los vecinos están regresando a sus hogares.

Todos estos focos alertan a los más preocupados por el cambio climático. El portavoz de Ecologistas en Acción, Santiago M. Barajas, asegura a El Confidencial que esta multitud de incendios no son "normales". "En verano siempre hay olas de calor, pero esta situación tan intensa no es lógica. Estos fenómenos serán cada vez más intensos y más frecuentes, y lo peor es que todavía estamos a mediados de julio. Queda todo el verano por delante".

Quienes no han podido volver a su casa son los dueños de un domicilio completamente calcinado. "Se fueron ayer a Madrid y ya no sé cuándo volverán, porque mira cómo ha quedado todo…", continúa Soledad Ráez. Según ha podido confirmar Europa Press, en las labores de extinción del incendio participan dos técnicos, siete agentes medioambientales, siete medios aéreos, dos brigadas helitransportadas, una brigada de refuerzo, un buldócer, cuatro autobombas, cuatro cuadrillas de tierra y una dotación de bomberos municipales. En las últimas horas, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) se han incorporado al operativo.

placeholder Un bombero trabaja en los restos del incendio en casa de Soledad. (Andrea Farnós)
Un bombero trabaja en los restos del incendio en casa de Soledad. (Andrea Farnós)

Mientras la atención mediática se mantiene en la expansión de las llamas en Las Hurdes y Monfragüe, esta localidad a las faldas de la sierra de Guadarrama achaca lo ocurrido al descuidado de la zona. Uno de los bomberos enfría una de las parcelas calcinadas con la manguera mientras observa la altura de las ramas y hace una mueca. Corrobora Ráez. "Estamos en abandono total. No hay ninguna limpieza de bosques y tenemos prohibido recoger leña. Por parte del Ayuntamiento tampoco hay limpieza". Lo cierto es que las hierbas y matojos que han conseguido librarse del fuego mantienen un aspecto descuidado, lo que facilita la propagación del fuego. "Mi hijo está ahora ayudando a refrescar la zona y normalmente se pone a segar al lado de la finca… Si le pillan, le multan".

El alcalde de la localidad, Santiago Santiuste, declara a El Confidencial que lo que ha ocurrido en el pueblo "no se lo desea a nadie" y que está de acuerdo con las demandas de los vecinos de mantener los terrenos en mejores condiciones. "Al tratarse de municipios tan pequeños y no disponer de Policía Local, es muy difícil controlar a quienes cuidan o no sus propiedades como deberían".

"Estaban nerviosos"

Hay quienes también se vieron afectados por las llamas, aunque no son vecinos habituales de la zona. Tres matrimonios de Alcobendas habían reservado en la casa rural del pueblo para pasar un fin de semana rural, pero su plan se torció. Llegaron este viernes antes de que el humo fuera realmente preocupante y finalmente la Guardia Civil los obligó a abandonar el inmueble. "La gente del pueblo empezó a ponerse nerviosa y a llevarse a los animales. Ahí sí que nos asustamos. La cosa se empezó a poner fea y salimos dirección Segovia como pudimos justo antes de que cortaran la carretera".

El incendio todavía no está controlado. "Ahora el foco se ha desplazado de las faldas de la sierra y está ubicado en la masa central", explica Jose Luis Higuera, director de extinción de Medio Ambiente de Castilla y León, a este medio. Mientras tanto, preparan enseres para trasladar a los trabajadores de las llamas, aunque en este caso los focos no estén sobre ellos: "Los combatientes del incendio necesitan agua fresca y comida".

El fuego comenzó a las 11 de la mañana en Navafría, Segovia, pero nadie en la pequeña localidad colindante se imaginó lo que ocurriría horas después. En torno a la una de la tarde, Torre Val de San Pedro estaba rodeado de llamas sin control. El hijo pequeño de Manuel Velasco, de los pocos residentes en el pueblo durante todo el año, entró corriendo a casa para avisar a su padre de que había mucho humo en la calle. Para las tres de la tarde, los vecinos tuvieron que ser desalojados. Soledad Ráez todavía tiene el susto en el cuerpo.

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