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Moncloa negoció con Díaz la paz: mención a derogar y letra pequeña en el diálogo social
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Tras 12 días de tensión

Moncloa negoció con Díaz la paz: mención a derogar y letra pequeña en el diálogo social

Intensos contactos durante el Puente de Todos los Santos entre PSOE y UP para atajar la crisis en la coalición. Trabajo arrancó alusiones expresas a la subcontratación

Foto: Yolanda Díaz y Nadia Calviño, en el Senado. (EFE)
Yolanda Díaz y Nadia Calviño, en el Senado. (EFE)

La entente sellada en Moncloa entre PSOE y Unidas Podemos a cuenta de la reforma laboral llega tras un intenso puente de Todos los Santos de negociaciones cruzadas. Pedro Sánchez dio orden a su entorno de que la coalición se pacificara y que no hubiera más declaraciones ni mensajes en redes sociales poniendo en duda la relación de los socios. Y en eso se esforzaron en Presidencia. Mientras el jefe del Ejecutivo se encontraba en Roma, en el G-20, y el Glasgow, en la COP26, el objetivo fue llegar a un acuerdo de mínimos para sentarse en la primera reunión con los agentes sociales tras la crisis, que será este miércoles, con posturas unificadas, al menos sobre el papel.

Los socios de coalición han sellado una paz temporal que pone fin al encontronazo de los últimos días. Yolanda Díaz llegó a hablar de un momento "muy delicado" para el Gobierno y, aunque desde el área socialista se ha intentado restar importancia a la crisis, Sánchez sí quiso comenzar la semana escenificando unidad. El comunicado de tres puntos pactado en la cumbre es fruto de una "maduración", indican fuentes de Moncloa, a lo largo de los últimos días, en que unos y otros han cedido. La propia Díaz y su número dos, Joaquín Pérez Rey, han participado en esas conversaciones directamente con el equipo de Sánchez. Presidente y vicepresidenta segunda desayunaban este martes en Moncloa a las ocho de la mañana. Economía no ha intervenido, según indican fuentes gubernamentales. Trabajo, de hecho, no quiso responder en público a las informaciones que llegaron este fin de semana desde la capital italiana —con Sánchez hablando de modificar "algunas cosas" o con Nadia Calviño fijando posición— porque estaba negociando de forma discreta con el PSOE. Era importante la cautela.

Foto: Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. (EFE)

Moncloa, en primer lugar, cede al emplear el término 'derogación', una mención que había desaparecido del vocabulario de Sánchez y los ministros del PSOE en los últimos meses. No ha sido sencillo. En el 40º Congreso Federal, el presidente habló, por ejemplo, de "poner punto y final" y la vicepresidenta económica suele referirse a la "actualización" del marco de relaciones laborales. A cambio, el PSOE logra incluir en el acuerdo con el que el Gobierno se sentará a la mesa del diálogo social otra mención referida a "los términos que establece (...) el plan de recuperación enviado a la Comisión Europea". En ese plan, en concreto, en el componente 23, el referido al mercado de trabajo, no hay referencia alguna hacia derogación y sí compromisos con los que España debe cumplir para seguir recibiendo los fondos europeos. Es el vademécum de la reforma, sin él las transferencias corren peligro. El área socialista se garantiza, por tanto, respetar los términos del pacto con Bruselas.

En la negociación, también se pactó incluir una mención a la limitación de la subcontratación, un punto importante porque existían, y sigue habiendo, grandes diferencias entre PSOE y Unidas Podemos, según explican fuentes gubernamentales. La vicepresidencia segunda, la de Yolanda Díaz, planteó en uno de los últimos borradores en el diálogo social que las empresas no puedan tener más de un 15% de trabajadores temporales ocupando puestos estructurales. Esto no terminaba de gustar a la vicepresidencia primera, que puso pegas. Ni a la CEOE. Su presidente, Antonio Garamendi, afirmó que quien plantee ese porcentaje "desconoce la realidad" del mundo laboral. Y ofreció, en una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero, dos ejemplos: el de los trabajadores del Rocío ("¿vamos a hacerles un contrato indefinido para una celebración de cuatro o cinco días?", se preguntó) y el de las rebajas.

En el acuerdo sellado hay una mención genérica a que "es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva y, al mismo tiempo, establecer condiciones claras para la subcontratación". No hay, por tanto, referencias a un porcentaje concreto. En el componente 23 pactado con Bruselas se recoge, además, la obligatoriedad en la reforma de solucionar la abultada tasa de temporalidad, "muy superior a la media comunitaria", la "alta prevalencia del trabajo involuntario a tiempo parcial" y la "elevadísima rotación de contratos de muy corta duración", pero tampoco hay porcentaje definido. Garamendi, por su parte, destaca que hay que diferenciar entre temporalidad y precariedad: "La temporalidad no tiene que ser precaria". Y pone deberes a los gobiernos, recordando que la empresa privada ha logrado en los últimos años reducir la tasa de temporalidad del 30 al 25% y que las administraciones públicas la mantienen en este momento en el 30%. La CEOE no tiene derecho a veto en el diálogo social, pero Moncloa y Economía quieren atender sus demandas.

