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Las 113 detenciones del clan que saltaba por los tejados y tenía atemorizado a Osuna
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EL CABECILLA FUE CAPTURADO EN HUELVA

Las 113 detenciones del clan que saltaba por los tejados y tenía atemorizado a Osuna

Los miembros del grupo, siete de los cuales han sido detenidos por la Guardia Civil, se comportaban como si fuesen los dueños del pueblo, robando e irrumpiendo en viviendas a su antojo. La situación generó alarma social

Foto: Vista del municipio de Osuna, donde el clan "se hacía fuerte". (Ayuntamiento de Osuna)
Vista del municipio de Osuna, donde el clan "se hacía fuerte". (Ayuntamiento de Osuna)

No fue un episodio más. Era la feria y buena parte de la localidad de Osuna (Sevilla) disfrutaba de una jornada de diversión que se vio rota. Uno de los miembros del clan que llevaba tiempo atemorizando a los vecinos decidió reventar la celebración. Se enfrentó a unos agentes, a los que supuestamente amenazó y atacó, y emprendió una vertiginosa fuga en coche en la que puso en peligro a muchas personas. Circuló en sentido contrario y se saltó semáforos a toda velocidad para escapar. Con la impunidad de quien se creía dueño del pueblo. Y lo habían demostrado más de una vez. Escapando por los tejados como si las propiedades ajenas fueran prolongaciones de las suyas, irrumpiendo en las viviendas a su antojo y robando todo aquello que les apeteciese.

Estos hechos ocurrieron en mayo, el mes en que la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Sevilla se puso sobre la pista de un "violento grupo" que estaba condicionando la vida de los ursaonenses. Una familia a la que se considera autora de robos y asaltos de inmuebles habitados del municipio y siete de cuyos miembros han sido detenidos en el transcurso de la operación Xeruma.

Foto: Agentes de la Grupo de Robos de Málaga con algunos de los efectos recuperados. (Policía Nacional)

Tres de los arrestados han ingresado en prisión. Entre ellos, el cabecilla. Un tipo que “se hacía fuerte” en el pueblo y que se jugaba el tipo para escapar de cualquier intento de captura. El jefe de la investigación que ha permitido llevarlo a una celda lo recuerda como un tipo escurridizo, que en su hábitat contaba con los resortes necesarios para sortear una entrada y registro, capaz de saltar de un tejado a otro hasta ponerse a salvo. Una escena que ya no sorprendía a los que convivían a su alrededor y que la aceptaban con una resignación surgida del miedo. Porque hablamos de gente peligrosa, del municipio, “de toda la vida”, con una larga lista de delitos y detenciones de todo tipo, hasta sumar 113 muescas en el historial de los siete. 'Choros' hiperactivos, alguno de los cuales había sido arrestado en 26 ocasiones.

Entre todos, explica el teniente al mando del caso, habían generado un “escenario conflictivo”, “un foco que atraía criminalidad” y que tenía parte de su raíz en la “drogodependencia” de algunos de estos elementos. La banda tenía “atemorizado” al municipio, ya que robaban tanto en viviendas como en comercios, donde sustraían multitud de productos y dinero en efectivo. E incluso accedían a domicilios habitados para lograr hacerse con su objetivo: principalmente, joyas y objetos tecnológicos que tuviesen rápida salida en el mercado negro. También se hicieron con algún arma, algo factible en una localidad donde existe una afición extendida por la caza.

Aunque pudiesen parecer yonquis desfasados, lo cierto es que planificaban sus golpes

Aunque a primera vista pudiese parecer un grupo de yonquis desfasados, lo cierto es que planificaban sus golpes. El Instituto Armado precisó que, al pesar órdenes de búsqueda y detención sobre muchos de los integrantes del clan, actuaban a altas horas de la madrugada para pasar completamente desapercibidos. Otra parte de la banda se dedicaba a proporcionar infraestructura logística a los líderes, que eran responsables de coordinar todos los asaltos. La finalidad última de cada golpe “no era otra que la de introducir los efectos sustraídos en el mercado ilícito y obtener grandes beneficios económicos”.

El cabecilla, finalmente, fue localizado en Matalascañas (Huelva), donde se había refugiado con su expareja. Se daba la circunstancia de que este individuo se encontraba en busca y captura por varias requisitorias en vigor y tenía vigentes órdenes de alejamiento por malos tratos con respecto a la que fuera su compañera sentimental. No ha sido el único que ha ingresado en prisión. Junto a él, su padre; así como otro miembro del clan que estaba reclamado por diversos delitos contra el patrimonio.

Foto: Parte de los efectos recuperados en la operación Marenostrum. (Policía Nacional)

Las pesquisas, en las que también colaboraron efectivos de los puestos de la Guardia Civil de Osuna, Estepa y Herrera, así como miembros de los Equipos Roca, se saldaron con un total de siete arrestados que fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Osuna. Con este operativo “se ha devuelto la tranquilidad a los atemorizados vecinos” de este municipio sevillano, ya que el clan estaba formado por delincuentes “violentos” con “una actividad frenética” que había generado alarma social.

No fue un episodio más. Era la feria y buena parte de la localidad de Osuna (Sevilla) disfrutaba de una jornada de diversión que se vio rota. Uno de los miembros del clan que llevaba tiempo atemorizando a los vecinos decidió reventar la celebración. Se enfrentó a unos agentes, a los que supuestamente amenazó y atacó, y emprendió una vertiginosa fuga en coche en la que puso en peligro a muchas personas. Circuló en sentido contrario y se saltó semáforos a toda velocidad para escapar. Con la impunidad de quien se creía dueño del pueblo. Y lo habían demostrado más de una vez. Escapando por los tejados como si las propiedades ajenas fueran prolongaciones de las suyas, irrumpiendo en las viviendas a su antojo y robando todo aquello que les apeteciese.

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