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El rechazo unánime del Congreso debilita la posición de Albares en su primer viaje a Rabat
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GIRO DIPLOMÁTICO

El rechazo unánime del Congreso debilita la posición de Albares en su primer viaje a Rabat

El ministro de Exteriores viaja este viernes a Marruecos sin el respaldo de los grupos políticos tras el giro de Sánchez con la cuestión del Sáhara. "No es una posición de país", avisan

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. (EFE/Javier Lizón)
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. (EFE/Javier Lizón)
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El Congreso ha dado la espalda al Gobierno por segunda vez. El histórico giro ejecutado por Pedro Sánchez reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ha derivado en un consenso político inédito en la Cámara Baja. Todos los grupos, sin excepción, se han levantado con mayor o menor contundencia contra la decisión "unilateral" del jefe del Ejecutivo, cuyas explicaciones sobre el volantazo diplomático no han convencido en absoluto ni a la oposición ni a sus socios en el Ejecutivo. Tras otro tenso y largo debate de ocho horas, la idea que subyace en todos los grupos parlamentarios es que José Manuel Albares llega debilitado a su primer viaje oficial a Rabat por el rechazo unánime del Parlamento español a la "traición" del PSOE. El ministro de Asuntos Exteriores hará de avanzadilla de Sánchez y visitará la capital de Marruecos este viernes para "normalizar" las relaciones entre ambos países tras el histórico acuerdo.

El cierre del conflicto con Marruecos ha abierto una triple crisis: con el Sáhara Occidental, con Argelia y con todos los partidos con representación en la Cámara Baja, incluidos los socios del Gobierno, Unidas Podemos, que no dudaron en apoyar a las puertas del Congreso la concentración convocada por asociaciones saharauis en España y el Frente Polisario. El grito más fuerte era el de “Sánchez, traidor”.

Foto: El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, y el primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch. (Reuters/Martin)

"Están completamente solos". La frase la pronuncian en el grupo parlamentario de ERC, pero encaja en el sentir mayoritario de las formaciones políticas de la esfera nacional. La tónica más extendida es que Albares llegará a Rabat para reafirmar la posición del presidente del Gobierno respecto al conflicto saharaui, pero "no es una posición de país", coinciden en el PP, sino una postura "unilateral". El giro diplomático ha supuesto un inédito consenso político en contra del PSOE, que ha quedado completamente aislado y seguirá adelante sin el apoyo de la Cámara Baja. "Cuando vaya a Rabat, recuerde que no tiene el respaldo de este Parlamento", resumió el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en el seno de la Comisión de Exteriores la pasada semana, una intervención que resume en buena medida en qué punto se encuentran las relaciones entre el Parlamento y Sánchez por la cuestión del Sáhara.

Sánchez dedicó los últimos 15 minutos de una intervención de más de una hora para explicar a sus señorías el giro en las relaciones con Marruecos, pero no explicó por qué ahora, a cambio de qué, con qué condiciones, si ha amarrado garantías para Ceuta y Melilla o si Mohamed VI ha respondido a la carta enviada por Moncloa. Todas las preguntas de los grupos parlamentarios, que sí dieron prioridad a la cuestión del Sáhara en sus intervenciones, quedaron sin respuesta.

El presidente reivindicó el camino adoptado como “el de la política real” y aseguró que ha tomado esa decisión “con plena voluntad de dar un paso adelante” para dar una salida a un conflicto enquistado desde hace más de 46 años. Defendió, además, que España se alinea con sus socios europeos de Francia y Alemania, con la posición de la Comisión Europea y también con Estados Unidos. Sánchez insistió en la idea de que la propuesta marroquí de 2007 es “la base más seria, creíble y realista” para buscar una salida al conflicto, y aseguró que cualquier solución se adoptará en el marco de Naciones Unidas y con el acuerdo de las dos partes implicadas.

Sánchez se queda solo frente al resto de partidos con su cambio de posición respecto al Sáhara

El Gobierno no confía en alcanzar grandes acuerdos en la visita que Albares hará este viernes a Rabat. El plato fuerte se reservará para la visita de Sánchez, que se prevé a finales de mayo, según fuentes del Gobierno, aunque no está cerrada. Sí que se espera que haya algo concreto o arrancar al menos una declaración institucional. El Ejecutivo español acude con su lista de reivindicaciones y dos asuntos urgentes: la reapertura de las fronteras de Ceuta y Melilla, para acabar con la asfixia de estas dos ciudades autónomas, y un compromiso claro en el tema migratorio, para que cese el flujo de inmigrantes subsaharianos desde Marruecos a España. Exteriores trabajará para cerrar estos acuerdos y que Sánchez pueda rubricarlos en su próxima visita al país vecino.

