La doctora que pasa las tardes en la UCI y se ha convertido en la oposición real a Ayuso
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entrevista a la portavoz de Más Madrid

La doctora que pasa las tardes en la UCI y se ha convertido en la oposición real a Ayuso

La dirigente de Más Madrid se ha convertido en el rostro visible de la oposición al Ejecutivo del PP. Aupada por su condición de médica, ha ganado peso en el debate político

Foto: La doctora que pasa las tardes en la UCI y se ha convertido en la oposición real a Ayuso
La doctora que pasa las tardes en la UCI y se ha convertido en la oposición real a Ayuso

Hace siete años, Mónica García (Madrid, 1974) ya entraba en directos de televisión. Lo hacía para hablar de la gestión sanitaria como una de las portavoces de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) en pleno auge de la 'Marea Blanca'. Hoy lo hace como la cara más visible de Más Madrid y uno de los principales rostros de la oposición al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Ha ganado peso en la Asamblea regional en gran parte por su condición de médica, que parece haberle dado un impulso durante los meses de pandemia por el conocimiento de los problemas del sistema y de la gestión sanitaria.

La coportavoz en la cámara madrileña ha protagonizado los principales choques con el Ejecutivo en la que es su segunda legislatura. García compagina desde 2015 la labor política con la de sanitaria, con reducción de jornada del 50%, si bien su primera experiencia como representante no fue con el color aguamarina que ahora porta, sino con el morado de Podemos. En aquel momento, entró por los pelos en la Asamblea y con la condición de poder seguir ejerciendo, algo que hoy mantiene.

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Sus compañeros de filas hacen hincapié en su perfil, en que "tiene algo distinto". La definen como "cercana, con humor y bromista". Enfatizan que es muy trabajadora y que rara vez se toma un descanso. El pasado mes de mayo tuvo que operarse tras fracturarse el codo mientras estaba con su hija, una de los tres vástagos que tiene, y tuvo que darse de baja como médica del Hospital 12 de Octubre de la capital. Desde Más Madrid recuerdan que no se tomó un respiro en la actividad política. "Iba, ahí, con el brazo en cabestrillo y sin parar". Ella bromea con que "la política se puede hacer con un brazo roto" y, aunque tiene que volver a ser intervenida, espera estar vistiendo la bata blanca a mediados de noviembre.

El foco mediático que recae sobre Madrid genera una inusual proyección nacional de su política regional. Por centralismo o por la insistencia de los partidos en ponerla en el centro del debate, lo que pasa en la Comunidad tiene eco en todo el país y la situación sanitaria en la pandemia lo ha reforzado. En los últimos meses, las tensiones entre Gobierno central y autonómico no han cesado, ni siquiera con una tregua política anunciada que aún está por consolidarse. Así, y aunque en menor medida, el foco no solo recae en Díaz Ayuso, sino también en el resto de rostros de la política autonómica.

En ese contexto, Mónica García dice sentirse cómoda en sus siglas por poder hacer oposición sin tener responsabilidades a nivel nacional. A esto ayuda que el salto de Íñigo Errejón en las últimas generales no cumpliera las expectativas. "No tenemos que bailar en otro tipo de intereses. El PSOE tiene esa dicotomía de ser Gobierno en el Estado y oposición aquí", explica en conversación con este medio. Más Madrid, con el protagonismo de García, parece haberle ganado la partida a Ángel Gabilondo, cuyo papel al frente del primer partido de la cámara ha sido muy cuestionado.

No tenemos que bailar en otro tipo de intereses. El PSOE tiene esa dicotomía de ser Gobierno en el Estado y oposición aquí

Durante la conversación, que tuvo lugar antes de las nuevas medidas acordadas por Sanidad, se inclina por que el Ministerio de Sanidad busque la forma de "intervenir" la región y que no se limite a "hacerse fotos con banderas" en la Puerta del Sol. "No puedes dejar que una Comunidad Autónoma como Madrid no tenga mando y es algo que afecta al resto de España", comenta sobre la gestión de Díaz Ayuso, de la que dice que "ha sido una calamidad". "Es imposible salir mejores con el peor Gobierno en el peor momento". Tan convencidos están de que esto es así que en las últimas semanas están manteniendo reuniones con PSOE y UP para estudiar una moción de censura que no saldría sin el apoyo de Ciudadanos, socio de gobierno. Desde Más Madrid no descartan presentar una moción que no sume, pero que les sirva como "grito de auxilio" por la gestión.

