Junqueras visita la Eurocámara: los indultos redefinen el campo de batalla exterior
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Europa mira con distancia y cierto optimismo

Junqueras visita la Eurocámara: los indultos redefinen el campo de batalla exterior

El giro del Gobierno es visto desde fuera con una mezcla de distancia y optimismo. "Se ha deslegitimado nuestra defensa de la unidad de España", lamentan los eurodiputados de PP y Cs

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Oriol Junqueras abandona la cárcel de Lledoners. (EFE)

Oriol Junqueras visita este lunes la Eurocámara en Estrasburgo. No es casualidad que el líder de ERC, recién excarcelado por el Gobierno tras recibir el indulto, haya organizado su primer gran acto fuera de las fronteras españolas en la ciudad francesa, aprovechando que estos días se celebra el pleno del Parlamento Europeo. El independentismo utilizó la institución europea como plataforma principal de la internacionalización del ‘procés’, fue su primera trinchera y en ella se libró el gran campo de batalla entre el Estado y las fuerzas soberanistas. Hoy, sigue siendo una plaza estratégica.

En el tablero de la gran diplomacia, el movimiento de los indultos se ha recibido entre la frialdad y un cierto optimismo, ya que desde fuera de España se ve como una posible solución ante una sentencia que se consideró demasiado dura. El asunto es distinto para los que desde 2017 tuvieron que hacer un torniquete para frenar la sangría reputacional. Algunos funcionarios europeos, que durante años actuaron en coordinación con la Secretaría de Estado de España Global y que se encargaron de que el mensaje independentista no calara en los principales gabinetes de la Comisión Europea, evitando que hubiera guiños que pudieran impulsar sus reclamaciones, explicaban hace días que se sentían confusos y decepcionados por un esfuerzo que, sentían, ahora llevaba a un punto muerto.

Hay pasillos en Bruselas en los que ese pulso no se libró únicamente en 2017 o 2018. La primera barricada de la internacionalización previa al referéndum ilegal de independencia, pero también en los años que han seguido, ha estado en el Parlamento Europeo. Fue uno de los primeros lugares donde se reaccionó al mensaje independentista, gracias a la estrecha colaboración que establecieron los principales partidos en la anterior legislatura europea, que finalizó en mayo de 2019. Fundamentalmente, fue el trabajo de coordinación de Esteban González Pons, del Partido Popular; Javier Nart, entonces eurodiputado de Ciudadanos, e Iratxe García, que era líder del PSOE en la Eurocámara y ahora está a la cabeza de la familia socialista europea, como también del socialista Javier Moreno.

Foto: El líder de ERC, Oriol Junqueras. (Reuters)

González Pons tuvo un papel destacado en todas las etapas del proceso, pero especialmente en los días previos e inmediatamente posteriores al referéndum ilegal de independencia. El eurodiputado popular recuerda que la Eurocámara fue “donde [la internacionalización del asunto catalán] se frenó en seco”, pero también fue el lugar en el que pudo triunfar. “Las imágenes [del 1 de octubre] fueron tan impactantes que empezamos a recibir llamadas de todo el mundo diciendo que el Parlamento Europeo no podía ser ajeno”, recuerda González Pons. El debate que siguió, gracias a su composición, sin que interviniera ningún eurodiputado español, y al discurso de Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, fue el principio del fin de las esperanzas independentistas de una mediación internacional.

Ahora, el eurodiputado español es muy pesimista. “Lo que ha ocurrido con los indultos es que se ha deslegitimado toda la defensa hecha de la unidad de España durante los últimos cuatro años”, explica a El Confidencial. “Hemos insistido en que el Tribunal Supremo es independiente, que la sentencia es jurídica y que los condenados no eran presos políticos sino políticos presos por intentar dar un golpe de Estado. Y que en cualquier Estado miembro de la UE habrían sido condenados”, recuerda el español. “Todos los argumentos que llevamos vendiendo los jueces, políticos y diplomáticos españoles se han venido abajo”, lamenta.

Esa es una sensación compartida por distintos funcionarios consultados en las instituciones europeas, que sentían que todo el esfuerzo desde 2017 ha quedado en papel mojado en cuestión de semanas. Ahora la Generalitat pretende volver a tender puentes con la Comisión Europea, que le cerró sus puertas cuando el Govern pretendió usar el Ejecutivo comunitario en su pulso contra el Estado. Fuentes cercanas al 'president' Pere Aragonès explican que quieren volver a tener una buena interlocución con la Comisión en asuntos más allá del proceso independentista. Por otro lado, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores han confirmado a este periódico que el Gobierno está preparado para facilitar esa reconstrucción de puentes. Uno de los grandes propósitos de la Generalitat para normalizar las relaciones con Madrid y con Bruselas es conseguir una mayor autonomía para la gestión de los fondos europeos, para lo que es necesaria una buena coordinación institucional.

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Pleno del Parlamento Europeo en Bruselas. (EFE)

De Estrasburgo a Luxemburgo

En estos momentos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) analiza la sentencia del juicio del ‘procés’, ante la que los líderes independentistas alegan que se vulneraron sus derechos fundamentales. Una sentencia favorable de Estrasburgo sería un balón de oxígeno a la causa catalana en el perfil exterior. “Con los indultos, hemos derrumbado todos los argumentos de España. El indulto, que es político, viene a demostrar a algunos que la sentencia también es política, y por lo tanto que el Tribunal Supremo es un órgano político”, insiste un apenado González Pons, que asegura que no cree que los indultos vayan a afectar a una sentencia del TEDH, sino que “van a condicionar la actitud política de la UE”, que lo va a asumir ya como un problema político y no uno de ordenamiento jurídico interno, como se ha defendido siempre, explica el eurodiputado.

