Varapalo del Supremo a Aristrain: el enorme solar de Villaverde aún es de ArcelorMittal
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desestima el recurso del magnate del acero

Varapalo del Supremo a Aristrain: el enorme solar de Villaverde aún es de ArcelorMittal

Aristrain pedía la propiedad de los territorios en virtud de un acuerdo firmado entre el empresario y la multinacional en 1998

Foto: Antigua fábrica de ArcelorMittal en Villaverde. (E. S.)
Antigua fábrica de ArcelorMittal en Villaverde. (E. S.)

El Tribunal Supremo ha dado un doloroso varapalo al empresario José María Aristrain. La última instancia judicial española acaba de emitir un auto en el que desestima el recurso del magnate del acero contra la empresa de la que es accionista, ArcelorMittal. Aristrain reclamaba una vasta extensión de terrenos ubicados en el kilómetro 9 de la carretera de Madrid a Toledo, en el distrito de Villaverde, pegados al municipio de Getafe, en los que había una antigua fábrica de la multinacional, ahora destinada a almacén. El Supremo, sin embargo, ha rechazado su solicitud por "una carencia manifiesta de fundamento" en su argumentación.

Aristrain pedía la propiedad de los territorios en virtud de un acuerdo firmado entre el empresario y la multinacional en 1998, cuando ambas partes fusionaron las empresas siderúrgicas del industrial vasco y las mercantiles dependientes de ArcelorMittal bajo el nombre de esta última. Aristrain mantuvo parte del accionariado de la sociedad resultante e introdujo una cláusula que le permitía quedarse con los terrenos de Villaverde cuando la fábrica dejase de dedicarse a la actividad siderúrgica. Años después, en 2015, Aristrain consideró que ya no había en aquella extensión que supera los 200.000 metros cuadrados rastro alguno de producción, por lo que reclamó su derecho, pero ArcelorMittal se lo denegó, por lo que el afectado acudió a los tribunales.

placeholder Terrenos de ArcelorMittal en Villaverde. (R. R. B.)
Terrenos de ArcelorMittal en Villaverde. (R. R. B.)

El empresario ganó en primera instancia en 2018. El Juzgado 43 de Madrid entendió que la fábrica había dejado de funcionar cinco años antes y que, por lo tanto, se cumplía uno de los requisitos firmados en el acuerdo entre ambas partes, lo que permitía a Aristrain hacerse con los terrenos por apenas tres millones de euros, una cifra ridícula en comparación con lo que los expertos manejan que podría costar en el mercado todo ese suelo, más de 400 millones de euros, según algunas estimaciones sondeadas por El Confidencial.

ArcelorMittal, sin embargo, recurrió la decisión judicial ante la Audiencia Provincial de Madrid. En su apelación, la multinacional reconoció el cierre de la planta siderúrgica, pero argumentó que esa clausura no impedía que en los terrenos se realizaran "otras actividades que también se consideran siderúrgicas". La sala abrazó las tesis de la mercantil y revocó la resolución de la instancia inferior, extremo que doblegó las intenciones de Aristrain, quien decidió acudir al Tribunal Supremo. "El recurso no puede ser admitido por incurrir en la causa de inadmisión de carencia manifiesta de fundamento", arguye ahora este último, que entiende que "el recurrente pretende sustituir la valoración de la prueba realizada por la Audiencia Provincial por la suya propia" al argumentar que el tribunal territorial desconocía que ArcelorMittal había cesado su actividad.

Foto: José María Aristrain de la Cruz. (Fernando Ruso)

"La sentencia recurrida no desconoce que ArcelorMittal Madrid cesara en la fundición y laminación de acero y que, por ende, procediera al desmantelamiento de las instalaciones propias de dichas actividades, sino que, teniendo en cuenta el sentido de la cláusula 1.3 del contrato de opción de compra y los estatutos de la demandada en los que se hace constar su objeto social, concluye que la actividad siderúrgica no quedaba limitada a la fundición y laminación ya referidas, sino que abarcaba otras actuaciones, tales como la compra, manipulación y expedición de chatarra así como la fragmentación de la misma en paquetes adecuados para su uso en el horno", sostiene el Supremo, que considera que esta actividad de almacenamiento de chatarra está "vinculada a la actividad" siderúrgica y que incluso condena en costas al demandante.

El empresario vasco, por lo tanto, se queda sin los terrenos que su padre adquirió en los años sesenta, durante el auge de la industria del acero, a Manufacturas Metálicas Madrileñas y sobre los que edificó talleres de fundición y laminación, parques de chatarra, edificios de oficinas, laboratorios y almacenes.

Foto: Antigua fábrica de ArcelorMittal en Villaverde (E.S)

Un caramelo inmobiliario de 200.000 metros

El solar objeto de la disputa es un auténtico caramelo inmobiliario. Sus 200.000 metros cuadrados de uso industrial se ubican en el distrito de Villaverde, dentro de Madrid capital, y se encuentran muy bien conectados junto a la A-42. Unos terrenos que, antes de la pandemia, pero ahora con más intensidad, podrían tener muchos pretendientes si llegaran a salir al mercado en un contexto de enorme apetito inversor dentro del mercado logístico, en pleno 'boom' del 'e-commerce'.

Para hacerse una idea, a nivel nacional, la contratación logística en 2019 en toda España se situó en torno a 1,5 millones de metros cuadrados, mientras que, según el último informe de BNP Paribas Real Estate, la contratación de espacios logísticos en Madrid durante el tercer trimestre de 2020 alcanzó los 426.754 metros cuadrados. Tal y como figura en el catastro, el solar está compuesto por cuatro parcelas y se trataría de un área regulada por la Norma Zonal 3, es decir, áreas en las que no se conoce con certeza la titularidad del suelo. Sobre los mismos, no existe solicitud de planeamiento alguna, según aseguraban fuentes municipales en 2018, cuando estalló la batalla judicial entre Aristrain y ArcelorMittal.

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