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La helada aísla a las personas discapacitadas: "Llevo una semana sin poder salir de casa"
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CIEGOS, SILLAS DE RUEDAS, DIALISIS...

La helada aísla a las personas discapacitadas: "Llevo una semana sin poder salir de casa"

La nieve ha paralizado toda la comunidad, pero el colapso se agrava para quienes no pueden moverse por aceras recubiertas de hielo ni esquivar las montañas de nieve

Foto: Alberto Gil en una foto de este sábado. (Cedida)
Alberto Gil en una foto de este sábado. (Cedida)

Como miles de madrileños, Alberto Gil fue el sábado a disfrutar de la nieve. “Decían que había tanta que quería pisarla, sentirla, oír a la gente jugando”. Desde entonces, no ha vuelto a salir de casa: Alberto es ciego y la ciudad para él y su bastón es ahora mismo un territorio inexorable.

“Llevo 15 años viviendo en mi barrio pero si salgo ahora me pierdo, no puedo saber lo que es acera o calzada”, explica al teléfono desde su casa, cerca de Atocha. “Con la nieve todavía pude salir 50 metros, pero ahora con el hielo tengo miedo de resbalarme. El sábado quiero salir, porque la verdad es que estoy agobiado otra vez encerrado. Vivo solo y ya no tengo las mismas fuerzas que en marzo”, cuenta este técnico de fomento de la lectura de la ONCE.

placeholder Marina al lado de su casa el viernes, cuando todavía podía moverse. (Cedida)
Marina al lado de su casa el viernes, cuando todavía podía moverse. (Cedida)

Marina Bravo puede ver el hielo, pero no es capaz de esquivarlo. Se mueve en silla de ruedas desde que tuvo polio de pequeña y siempre ha intentado ser totalmente independiente. Pero estos días la nieve está limitando sus movimientos y su día a día más allá del hogar que comparte con su padre de 93 años en Marqués de Vadillo. “Al principio fue bonito porque me encanta la nieve. Pero el martes tenía que ir al clínico a una ecografía que no podía esperar y fue horrible”. Pidió un taxi que tardó más de una hora mientras esperaba en la acera con temperaturas bajo cero. “A la vuelta tuvieron que ayudarme dos señores quitando hielo para poder cruzar la calle y entrar en mi casa. Ahí me enfadé y justo vi a un operario quitando la nieve a unos metros. Le dije que por el hueco que estaba haciendo no entraba una silla de ruedas, ni un carrito, y me dijo que la orden del ayuntamiento era hacerlo así de ancho”.

"La gente me dice que no salga, que para qué salgo, ¡porque lo necesito!"

Mosqueada puso un tweet al ayuntamiento explicando su situación. Le informaron de los puntos para ir a recoger un saco de sal y esparcirla por su zona. “Llevo toda la semana cabreada. La gente me dice que no salga, que para qué salgo, ¡porque lo necesito!”.

El temporal Filomena ha trastocado el día a día de medio país. Las caídas en el hielo han saturado los hospitales y las montañas de nieve parecen condenadas a quedarse hasta que el sol las derrita. Mientras, las personas con movilidad reducida o ceguera esperan encerradas en sus casas a que esto pase y se las arreglan como pueden para cubrir sus necesidades básicas a medida que suman días de un nuevo confinamiento obligatorio.

"Me llevaba mi pareja y se resbaló, arrastrando la silla con ella"

“Llevo desde el viernes sin salir porque nos caímos. Me llevaba mi pareja y se resbaló, arrastrando la silla con ella. Luego el temporal sepultó la puerta del bajo en el que vivimos y aquí seguimos”, explica José Miguel Moncada, vecino de Entrevías que también necesita silla de ruedas. “Tenía que haber ido al hospital el lunes, pero lo tuve que pasar el miércoles, y el miércoles lo tuve que cancelar también porque no había manera de ir”. En los últimos días, solo su pareja sale con dificultad a hacer alguna compra.

placeholder Las aceras son estos días impracticables con una silla de ruedas. (Cedida)
Las aceras son estos días impracticables con una silla de ruedas. (Cedida)

El temporal canceló toda la red de Cercanías y EMT, y este viernes aun no se había vuelto a restablecer salvo en algunas líneas. Esto ha supuesto para muchos quedarse sin ninguna forma de transporte, especialmente para quienes van en silla de ruedas, ya que la red de metro (la única operativa) no es accesible en el 35% de sus paradas y muchas de las que lo son han estado días cerradas. “Hace un tiempo habría podido ir en tren, pero ahora ni eso porque quitaron la rampa y ya no puedo subir al vagón. Aunque pudiera salir, por aquí solo tengo el bus y ahora tampoco”, apunta Moncada.