"Es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva"

Respecto a la negociación colectiva, también siguen existiendo diferencias no solucionadas en el pacto de mínimos alcanzado este martes. "Es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva", reza el acuerdo, algo que es interpretado por el entorno de Yolanda Díaz como que se va a "reequilibrar" dicha negociación y, por tanto, "ya no va a tener preferencia el convenio de empresa sobre el sectorial". En el PSOE lo ven diferente y aseguran que son aspectos que se tienen que abordar en el diálogo social. En el citado componente 23, no hay concreción expresa sobre qué convenio prevalecerá y sí una referencia hacia una "modernización de la arquitectura de negociación colectiva". "La modernización de la negociación colectiva deberá incorporar cambios en la propia estructura de negociación, reforzando la representatividad de las partes negociadoras, enriqueciendo sus contenidos y reforzando la seguridad jurídica en su aplicación y en sus efectos", se puede leer en el plan pactado con Bruselas.

Moncloa añadió una doble mención a dicho componente 23 pactado con Bruselas y defendió la incorporación de Calviño y su equipo a la negociación para intentar sumar la patronal al acuerdo final, algo que hasta hace unos días parecía utópico. "Sobre la base del trabajo realizado con los agentes sociales hasta el momento, el Gobierno busca, a través del diálogo social, un acuerdo con todas las partes justo y equilibrado. Esta voluntad es la mejor garantía de obtener una reforma duradera dentro del acuerdo establecido con la Comisión Europea en el componente 23 del plan de recuperación", reza el pacto entre PSOE y UP. La letra pequeña, por tanto, queda en manos de la nueva negociación en el diálogo social que se inicia hoy con Trabajo liderando y Economía y Seguridad Social presentes. Falta aterrizar todos estos detalles a lo largo de las próximas semanas.

Sánchez llamó a la ministra portavoz

Estos fueron los términos de un acuerdo de mínimos que se fueron pactando durante el fin de semana entre Moncloa y Trabajo y que se finiquitaron este mismo martes en el cónclave presidido por Sánchez. Fuentes de Moncloa ya vaticinaban a primera hora de la mañana que todo iría "bien". Solo hacía falta cerrar el comunicado conjunto y enarbolar el relato. Por ello, se incorporó a la reunión la ministra portavoz, Isabel Rodríguez. No estaba convocada, pero Sánchez hizo que se sumara al encuentro para que explicara ante los periodistas, en la sala de prensa de Moncloa, los términos del mismo y diera una imagen de pacificación en la relación.

La cita duró algo más de una hora. El Consejo de Ministros fue breve y se adelantó con relación al horario previsto. Quien salió más satisfecha fue la vicepresidenta segunda. Fuentes de Trabajo destacan que en el acuerdo se recoge todo lo que reclamaba Yolanda Díaz y se remarca de forma expresa el término 'derogación'. "El presidente Sánchez, la señora Calviño, el PSOE, Unidas Podemos y yo misma tenemos algo claro: vamos a acabar con los errores de la política laboral del PP y vamos a mejorar la vida de los trabajadores en nuestro país", defendió la vicepresidenta segunda ayer en el pleno del Senado. Desde Economía, son más cautos. María Jesús Montero, por su parte, presente en la cita como ministra de Hacienda, reconoció que todo había ido "muy bien" y que lo importante es que a partir de ahora el Gobierno actuará en "coordinación". Sánchez y Díaz salen del callejón, de esta forma, en el que se habían metido, aunque el choque ha dejado heridas.

La entente sellada en Moncloa entre PSOE y Unidas Podemos a cuenta de la reforma laboral llega tras un intenso puente de Todos los Santos de negociaciones cruzadas. Pedro Sánchez dio orden a su entorno de que la coalición se pacificara y que no hubiera más declaraciones ni mensajes en redes sociales poniendo en duda la relación de los socios. Y en eso se esforzaron en Presidencia. Mientras el jefe del Ejecutivo se encontraba en Roma, en el G-20, y el Glasgow, en la COP26, el objetivo fue llegar a un acuerdo de mínimos para sentarse en la primera reunión con los agentes sociales tras la crisis, que será este miércoles, con posturas unificadas, al menos sobre el papel.

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