Medio año sin trasvase Tajo-Segura y Murcia tiene agua: el 'milagro' que aviva la polémica
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EL GOBIERNO QUIERE REDUCIR EL CAUDAL

Medio año sin trasvase Tajo-Segura y Murcia tiene agua: el 'milagro' que aviva la polémica

Una avería paralizó el trasvase seis meses, pero la huerta del Levante siguió produciendo. Los regantes dicen que usaron agua prestada. Ahora el Tajo debe mandar todo lo que debe

placeholder Foto: Murcia, junto a Almería, se ha convertido en la huerta de Europa. (EFE)
Murcia, junto a Almería, se ha convertido en la huerta de Europa. (EFE)

A mediados de cada mes, la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura se reúne para analizar el estado de los embalses y decidir cuánta agua de la cabecera del Tajo se desvía hacia el Segura. Este martes, se aprobó el envío de 38 hm3. En los pueblos de la cabecera, junto a los embalses de Entrepeñas y Buendía de Guadalajara, este nuevo envío ha sentado como una puñalada. Y no por inesperado, pues esos 38 hm3 son el volumen habitual cuando no hay sequía, sino porque se suman a una deuda acumulada de 174 hm3. Desde ahora y hasta final de año, el Tajo estará bombeando los niveles aprobados por ley más todo lo que debe. En total, unos 80 hm3 mensuales que desde Castilla-La Mancha se califican de “brutal” e “inconcebible”.

Esta deuda tiene una explicación sencilla. El 1 de septiembre de 2020, el trasvase se paralizó debido a unas filtraciones en el dique principal del pantano de La Bujeda, el punto de partida del acueducto Tajo-Segura, ya que suponían un peligro. Sin embargo, la comisión central se siguió reuniendo mensualmente y aprobando, sobre el papel, los caudales. Así fue hasta que el 20 de marzo se reabrió el pantano de La Bujeda. Había seis envíos pendientes, en total 136 hm3 más los 38 de abril, que ahora habrá que ir liberando hacia Murcia y Alicante para que puedan regar sus huertas, las más importantes de Europa.

La huerta ha sobrevivido

Estos seis meses de parón han sido un ensayo involuntario sobre qué pasaría si se pusiera fin al polémico trasvase Tajo-Segura. Desde la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía lo tienen claro: el Levante se ha pasado medio año sin una gota de agua del Tajo y ha sobrevivido sin problemas. “Y aún hoy siguen sin necesidad de agua del Tajo, lo que pone en evidencia que esta estructura no es necesaria para que en el Levante haya agua para consumo humano, que es de lo que se trata. Otra cosa distinta es sostener la huerta más grande de Europa, que solamente con su agua no les da. Ese modelo productivo es insostenible con y sin agua del Tajo y es la raíz de este problema”, indica Borja Castro, alcalde de Alcocer y portavoz de los ribereños.

placeholder Acueducto del trasvase Tajo-Segura, sistema que ha cumplido 42 años. (EFE)
Acueducto del trasvase Tajo-Segura, sistema que ha cumplido 42 años. (EFE)

Aunque ahora sea un momento feliz para todos porque hay agua tanto en la cabecera como en el Segura gracias a un año hidrológico abundante, Castro advierte de que por delante viene un verano terrorífico para los 22 municipios de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Si con los trasvases habituales la cabecera del Tajo ya sufre episodios de sequía, con esta deuda acumulada la situación puede ser peor que nunca. Y sin agua no hay turismo y no hay trabajo.

“El agua no se soltará toda de golpe, sino poco a poco, pero antes del verano ya acumularemos 200 hm3 de agua pendiente de trasvasar y que habrá que entregar a los regantes del Segura por obligación legal”, avanza Castro. “Mientras, aquí en la cabecera viviremos otro año con el nivel de agua bajo mínimos, y con la economía de toda la región pendiente de un hilo, ya que es en verano, con el turismo recreativo de los embalses, cuando conseguimos facturar para ir aguantando el resto del año. Por eso no entendemos por qué hay que seguir mandando agua cada mes al Levante aunque no la necesiten. Lo único que están consiguiendo es empobrecer y deshabitar toda la zona de Entrepeñas y Buendía para seguir alimentando el monstruo de las huertas de regadío del Levante, que no paran de crecer”.

Agua prestada del Segura

“Hablan del milagro de que hemos seguido regando sin agua del Tajo para criticar el trasvase, pero aquí milagro ninguno. Hemos usado una parte de agua desalinizada mezclada con agua limpia, otra parte que teníamos reservada del año anterior, y otra parte que la Confederación Hidrográfica del Segura nos ha facilitado desde sus embalses y que ahora tenemos que devolver”, subraya José Antonio Andújar, vicepresidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo Segura (Scrats). “Nos han anticipado agua para subsistir, gracias a que en invierno las cuencas del Segura acumulan caudal. Si no la devolvemos supondría una catástrofe. Así que por supuesto que el agua del Tajo es necesaria, tanto para el agua de consumo humano como para el regadío”.

“Si las obras siguieran y nos metiéramos en los meses de mayo y junio sin agua del trasvase, el desastre económico para toda la cuenca del Segura sería enorme”, prosigue Andújar. “Hablamos de 110.000 puestos de trabajo entre la Comunidad Valenciana y Murcia, de una huerta que es la envidia de Europa y que es un gran activo económico de nuestro país. ¿En Entrepeñas y Buendía dicen que no necesitamos esa agua? Perfecto, pues paramos el trasvase, perdemos 110.000 empleos y miles de millones de euros, y nos dedicamos a comprar las frutas y hortalizas a países africanos, como ya está ocurriendo cada vez más”.

