luchas políticas por el agua

Trasvase Tajo-Segura: la 'guerra del agua' en la que nadie se moja

Los vecinos de la zona de los embalses de Entrepeñas y Buendía salen a la calle para denunciar la sequía en sus municipios, mientras el Gobierno central aprueba un nuevo trasvase para agosto

La fuente de la plaza Mayor de Chillarón del Rey, a menos de una hora de Guadalajara, lleva desde junio sin verter agua. Los vecinos aseguran que un hilo fino es lo único que sale de los grifos de sus casas a partir de las ocho de la tarde, hasta que los camiones cisterna regresan con el nuevo día. Han dejado secar el césped de la piscina municipal, a la que algunos acuden a ducharse. Julián Palomar, alcalde (PSOE) de este municipio, reconoce que muchos días les salva el agua que el alcalde del pueblo vecino de Durón (PP) extrae para Chillarón. En los pueblos alcarreños de la cabecera del Tajo el agua no entiende de política, pero es a los que más salpica. Vea imágenes de la zona afectada

Los municipios ribereños han puesto el grito en el cielo este verano por el estado de los embalses de Buendía y Entrepeñas, situados en las provincias de Cuenca y Guadalajara. Se trata de puntos clave para la compleja legislación que regula el trasvase, es decir, el movimiento de aguas desde el río Tajo hasta la cuenca del Segura.

Deslice el puntero para comparar el nivel del agua del embalse

 

El verano de 2015 se recordará como en el que se reabrió la guerra del agua, que tanta cola ha traído desde los años noventa y de la que nadie se acuerda cuando el año hidrológico es fructífero. El detonante en esta ocasión ha sido doble: por un lado, la escasez de agua y el estado de las reservas; por otro, los cambios de gobierno de las principales comunidades autónomas implicadas. Tanto la Comunidad Valenciana, que es adonde se dirige el agua trasvasada del Tajo, como Castilla-La Mancha, han pasado a estar gobernadas por el PSOE.  Manifestaciones, notas de prensa, y pueblos y coches empapelados, son las armas para que se escuche el ‘¡Basta ya!' al trasvase. Vea imágenes de la zona afectada

Emiliano García-Page, presidente castellano-manchego, ha anunciado que impulsará una ley “para defender el agua”, inspirada en la que se aprobó en Aragón el 27 de noviembre de 2014, cuya finalidad fue blindar un trasvase entre el Ebro y la zona levantina. Sin embargo, su colega de partido y presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, se reitera cada vez que le preguntan respecto al tema: "Nosotros apoyamos a nuestros regantes, tienen unos derechos y tienen que ser contemplados por la ejecución normal de esta cuestión". 

Estas son las respuestas a un proceso legislativo desencadenado por las autorizaciones para trasvasar que se acumulan mes a mes. El 28 de agosto la Ministra de Agricultura firmaba una orden ministerial para aprobar "un trasvase desde los embalses de Entrepeñas-Buendía a través del acueducto Tajo-Segura de 15 hectómetros cúbicos (hm3) para el mes de agosto de 2015". Una medida permitida por la última modificación de la Ley de Montes (y, en concreto, en su disposición adicional quinta). En este caso, la ley toma en consideración el primer día del mes en cuestión (el 1 de agosto) y si los embalses de Entrepeñas y Buendía no están por debajo del umbral fijado (ese día sumaban 402 hm3).

El umbral límite por el cual no es posible trasvasar es 304 hm3 para 2015, porque el límite de 400 hm3 que establece el Plan es gradual, se alcanzará pero poco a poco, subiendo cada año 32 escalones a partir del umbral anterior, hasta alcanzar los 400 hm3. Los embalses, aún así, sí se encuentran en situaciones hidrológicas excepcionales, es decir, por debajo de 540 hm3, como establece el Plan Hidrológico del Tajo

Entre los embalses de Buendía y Entrepeñas, a fecha 28 de agosto de 2015, suman 373,38 hm3, y la condición de que se llegue a los 900 hm3 en los embalses de cabecera -cuyo alcance eliminaría este ‘escalonamiento gradual’ del umbral y entraría de inmediado el límite de 400hm3-, "nunca se ha producido desde la fecha de entrada en vigor del Plan Hidrológico del Tajo", según confirma el Ministerio de Agricultura a este diario.  

Sin embargo, los pueblos ribereños se acogen al Memorándum del Tajo y a un espacio que el texto deja para la improvisación: “que se garantice en todo caso el carácter preferente [de las demandas de la cuenca del Tajo] y se asegure que las transferencias desde cabecera nunca puedan suponer un límite o impedimento para el desarrollo natural de dicha cuenca”.

Agua sin oxigenar

Desde Ecologistas en Acción aseguran que la cantidad de 400 hm3 no es agua real: "Es fango, no es agua aprovechable, tiene una pésima calidad y el agua sin oxígeno no es útil para la vegetación", asegura Augusto Barcenilla, presidente de esta plataforma en la provincia de Guadalajara.

Barcenilla apunta a que los trasvases entre cuencas "no son la solución al problema del agua". Si se invirtiera en aprovechar los recursos hídricos de cada zona, los cauces ecológicos no se verían perjudicados, como está ocurriendo en la zona de Guadalajara, afirma.

Grietas en la orilla del embalse de Entrepeñas. (Brenda Valverde)
Grietas en la orilla del embalse de Entrepeñas. (Brenda Valverde)

Se habla de desaladoras, de que las confederaciones inviertan parte del dinero que mueve el trasvase en infraestructuras adecuadas. Desde Chillarón del Rey denuncian las obras que arrancaron en 2007 para conducir agua desde el Alto Tajo, medida que garantizaría suministro suficiente a medio centenar de pueblos, más de 40.000 habitantes. 2014 era la fecha para que se ejecutase, pero los recortes mantienen los planes al 50%. Vea imágenes de la zona afectada

Tierra de migraciones

"Recuerden que el agua es para beber y el plástico de las botellas para depositarlo en los contenedores de reciclaje". Estas palabras se escuchaban el sábado 22 de agosto por la megafonía del tradicional Día de la Bicicleta en ‘la playa de Sacedón’ o ‘Mar de Castilla’, como se conoce a la zona del pantano de Entrepeñas. El ocio ha disminuido en Sacedón, apenas se ven barcos este verano y las escuelas de vela y piragüismo han tenido que cerrar. "El turismo de domingo ya apenas viene, ¿para qué? Si está todo seco", dice uno de los pocos trabajadores que aún quedan en el embarcadero.

Los vecinos se ríen cuando alguien pregunta por el pantano, "¡lo que queda de él querrás decir!", exclama Clemente, un anciano de 72 años que no duda en señalar con su bastón todo lo que antes invadía el agua.

Orilla del embalse de Entrepeñas afectado por el trasvase de Tajo-Segura.  (Brenda Valverde)
Orilla del embalse de Entrepeñas afectado por el trasvase de Tajo-Segura. (Brenda Valverde)

A esa época se remonta Julián Palomar, alcalde de Chillarón, al recordar cómo los pueblos ribereños han sufrido dos migraciones a causa del agua. La primera cuando para construir los embalses tuvieron que inundar las mejores tierras de cultivo, "algo que se vivió como un drama en algunas familias", apunta. Entonces arrancó una época de construcciones nuevas, negocios orientados al ocio de la nueva ‘playa’, hasta que llegó el Trasvase Tajo-Segura, y con él la segunda migración, que dejó atrás los años en los que el propio Camilo José Cela presumía en su 'Viaje a la Alcarria' del agua "clara, muy fresca y famosa de la comarca".  

 

 

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