Calviño y Díaz delegan en sus números dos una mesa de crisis con presencia de partidos
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REUNIÓN URGENTE POR LA REFORMA LABORAL

Calviño y Díaz delegan en sus números dos una mesa de crisis con presencia de partidos

La reunión tiene un protagonismo de los partidos, más allá de lo previsto inicialmente en el protocolo, con la presencia de Adriana Lastra, Ione Belarra e Irene Montero

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), conversa con Pedro Sánchez y Nadia Calviño durante un pleno del Congreso. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), conversa con Pedro Sánchez y Nadia Calviño durante un pleno del Congreso. (EFE)

Los socios del Gobierno de coalición están celebrando esta tarde en el Congreso la reunión que solicitaron los morados para abordar lo que criticaron como una "injerencia" del departamento de Nadia Calviño en las negociaciones sobre la reforma laboral que ha liderado hasta ahora la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Ni Calviño ni Díaz se sientan en la mesa de crisis de la denominada comisión permanente de seguimiento del acuerdo de coalición, delegando en sus números dos, Gonzalo García Andrés y Joaquín Pérez Rey, respectivamente.

Los portavoces parlamentarios de PSOE, Héctor Gómez, y Unidas Podemos, Pablo Echenique, también se sietan en la mesa, como estaba previsto inicialmente en el protocolo de coordinación del Gobierno de coalición. Un texto que se centraba en el protagonismo de representantes del Gobierno más que de los partidos, como sucede con la presencia de la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, la líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, así como con la número dos del partido y ministra de Igualdad, Irene Montero, según ha podido saber este diario.

El acuerdo, ahora modificado, recogía que los representantes en esta comisión son dos miembros de la Presidencia del Gobierno, dos de la Vicepresidencia Primera, otros dos de la Vicepresidencia Segunda, uno de la Secretaría de Estado de Comunicación, otro del área de Comunicación de la Vicepresidencia Segunda y los dos portavoces de los grupos parlamentarios que sustentan al Ejecutivo. Dentro de esta lista de representantes no encajaban ni los perfiles de Belarra y Montero, ni tampoco el de Enrique Santiago, secretario de Estado para la Agenda 2030, dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, y secretario general del PCE.

El carácter extraordinario del encuentro, así como los cambios producidos por la salida de Pablo Iglesias, primero, y por la remodelación del Gobierno el pasado mes de junio, después, han hecho que se hayan introducido modificaciones en el protocolo previsto. La intención de los dos sectores del Gobierno pasa por rebajar el ruido de los últimos días, tratando de visibilizar que pese a las tensiones la coalición no está en riesgo, y centrar únicamente las conversaciones en la reforma laboral. Se intenta clarificar las competencias en las negociaciones, después de que los morados viesen una injerencia "grave" tras la comunicación de Calviño de coordinar este proceso.

Foto: La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. (EFE)

La vicepresidenta segunda insistía en que las diferencias entre los socios de Gobierno “no van de quién lidera” la negociación y sí “de qué vamos a hacer en la principal reforma de mercado de trabajo de nuestro país”. Aunque ha pedido cautela para "dejar trabajar a los negociadores", Díaz ha reconocido que estos contactos se producen en un "momento delicado".

El presidente del Ejecutivo intentaba zanjar el debate desde Bruselas, tras asistir al Consejo Europeo, asegurando que "negocia todo el Gobierno". En esta línea avalaba el papel de coordinación reclamado por Calviño y rechazaba que se tratase de una injerencia. “No hay intromisión, lo que hay es colaboración, cooperación, un aporte de todos los ministerios para que salga adelante una reforma”, concluyó.

En el equipo de la vicepresidenta segunda asumían este fin de semana que había llegado para ellos la madre de todas las batallas. La pretensión de Calviño de coordinar la negociación de la reforma laboral como máxima responsable económica del Ejecutivo ha tenido como respuesta un golpe en la mesa de Díaz. Fuentes de su entorno lo calificaron como "muy grave". Su lectura, tras las gestiones mantenidas con Moncloa, era que la "injerencia" de la vicepresidenta primera en las "competencias de Trabajo" es una decisión que contaría con el respaldo de Sánchez.

Con todo, se reconoce que el estilo conciliador de Díaz nada tiene que ver con el de su predecesor Pablo Iglesias

Desde el PSOE intentaron minimizar el pulso. Con todo, se reconoce que el estilo conciliador de Díaz nada tiene que ver con el de su predecesor Pablo Iglesias, por lo que tampoco se ve como una decisión gratuita o simple estrategia comunicativa llevar el conflicto a la arena pública. Fuentes de la dirección del grupo socialista incluso vaticinan que sus socios podrían intentar realizar un debate de totalidad en la mesa de seguimiento, sin circunscribirse solamente a la reforma laboral. No será así según aseguran fuentes de Unidas Podemos. La pretensión de marcar distancias de cara al horizonte electoral de 2023 comienza a condicionarlo todo.

La visibilización de este conflicto está acompañada por la amenaza de las fuerzas sindicales de promover movilizaciones si se suaviza la reforma laboral. Se descarta llegar al extremo de una huelga general, pero se asume cada vez como más inevitable trasladar la presión a la calle. En este contexto, el pulso de Díaz no es baladí. Tampoco el lado en el que se coloca. Desde su entorno entienden que es el momento de trasladarlo al terreno de la sociedad y las organizaciones por las limitaciones que estaría encontrando dentro del Gobierno.

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