Sánchez, aislado por ceder al "chantaje" marroquí

Uno a uno y de derecha a izquierda, todos los portavoces de los distintos grupos parlamentarios han subido a la tribuna para rechazar y afear el giro del Gobierno con Rabat, que el jefe del Ejecutivo no consultó siquiera con el socio minoritario de la coalición. Aunque con un tono más suave que el resto de grupos de la Cámara, Pablo Echenique subrayó las distancias que le separan del socio mayoritario de la coalición en el conflicto del Sáhara, e insistió en apoyar su autodeterminación.

La portavoz del PP, Cuca Gamarra, acusó al presidente de haber firmado "uno de los capítulos más lamentables de la historia democrática de España", mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, fue un paso más allá y tildó en varias ocasiones a Sánchez de "autócrata", pese a la petición del dirigente socialista de retirar esas palabras del orden del día. "La autocracia es la forma de Gobierno en que la voluntad de una sola persona es la suprema ley. Y usted ha cambiado la posición del Sáhara sin contar con su Gobierno, sin contar con su partido y sin contar con este Parlamento", argumentó Abascal.

"¿Por qué envían tanques a un tirano como Putin y cartas a otro tirano como Mohamed VI?", afeaba el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que acusaba a Sánchez de "canjear principios por más control marroquí en la valla de Ceuta y Melilla". La cabeza visible de Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal, interpeló también al presidente del Gobierno con más preguntas retóricas. "Si es una jugada histórica, ¿por qué le hemos tenido que traer al Congreso a rastras todos los grupos?", cuestionaba.

Por su parte, y siguiendo el habitual tono crítico con el Gobierno en la cuestión del Sáhara, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, acusaba a Sánchez de "romper" las resoluciones de la ONU e instaba al Gobierno a ejercer su política exterior "con algo de alma", en relación con el pueblo saharaui. "Se han visto traicionados", completaba la diputada de EH Bildu Mertxe Aizpurua. "¿Y por qué?", se preguntaba. "¿A cambio de qué?", insistía. En los mismos términos se han expresado la portavoz de JxCAT, Míriam Nogueras, o el del PDeCAT, Ferran Bel. "Está solo", lanzaba a Sánchez. "Debería hacer una reflexión", zanjaba.

Argelia desmiente a Sánchez

En su réplica a Sánchez, los grupos de la oposición pusieron en el foco la delicada situación en que quedan las relaciones de España con Argelia tras el controvertido pacto con Marruecos. El líder de Vox, Santiago Abascal, se hacía eco de la información publicada por El Confidencial respecto a la decisión del país de suspender las repatriaciones de irregulares desde España y recortar los vuelos, que el presidente del Gobierno calificó posteriormente de "bulo".

Foto: José Manuel Albares en una imagen de este lunes. (EFE/Hoslet)

Una fuente gubernamental argelina confirmó ayer miércoles que "a partir de ahora no se expedirán salvoconductos para facilitar repatriaciones" de inmigrantes irregulares argelinos que llegaron irregularmente a España. En 2021 fueron 11.335 los que pusieron pie en las costas españolas, según el Ministerio del Interior. El salvoconducto es el documento expedido a los 'sin papeles' argelinos para que puedan franquear la frontera de su país cuando son devueltos desde España, generalmente en barco, por el Ministerio del Interior español.

La reacción argelina se produjo después de escuchar al presidente Pedro Sánchez en el Congreso que, en su réplica a Santiago Abascal, negó que se hubieran suspendido las repatriaciones de inmigrantes a Argelia. "La negación de este hecho por parte del señor Sánchez hoy en el Congreso no se ajusta a la realidad", recalcó la fuente gubernamental argelina. "Se trata claramente de una negación de la realidad por evidentes razones tácticas, con el fin de enmascarar el alcance del daño causado por su inoportuna decisión [sobre el Sáhara Occidental] a la relación bilateral con Argelia", añadió.

"Con esta actitud [Sánchez] demuestra, una vez más, que ha subestimado la reacción de las autoridades argelinas", asegura la fuente. "Esta medida [la suspensión de las devoluciones de inmigrantes] se enmarca en una revisión de los acuerdos bilaterales" con España, concluyó.

El Congreso ha dado la espalda al Gobierno por segunda vez. El histórico giro ejecutado por Pedro Sánchez reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ha derivado en un consenso político inédito en la Cámara Baja. Todos los grupos, sin excepción, se han levantado con mayor o menor contundencia contra la decisión "unilateral" del jefe del Ejecutivo, cuyas explicaciones sobre el volantazo diplomático no han convencido en absoluto ni a la oposición ni a sus socios en el Ejecutivo. Tras otro tenso y largo debate de ocho horas, la idea que subyace en todos los grupos parlamentarios es que José Manuel Albares llega debilitado a su primer viaje oficial a Rabat por el rechazo unánime del Parlamento español a la "traición" del PSOE. El ministro de Asuntos Exteriores hará de avanzadilla de Sánchez y visitará la capital de Marruecos este viernes para "normalizar" las relaciones entre ambos países tras el histórico acuerdo.

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