Tú en Nueva York y yo en Gredos: el uso y abuso del voto telemático en el Congreso
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NI SÁNCHEZ NI CASADO ESTÁN

Tú en Nueva York y yo en Gredos: el uso y abuso del voto telemático en el Congreso

La pandemia obligó a reducir la presencialidad de los diputados y a implementar el voto telemático. Pero también abre las puertas a que los grandes actores políticos no pisen el pleno

placeholder Foto: Casado durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)
Casado durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)

El Congreso vive este jueves su último pleno antes del parón estival con cuatro decretos leyes encima de la mesa para convalidar o derogar. Los socios parlamentarios ya habían advertido de que alguno de ellos “pinta mal” (en referencia al de los interinos de la administración), tensando la cuerda y dando a entender que el Ejecutivo sufriría para sacarlo adelante, aunque al final lo consiguió. En un contexto parlamentario tan ajustado, cada diputado cuenta. La Cámara lleva más de un año celebrando plenos híbridos en los que la presencialidad está limitada y el uso del voto telemático se ha extendido hasta el abuso en algunas ocasiones.

En el pleno de este miércoles no aparecerá el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se encuentra de gira en Estados Unidos; ni tampoco el líder de la oposición, Pablo Casado, que pasará la mañana en la Sierra de Gredos celebrando una reunión de alto nivel de su partido. La fecha elegida en el caso del PP tiene que ver con que se cumplen tres años de su llegada a la presidencia. La cuestión es que ambos dirigentes votaron telemáticamente desde Nueva York y desde Gredos decretos sobre interinos, mascarillas, energía y cultura.

La llegada de la pandemia y las normas sobre la distancia personal obligaron a interpretar el reglamento de la Cámara para determinar cómo funcionaría el Congreso en los meses de crisis sanitaria. Un acuerdo de los grupos parlamentarios decidió que podrían asistir el 33% de los diputados de cada uno de ellos, cifra que más tarde se elevó hasta el 50% y que sigue vigente.

Foto: Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Al tratarse de una interpretación reglamentaria (y no una norma) es cierto que algunos grupos se han saltado el acuerdo, especialmente en las sesiones de control, donde muchos parlamentarios acudían a cerrar filas con sus líderes, excediendo la cuota permitida. Pero, como señalan algunos grupos más pequeños, también ha servido para que muchos diputados se ausenten de la Cámara escudándose en el máximo de presencialidad permitido y usando el voto telemático.

En el caso del pleno de este miércoles, la votación telemática se abrirá desde las 9 de la mañana hasta la una de la tarde. En ese plazo, todos los diputados que no voten presencialmente podrán hacerlo desde cualquier lugar, incluido el presidente del Gobierno desde Estados Unidos si es que decide votar.

Algunos diputados reconocen a este diario que es “poco estético” la ausencia tan reiterada de los principales actores políticos en las Cortes, que rara vez acuden los martes cuando se debaten las propuestas legislativas de la oposición e incluso muchos jueves, en el turno de la actividad del Gobierno, limitándose a aparecer para los duelos parlamentarios en las sesiones de control. Ejemplos no faltan.

placeholder El líder del PP, ovacionado por sus diputados. (EFE)
El líder del PP, ovacionado por sus diputados. (EFE)

Uno de los más sonados fue el debate sobre la prórroga del estado de alarma por seis meses, el pasado octubre, que Sánchez delegó en el titular de Sanidad entonces, Salvador Illa. El presidente acudió a escuchar los argumentos de su ministro durante 45 minutos y después se marchó, sin escuchar las réplicas de la oposición a la que le solicitaba su apoyo para una situación tan excepcional. Los ministros fueron marchándose y al final del debate apenas quedaban solo dos en el banco azul.

Tampoco estuvo Casado en el pleno de noviembre en el que su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, defendió el plan b jurídico al estado de alarma (fue la primera vez que el PP lo llevó a la Cámara) y que a día de hoy sigue exigiendo a Sánchez.

El voto telemático juega malas pasadas

Más allá de las ausencias destacadas, el voto telemático también ha tenido mucho protagonismo en algunas ocasiones e incluso ha sido clave para sacar adelante uno de los decretos más cruciales que el Gobierno ha llevado al Congreso, como fue el de los fondos europeos. Para sorpresa de muchos diputados fue Vox el que terminó salvando la votación con una abstención con la que el Ejecutivo no contaba. PP y Ciudadanos no habían desvelado el sentido de su voto y al final se decantaron por el no alegando la falta de controles y transparencia ante el reparto del dinero de Bruselas. Durante toda la mañana el Gobierno siguió haciendo cálculos y trató de rascar apoyos, pero fue el partido de Santiago Abascal el que salió a su rescate.

No daba esa impresión por la dureza que empleó en la tribuna el grupo ultra, pero la decisión ya se había tomado. La abstención estaba clara la noche anterior, cuando se abrió el plazo de votación telemática y los parlamentarios que no iban a acudir de manera presencial se lanzaron a emitir el sentido del voto siguiendo las directrices de la dirección. Es decir: desde el día anterior ya había muchas abstenciones registradas. Por eso, a pesar de que populares y naranjas anunciaron su voto en contra, los de Vox se mantuvieron en la abstención.

Foto: La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo. (EFE)

Antes incluso de la pandemia, el voto telemático ya regaló algún momento inolvidable. Fue el caso de Irene Montero en julio de 2019, que votó en contra de la investidura de Pedro Sánchez en primera vuelta. Unidas Podemos había comunicado poco antes de que el grupo se abstendría, pero la dirigente morada había emitido su voto telemático (se encontraba de baja maternal) el día anterior, descubriendo que la formación había decidido cambiar de opinión en el último momento.

Hasta la llegada de la pandemia el voto a distancia sólo se podía utilizar en caso de “embarazo, maternidad, paternidad o enfermedad grave” que imposibilite la participación de las sesiones en el Congreso. El coronavirus lo cambió todo y según explican fuentes de la Cámara a este diario, los grupos parlamentarios tendrán que volver a abordar la presencialidad en el mes de septiembre con el arranque del nuevo curso. Si la situación sanitaria lo permite, lo previsible es que se recuperen los niveles normales. Aún así, la pandemia ha abierto un melón que hasta ahora no existía y que a ojos de los diputados tendría que abordarse en una modificación del reglamento para adaptar el Congreso a situaciones tan excepcionales como la vivida.

Odón Elorza, diputado socialista, escribió sobre este asunto en ‘eldiario.es’ hace unos meses sugiriendo la necesidad de dar cobertura al funcionamiento del Parlamento en escenarios similares a la crisis del covid. Apuntaba a que se tendría que recoger el sistema de teletrabajo de los diputados con rendición pública de las cuentas, entre otras muchas cosas.

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