Isabel Rodríguez: la sonrisa como escudo y como excusa de la portavoz del Gobierno
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Ocupa la cartera de Política Territorial

Isabel Rodríguez: la sonrisa como escudo y como excusa de la portavoz del Gobierno

Nació hace 40 años en Abenójar (Ciudad Real). Licenciada en Derecho, hija de padres hosteleros, es tan manchega que le gusta escuchar a Rozalén y leer a María Dueñas

placeholder Foto: La nueva ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez. (EFE)
La nueva ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez. (EFE)

Si hay una cámara delante, Isabel Rodríguez no se lo piensa dos veces y muestra dentadura. Si la luz roja del micrófono se enciende, también. Si hay una pregunta incómoda, lo mismo. La nueva portavoz del Gobierno sabe que la sonrisa, como el sentido del humor, es un arma infalible para tapar las carencias y los miedos. Ir por la vida como si todo fueran primeras veces.

Isabel Rodríguez se parece mucho a Pedro Sánchez, ese con el que empezó, del que luego se distanció para apoyar a Susana Díaz y al que ha vuelto por la puerta grande con cartera ministerial y portavocía. Una especie de revival de 'Friends', pero sin estirarse la cara. Ambos saben que la estética les ha sido propicia, que la sonrisa les sale niquelada y que memorizan el argumentario que da gusto. ¿Que suenan algo impostadas sus palabras? Y qué. ¿Que transmiten poca naturalidad? Pues vale.

Pero estamos hablando de política. Y en la política hoy importa saberse bien el discurso. Desdoblar el lenguaje, saber lo que se tiene que decir en cada momento, dar una larga cambiada cuando toca —que es casi siempre— y pasar cuanto antes el trago de las comparecencias. Ya se encargará la vida de recompensarles. Con una moción de censura. Con una llamada de teléfono un sábado del mes de julio.

Foto: Isabel Rodríguez. (EFE)

La nueva portavoz del Gobierno nació hace 40 años en Abenójar, un pueblo de la provincia de Ciudad Real. Licenciada en Derecho, hija de padres hosteleros, es tan manchega que su amigo Sergio Gutiérrez, diputado socialista por Toledo que la conoce desde la adolescencia, dice que le gusta escuchar a Rozalén y leer a María Dueñas. "En Abenójar, las casas están siempre abiertas y la cercanía no es una opción, sino una forma de vida", explica. Por eso afirma que su amiga es profundamente familiar y que su cercanía "no es una etiqueta o un concepto vacío", que no tiene dobleces ni maldad alguna.

"No esperes que te diga nada malo, porque hemos vivido demasiadas cosas juntos", bromea. Es el único que quiere dar su nombre al hablar con El Confidencial. Otras dos personas que la conocen bien dan la callada por respuesta. Una deja el wasap leído, la otra rehúye diciendo: "Es que hace mucho que no hablo con ella". Una tercera, compañera hasta hace días en el Ayuntamiento de Puertollano, dice que no tiene tiempo tras jornadas muy intensas de despedidas y de búsqueda de nuevo alcalde.

A la Isabel campechana la reconocen dos periodistas castellanomanchegos. "Huye del coche oficial, le gusta mucho ir al parque con las niñas —sobre todo con la pequeña— y sigue yendo a la romería de la Virgen de la Encarnación. Ya sabes cómo son en los pueblos", explica uno de ellos. "Es simpática y muy prudente en sus contestaciones", explica la otra, que la trató con frecuencia cuando Rodríguez era portavoz del Gobierno regional. "Era la cara amable, el poli bueno", añade.

Foto: Miquel Iceta. (EFE)

Otro colega, también castellanomanchego, no reparte tantos elogios para la que sigue siendo la senadora más joven en ocupar su asiento. Tenía 23 años cuando la designaron. "Es un producto 'made in PSOE', puro aparato. Y procede de Ciudad Real, que es uno de los mayores graneros de votos para el partido", cuenta. "Es un pelín soberbia, aunque sonría mucho. En los dos años que ha estado como alcaldesa de Puertollano, no le ha dado tiempo a arreglar nada, aunque tampoco a estropearlo todo", añade.

