El PP negoció a tres bandas con los tránsfugas de Cs y López Miras remató el acuerdo
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El PP negoció a tres bandas con los tránsfugas de Cs y López Miras remató el acuerdo

García Egea, López Miras y Joaquín Segado negociaron con Isabel Franco, Valle Miguélez y Paco Álvarez para asegurarse los apoyos. La entrada de Hervías al PP completa el puzle

placeholder Foto: Fernando López Miras junto a Isabel Franco. (EFE)
Fernando López Miras junto a Isabel Franco. (EFE)

Cuando el miércoles por la mañana Ciudadanos y PSOE confirmaron la moción de censura en la Región de Murcia, el PP puso toda la maquinaria en marcha para salvar la presidencia de Fernando López Miras en la tierra del número dos de Pablo Casado. Todos se jugaban mucho, pero Teodoro García Egea más. Los números estuvieron claros desde el principio. Tres votos de Ciudadanos bastaban para deshacer la operación. Y el presidente murciano también tenía claro quiénes podían desertar.

La vicepresidenta regional y responsable de la cartera social en Murcia, Isabel Franco, era uno de los nombres. A pesar de que la candidata de Ciudadanos en las autonómicas de 2019 fue la principal defensora de pactar con el PSOE y sacar al PP tras décadas en el poder (Albert Rivera se negó), en los últimos tiempos había reconstruido su relación con López Miras. La pandemia fortaleció su gestión al frente de asuntos tan delicados como las residencias de ancianos y su mala relación con la dirección nacional naranja, que trató de apartarla de su cargo en más de una ocasión, hizo el resto. Franco llevaba mucho tiempo mal en Ciudadanos.

A pesar de que García Egea pilotó la estrategia, las conversaciones con la vicepresidenta las gestionó en todo momento el presidente. López Miras sabía que Franco había firmado la moción de censura, como el resto de sus compañeros, el miércoles a última hora. Pero también era consciente de que no estaba de acuerdo con el contenido, y todavía menos con que Ana Martínez Vidal, consejera de Empresa y su gran rival en el partido, fuera a ser la presidenta regional. "Puede que haya una salida". El mensaje se lo hizo llegar el propio López Miras a su número dos en el Gobierno el jueves por la noche, citándola a la mañana siguiente en el Palacio de San Esteban.

placeholder García Egea, López Miras y Pablo Casado. (EFE)
García Egea, López Miras y Pablo Casado. (EFE)

Esa noche Franco tenía decidido que no podía seguir adelante con la moción. Cuando acudió al encuentro, allí estaban también los otros dos diputados de Ciudadanos (ahora consejeros del Gobierno regional) que frenarán la próxima semana la moción de censura. Valle Miguélez, hasta ahora portavoz adjunta en el grupo parlamentario y desde este sábado consejera de Empresa en sustitución de Martínez Vidal, había estado hablando con el propio García Egea los días anteriores. Fue él quien la terminó de convencer para dar el paso. Tampoco mantenía una buena relación con la futura presidenta regional. Más bien al contrario.

"Martínez Vidal tiene demasiados enemigos como para pensar que todo estaba atado en una moción de censura que liderara ella", apuntan dentro de las filas naranjas. La tercera pieza clave era la de Francisco Álvarez, designado consejero de Empleo y Universidades. Las negociaciones en este caso las encabezó Joaquín Segado Martínez, portavoz del grupo parlamentario del PP en la Asamblea murciana y persona de confianza de López Miras y Egea. Los apoyos se ataron así: a tres bandas, por separado y de manera simultánea.

Ya el viernes por la mañana los tres tránsfugas se encontraron junto al presidente López Miras, en la sede del Gobierno regional, para la oferta final: no podían dejar que prosperara la moción si no estaban de acuerdo con el nuevo Gobierno de naranjas y socialistas. Los números, con ellos, daban. Franco se quedaría en su puesto y los otros dos diputados, "para evitar más ruido y el espectáculo de nuevos nombramientos", entrarían a sustituir a los consejeros cesados. De diputados a consejeros en una operación rápida y limpia. En ese encuentro también estaba Antonio Sánchez Lorente, secretario general de la vicepresidencia de Franco y abogado de toda confianza, que concurrió a las elecciones como número siete de la lista. Si alguien fallaba, él entraría automáticamente como diputado y su voto serviría para abortar igualmente la moción. López Miras le ha nombrado consejero de Transparencia en su nuevo Gobierno.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, tras la presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Para la formación de Inés Arrimadas se trata de "la mayor operación de corrupción que ha habido nunca en la Región de Murcia" y consideran que sus excompañeros "se dejaron comprar con dinero y cargos" en vez de mantenerse firmes en la lucha contra la corrupción. El partido abrió expediente a los tres y lo resolvió en pocas horas decretando la expulsión. Está por ver qué ocurrirá ahora con ellos. Franco descarta por completo unirse a las filas populares, según explica su entorno a este diario, y esperará a este lunes para afrontar la nueva situación y estudiar un posible recurso. "Ella no siente que haya traicionado a Ciudadanos", afirman en su entorno.

Lo que también tiene claro ya el partido naranja es que una pieza clave en esta semana ha sido el exsecretario de Organización, Fran Hervías, el último hombre fuerte de Albert Rivera que seguía en el partido con un acta de senador. La dirección naranja intentó que se marchara desde el primer momento, pero él no lo estimó oportuno.

Foto: Fran Hervías y Melisa Rodríguez. (EFE)

Personas cercanas a él reconocen que le une "una muy buena relación con García Egea" y asumen que ayudó para llevar a cabo la 'contramoción'. Su marcha al PP, confirmada por él mismo en una entrevista con ‘El Mundo’, sí abre un agujero importante en la formación. El equipo de Arrimadas asume que a partir de ahora habrá un goteo de bajas por toda España, entre concejales e incluso diputados autonómicos, que podrían sumarse a las filas populares.

"Era imposible que saliera bien"

El vicesecretario general de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, se desplazó a Murcia el miércoles por la tarde para reunir al grupo parlamentario y cerrar la moción. Todos la firmaron y no hubo imposiciones, según explican algunos de los presentes a este diario. Aun así, fuentes cercanas a los diputados críticos reconocen que fue "un error" no pararlo en aquel momento para luego tener que deshacerlo de la mano del PP.

El partido en Murcia llevaba roto mucho tiempo. La mala relación de Martínez Vidal con otros compañeros y la insistencia de la cúpula para que Franco abandonara la vicepresidencia había acumulado muchas tensiones. En la formación, pasados unos días, reconocen que "era imposible que eso saliera bien". Además, se suma el inexistente relato de los naranjas para explicar la operación. No solo la ejecutiva se enteró por la prensa de la decisión tomada, sino que en la propia comunidad autónoma, ayuntamientos y cargos públicos, desconocían los detalles. Es lo que varios dirigentes resumían este sábado en El Confidencial: "Lo peor es que había un relato y no supimos explicarlo. Nadie entiende qué hemos hecho en Murcia".

Cuando el miércoles por la mañana Ciudadanos y PSOE confirmaron la moción de censura en la Región de Murcia, el PP puso toda la maquinaria en marcha para salvar la presidencia de Fernando López Miras en la tierra del número dos de Pablo Casado. Todos se jugaban mucho, pero Teodoro García Egea más. Los números estuvieron claros desde el principio. Tres votos de Ciudadanos bastaban para deshacer la operación. Y el presidente murciano también tenía claro quiénes podían desertar.

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