"Pasó con la pandemia y ha vuelto a pasar ahora: no se nos tiene en cuenta"

Desde la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE), estos días han puesto de manifiesto lo poco que se piensa en ellos cuando hay una emergencia. “Pasó con la pandemia y ha vuelto a pasar ahora: no se ha dado ninguna alternativa ni se nos tiene en cuenta. Por ejemplo, a mí mismo me ha pasado que en mi edificio han limpiado las escaleras pero no la rampa”, explica Daniel-Aníbal García, tesorero de la organización y usuario de muletas.

Aunque la recomendación general ha sido quedarse en casa, para algunas personas no es una opción. Los pacientes con problemas renales, por ejemplo, deben acudir a diálisis varias veces por semana, pero no han podido hacerlo estos días. “Hay personas que han estado cinco días sin tratamiento y eso impacta en su salud y su calidad de vida. Otros han podido ir con los voluntarios del 4x4”, añade García.

Algunos pacientes con diálisis han estado hasta cinco días sin tratamiento

“Nuestro aislamiento es doble", continúa. "Ahora mismo una persona sin discapacidad puede moverse aunque sea con un pequeño camino, pero para nosotros no valen. Requerimos al menos un metro para que entre una silla de ruedas y distancia para los bastones. Y no se ha pensado en eso".

Los problemas para el colectivo con movilidad reducida o discapacidad visual afectan a varias áreas del ayuntamiento de Madrid y la comunidad de Madrid. Desde el área de Familias, Igualdad y Bienestar Social explican que para asistir a esta población han convocado al equipo de voluntarios de la capital y promovido la ayuda vecinal.

Ni perro guía ni bastón

Las personas ciegas que van con bastón apenas tienen opciones de moverse, porque con el hielo la punta no resbala por las aceras. Tampoco es fácil acercarse a los edificios para tomarlos como referencia y las montañas cada vez más grandes de basura tampoco ayudan. Los que se mueven gracias a un perro guía no están en mejor situación y algunos incluso han tenido que ser rescatados después de que sus compañeros de paseo se desorientasen.

placeholder Una calle de Prosperidad este jueves. (Cedida)
Una calle de Prosperidad este jueves. (Cedida)

Laura Escobar solo puede sacar a su compañera de paseo para que haga sus necesidades, pero no para que le marque el camino, porque no lo encuentra. “Si le digo que vaya al cruce no sabe dónde está porque no lo ve. Y las placas de hielo me las marca como un escalón, se queda parada y yo me subo y me resbalo, claro”, explica al teléfono. Tiene la ayuda de su marido, que todavía tiene resto visual: “Sino, no sé cómo lo haría”. Vive en Ciudad Lineal, y este jueves según explica todavía no había visto a nadie retirando los restos del temporal.

Otros no tienen ayuda de ningún tipo y solo les queda esperar a que las calles se despejen. Cristina lleva desde el día de Reyes sin salir porque la persona que acude a su casa para asistirla en los paseos no puede llegar hasta su domicilio, en la zona de Quintana. "Tengo movilidad muy reducida y si no salgo pierdo todavía más. Puedo andar un poco, pero con el hielo y sin ayuda es imposible", explica al teléfono.

Alex Díaz lleva años investigando soluciones para las sillas de ruedas cuando el clima es adverso. Pero ninguna de ellas ha funcionado con Filomena. “El primer día intenté salir con la silla eléctrica pero se acumulaba la nieve y no andaba. Luego lo intenté con una silla que tengo para el campo y arena de playa, pero la capa de nieve era tan grande que me quedé atascado a pocos metros del portal. Por suerte iba con mi mujer y mi hija, que me sacaron”, explica el creador de Adaptado, una web que informa sobre adaptaciones para sillas, incluso esquís acoplables a las ruedas. “No he podido probarlo estos días porque me han hecho una punción lumbar y ahora sí que no puedo salir, pero estos días me ha escrito mucha gente preguntando por soluciones. Es complicado porque no hay nada por el momento que funcione con el hielo”.

Daniel-Anibal camina estos días con unos palos de 'trekking' que compró por internet en una cadena de ropa deportiva cercana. El servicio a domicilio, que en estos casos no es lujo sino necesidad, también se ha visto interrumpido por la nieve. Por suerte, un vecino le hizo el favor de recogérselos, muestra una vez más de que el bienestar de las personas con alguna discapacidad motora o visual en esta helada ha dependido de cada situación personal y de la voluntariedad de amigos y conocidos. “Tiene que haber mayor coordinación, deberíamos ser un colectivo prioritario, igual que los mayores, porque nosotros no tenemos otra opción”, explica.

Como miles de madrileños, Alberto Gil fue el sábado a disfrutar de la nieve. “Decían que había tanta que quería pisarla, sentirla, oír a la gente jugando”. Desde entonces, no ha vuelto a salir de casa: Alberto es ciego y la ciudad para él y su bastón es ahora mismo un territorio inexorable.

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