La internalización del 'procés' también pasa por Luxemburgo. La máxima instancia judicial europea evalúa si el proceso por el cual se retiró la inmunidad de Puigdemont en el Parlamento Europeo cumplió con las normas en el proceso del suplicatorio. Su veredicto determinará cuánto más se retrasa la reactivación de las euroórdenes. “El hecho de que Pedro Sánchez y su Gobierno enmienden al poder judicial español indultando en contra de la opinión del Tribunal Supremo no ayuda a quienes nos hemos dejado la piel defendiendo el buen nombre de España en Europa (...) Pero más allá de las decisiones que tome Sánchez, el Parlamento ha dicho alto y claro que en Europa las reglas se cumplen y el Estado de derecho se respeta”, coincide Adrián Vázquez, eurodiputado de Ciudadanos, que no cree que las medidas de gracia vayan a tener ningún impacto en los procesos en marcha de las euroórdenes.

Foto: Carles Puigdemont. (EFE)

“Hay un punto de surrealismo en la política española, porque los distintos gobiernos han permitido durante décadas que algunos poderes regionales hayan actuado contra el propio Estado con toda impunidad. Explicar la política española siempre resulta extraño por ello”, señala a este periódico Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de Ciudadanos. “Desde 2017, el apoyo europeo neutralizó en el ámbito internacional la gran operación de desinformación y propaganda secesionista apoyada por injerencia rusa”, explica la diputada naranja. El asunto catalán nunca ha llegado a estar completamente congelado en la Eurocámara. Un ejemplo fue el voto del suplicatorio. Todos los partidos sufrieron fugas, en todas las familias políticas hubo diputados que votaron en contra de aprobar que la Justicia española pudiera reclamar a los tres eurodiputados huidos. Los partidos españoles hicieron campaña, presionaron, tocaron en las puertas de los indecisos y, en general, trabajaron en la misma dirección. E incluso así, la votación fue estrecha.

Es una demostración de que la Eurocámara sigue siendo el eslabón más débil de la estrategia exterior española, y el principal punto de apoyo para cualquier proceso de internacionalización del tema catalán. La visita de Junqueras al Parlamento Europeo no es una casualidad: es estratégica. En la Eurocámara, son muchos los que sienten simpatía por la causa catalana, y Junqueras tiene buen prestigio, especialmente en las filas de Los Verdes, ya que fue eurodiputado del grupo ecologista. Es el lugar en el que el independentismo cuenta con un mayor número de aliados y la única institución europea en la que tiene posibilidades de ganar el pulso exterior al Estado: la Comisión Europea cumple con las líneas rojas que establece cada Estado miembro en sus asuntos internos, y el Consejo es literalmente la casa de los países europeos, donde perro no muerde a perro.

Foto: Carles Puigdemont. (EFE)

Sin embargo, España no es el único país comunitario con grietas y grandes crisis políticas. Pero sí es el que, probablemente, más españoliza los debates europeos. La cuestión catalana o los debates sobre Venezuela en la Eurocámara han desatado críticas de otros eurodiputados por la insistencia de los miembros de la Cámara en leer todo en clave nacional. El país, uno de los más europeístas del club, siempre mira lo que Bruselas tiene que decir. Y durante la crisis catalana, el dique de contención europeo ha sido crucial para Madrid. Pero con las aguas más mansas y en medio de una pandemia que ha canalizado todos los recursos y energías de la UE, también el interés que suscita el 'procés' ha ido perdiendo fuerza y gancho en los pasillos de Bruselas.

Este periódico se ha puesto en contacto con los eurodiputados catalanes para conocer su opinión, pero no han querido participar.

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Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)

Optimismo en otros círculos

El Gobierno llegó tarde y mal a cada lance con el independentismo en la arena internacional, tanto en los meses previos al referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre como durante los meses posteriores. Fue torpe, comunicó mal y, en ocasiones, queriendo remediar sus desatinos, acabó profundizando en ellos. Esos errores iniciales tuvieron que subsanarse con una gran cantidad de trabajo y coordinación que implicó a muchas capas de la Administración: el Ministerio de Asuntos Exteriores, con un rol destacado de España Global, funcionarios españoles en las instituciones europeas y eurodiputados de distintas formaciones políticas. Hasta que se frenó la sangría, España sufrió una crisis de reputación sin precedentes en la historia moderna del país.

Durante sus primeros años, el Gobierno de Pedro Sánchez mantuvo la misma estrategia que se adoptó por parte del equipo de Mariano Rajoy. Pero la Moncloa ha cambiado ahora de estrategia, aprobando los indultos a los presos condenados por el Tribunal Supremo e intentando iniciar una etapa de 'normalización' de las relaciones con la Generalitat. “Lo útil en el pasado fue el castigo y lo útil hoy es el perdón”, explicaba hace unos días el presidente del Gobierno en Bruselas, precisamente una pieza clave para el independentismo.

Los indultos se han recibido con cierto alivio en la mayoría de lugares en el extranjero donde se seguía el asunto con interés

Los indultos se han recibido con cierto alivio en la mayoría de lugares en el extranjero donde se seguía el asunto con interés, que no eran demasiados. Era un asunto molesto, que preferían que no estuviera ocurriendo, pero no le daban una categoría más alta que la de una molestia que sería mejor resolver. Se seguía el asunto, pero con un cierto grado de desinterés. La inmensa mayoría no entendieron las sentencias, que parecieron demasiado duras, por lo que consideran los indultos una buena noticia. El Gobierno también cree que la medida de gracia va a ayudar al Estado de cara al exterior, y va a ayudar también a explicar el problema catalán.

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