En marzo se cumplieron 42 años desde la inauguración del acueducto Tajo-Segura y la disputa entre Castilla-La Mancha y la Región de Murcia y Comunidad Valenciana es cada vez más cruda. El eslogan 'I love trasvase Tajo-Segura' promocionado por los regantes escoció mucho en Castilla-La Mancha. Es un conflicto complejo, emocional y enquistado cuyas decisiones actúan como vasos comunicantes. Cuanto más caudal se trasvasa hacia el Segura, más se compromete el futuro de la Alcarria baja, víctima de la despoblación y de graves problemas ecológicos en la cuenca del Tajo. Y al revés, cuanto más se corta el grifo, más sufren las huertas de Alicante y Murcia, un pilar económico fundamental para ambas regiones.

Esto último es lo que tiene en pie de guerra hoy a los regantes. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico tiene pendiente la aprobación de un nuevo plan de cuencas que, entre otros aspectos, ha de fijar el caudal ecológico de los ríos españoles, entre ellos el Tajo. Y también tiene previsto reducir de 38 hm2 a 27 hm3 el trasvase mensual Tajo-Segura, lo que se traduce en 87 hm3 menos al año.

Foto:  El Ter a su paso por Camprodon (Marina del Castell / Flickr)

El sindicato Scrats, la patronal Asaja y otros colectivos han anunciado movilizaciones ante las distintas delegaciones del Gobierno y también en Madrid. “Vamos a llegar hasta el final, este plan de cuencas pone en serio peligro el futuro de toda la industria agroalimentaria del Levante”, avisa Andújar. “Ese plan nos condena a vivir sin la seguridad de tener agua suficiente para nuestras plantaciones. Ningún empresario va a invertir su dinero con esta incertidumbre, veremos un éxodo de productores a otros países si el ministerio aprueba ese plan”.

Por supuesto, desde la cabecera del Tajo lo ven de otro modo, y urgen al Gobierno a aprobar cuanto antes los nuevos caudales. “El contador de trasvases sigue funcionando y el Tajo está en una situación límite. No podemos esperar al año 2022 como parece que se va a demorar”, afirma Francisco Pérez Torrecilla, alcalde de Sacedón y diputado socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha. “En los próximos meses veremos como descienden los embalses de la cabecera de forma muy considerable debido a la suma del trasvase y la deuda, justo en los meses en los que toda la comarca vive del turismo. El agua es el único reclamo que tenemos, si nos dejan sin ella nos morimos”.

placeholder Protesta contra el trasvase Tajo-Segura, en una imagen de archivo. (EFE)
Protesta contra el trasvase Tajo-Segura, en una imagen de archivo. (EFE)

Existen cinco sentencias del Tribunal Supremo en las que se exige al ministerio que fije un caudal ecológico mínimo para el río Tajo, las cuales todavía no se han aplicado. De ahí las prisas de los municipios ribereños. Desde el sindicato de regantes suspiran por la pinza a su negocio. No se oponen al caudal ecológico, pero quieren tener voz en esa decisión y acusan al Gobierno de no buscar soluciones ante las amenazas a las huertas de Murcia y Alicante. Por ejemplo, modernizar la desaladora de Torrevieja, construida hace casi 20 años, y construir canales de agua para llevar esa agua desde Torrevieja hasta Murcia y Almería.

“Aún recuerdo cuando Isabel García Tejerina [ministra de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente entre 2014 y 2018] decía que iba a invertir 40 millones en la planta desalinizadora de Torrevieja, y yo le respondía que para qué, si primero hay que interconectar las cuencas”, explica el vicepresidente de Scrats. “Se dice que por qué queremos el agua del Tajo si podemos desalinizar la del Mediterráneo. Lo que no se dice es que eso es imposible. Existe un anteproyecto para trasladar las aguas de Torrevieja hasta Almería, pero nunca se ha desarrollado. Se tardaría entre siete y nueve años en ser ejecutado. Eso es engañar".

Castro, portavoz de los municipios ribereños de Guadalajara, insiste en que el problema es que el Levante “se ha desarrollado alrededor del recurso del agua, del cual carecen, y el cual está enriqueciendo a un puñado de agricultores que ofrecen condiciones laborales miserables a la mayoría de sus jornaleros”. Desde Scrats responden: “Los embalses de Entrepeñas y Buendía se construyeron para dar agua al sureste de la península. Sin trasvase, estas comarcas [del Levante] no podrían ni ducharse. En los años 70, en Torrevieja y en Murcia nos íbamos a vendimiar a Francia, éramos migrantes, mano de obra barata para países como Suiza. Ahora generamos empleo y somos la envidia de Europa. Todos los problemas de despoblación y falta de inversiones que sufren en la cabecera del Tajo deben reclamarlos al Gobierno de Castilla-La Mancha, que se queda el 48% del canon que pagamos los regantes”.

A mediados de cada mes, la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura se reúne para analizar el estado de los embalses y decidir cuánta agua de la cabecera del Tajo se desvía hacia el Segura. Este martes, se aprobó el envío de 38 hm3. En los pueblos de la cabecera, junto a los embalses de Entrepeñas y Buendía de Guadalajara, este nuevo envío ha sentado como una puñalada. Y no por inesperado, pues esos 38 hm3 son el volumen habitual cuando no hay sequía, sino porque se suman a una deuda acumulada de 174 hm3. Desde ahora y hasta final de año, el Tajo estará bombeando los niveles aprobados por ley más todo lo que debe. En total, unos 80 hm3 mensuales que desde Castilla-La Mancha se califican de “brutal” e “inconcebible”.

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