Afirma sin ambages que Rodríguez es mucho mejor "de abajo arriba que de arriba abajo". "Se mueve muy bien en ambientes puramente de aparato, en el Gobierno regional, con diputaciones, en el Congreso y en el Senado. Cuando le toca estar de arriba abajo, con la gente, los problemas del día a día, los sindicatos, es otra cosa. Se le nota mucho el genio que tiene", explica.

Ahí, en ese municipalismo en el que la etiquetó Pedro Sánchez cuando la nombró ministra de Política Territorial, es donde le ha visto las costuras una compañera de la oposición. "Puertollano es un municipio grande y muy complejo, lleno de problemas. La corrupción, la despoblación, el cierre de empresas… Cuando fue nombrada alcaldesa, llegó como si fuera la salvación del pueblo. Pero cuando encontró la letra pequeña de la gestión, del día a día, la cosa cambió", explica. "O me dais dinero para Puertollano o me voy", cuenta que dijo. "Su forma de gobernar tiene mucho de 'yo soy el sol y los demás giran a mi alrededor'. No pide respeto, sino pleitesía a los suyos", asegura. Altiva, impostada, controladora, añade.

placeholder Isabel Rodríguez, a las puertas de la Moncloa. (Reuters)
Isabel Rodríguez, a las puertas de la Moncloa. (Reuters)

No la reconoce así su amigo Sergio Gutiérrez, al que nombraron responsable de Juventudes Socialistas de Toledo casi al mismo tiempo que a Isabel Rodríguez responsable de las de Ciudad Real. "Ella no es de estar metida en conspiraciones palaciegas, es más de consensos que de codazos. Es muy trabajadora y exigente. E insisto en lo de la cercanía. Fui yo el que habló con ella para que fuera la candidata para Puertollano y en las encuestas era lo que más destacaban sus paisanos", declara.

Aunque no toda la oposición es tan implacable. Cuenta un periodista que ejerce en la localidad que en su despedida camino del Palacio de la Moncloa, el concejal de Vox alabó su gestión al frente del ayuntamiento. "Rodríguez gobernaba en coalición con Izquierda Unida, pero muchos de los proyectos que ha presentado han salido adelante con el apoyo de Ciudadanos. Antes, al PSOE ni agua, pero con ella les faltaba darle el cuenco para beber", asegura.

Foto: La ministra Portavoz Isabel Rodríguez. (EFE)

En Madrid, se ha estrenado con sonrisa y larga cambiada. En su primera comparecencia como portavoz, esquivando hablar de Cuba y pidiendo un respiro al ser su primera vez. En el homenaje a las víctimas del covid, evitando pronunciarse acerca del bofetón del Tribunal Constitucional.

"Esa sonrisa le sirve para protegerse cuando no controla el guion. Cuando se lo aprenda, tirará de ironía y de sarcasmo. Hazme caso", dicen desde la oposición. "En Puertollano la llaman 'la niña de las fotos", apuntan como maldad. Sus amigos, entre los que se encuentra Meritxell Batet, afirman que les ha sorprendido el nombramiento, y también a ella misma. "Pero tras ese vértigo, esa responsabilidad, saldrá su carácter peleón, el que ha empleado en Puertollano, que es zona minera, energética, en plena reconversión". Y la sonrisa.

Si hay una cámara delante, Isabel Rodríguez no se lo piensa dos veces y muestra dentadura. Si la luz roja del micrófono se enciende, también. Si hay una pregunta incómoda, lo mismo. La nueva portavoz del Gobierno sabe que la sonrisa, como el sentido del humor, es un arma infalible para tapar las carencias y los miedos. Ir por la vida como si todo fueran primeras veces.

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