Para Mónica García la falta de rastreadores en la Comunidad de Madrid es "uno de los ejemplos que muestran que está incapacitada para llevar la pandemia". "Si tienes un cirujano incapacitado, alguien tiene que atender al paciente porque si no, lo perdemos". Ella enfatiza constantemente que lo que ha hecho la pandemia es poner sobre la mesa muchos de los problemas que ya arrastraba Madrid por la gestión llevada a cabo en la sanidad: "No se trata solo de Ayuso, sino de la gestión que llevan haciendo de la sanidad desde hace 15 años". La falta de peso presupuestario, la descapitalización de la sanidad pública y una "red clientelar de mandos intermedios que responde a no molestar a los de arriba" son algunos de los elementos clave a los que apunta García en su diagnóstico.

Tuvo una parte emocionalmente muy dura porque nadie se esperaba el tsunami y nadie lo esperaba tan grave

Durante los peores meses de la pandemia estuvo en el hospital atendiendo a pacientes de coronavirus en la unidad de cuidados intensivos (UCI). "Tuvo una parte emocionalmente muy dura porque nadie se esperaba el tsunami y nadie lo esperaba tan grave y dramático en lo emocional. No estamos acostumbrados a dejarnos pacientes fuera", rememora. Las imágenes de hospitales desbordados y calles vacías están en la retina de todos, pero aún más de los sanitarios. "Fue una situación realmente dura. En esta segunda ola la mayoría de mis compañeros tienen una mochila de 'no me esperaba que esto volviera a pasar'".

Mónica García en una imagen de archivo. (EFE)
Mónica García en una imagen de archivo. (EFE)

De aquellas semanas recuerda entre los momentos más duros cuando se "quedaron sin camas de UCI". "Fue una noche cuando salía del turno. Teníamos dos camas con su respirador y su monitor para ingresar pacientes, pero no teníamos profesionales. Eso significaba que quien necesitaba cuidados intensivos no iba a tenerlos. Desde ese día se empezó a tener lista de espera en UCI, que es una aberración clínica". También pone el foco en la soledad de los enfermos: "Les veías solos y despidiéndose por teléfono... Esa parte ha sido muy dura".

Criada en el madrileño barrio de Retiro, lo de la medicina le vino casi por tradición, aunque tampoco faltó vocación. "Tengo dos padres médicos. Igual influye", explica entre risas García, que recuerda que a la hora de elegir carrera no puso más opciones que la de Medicina en la Universidad Complutense. Médica anestesista, buscó ampliar su formación con un máster en gestión sanitaria.

En Unidas Podemos Madrid, rivales en las últimas autonómicas, también hay buenos adjetivos para García. Destacan la "fuerza" que tiene a nivel comunicativo y consideran que el hecho de que la pandemia haya puesto el foco en la Sanidad le ha podido beneficiar a nivel político por su experiencia.

Me da sosiego que tenga una profesión a la que volver

La propia García se siente cómoda con la descripción y subraya que pocos políticos tienen su bagaje en este ámbito. "No somos muchos a los que nos gusta la política sanitaria", admite la dirigente de Más Madrid, que tiene como referentes a figuras de la izquierda como la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra; la exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena o la regidora barcelonesa, Ada Colau.

La diputada resalta que el no haber dejado nunca su profesión como médica le da "un punto de conexión con la realidad" y que le aporta tranquilidad para el día de mañana. "Me da sosiego que tenga una profesión a la que volver", afirma García, que dice que no se plantea cuántos años estará en política, pero sí que "la parte de la lucha por la sanidad pública siempre la estaré realizando". Asegura concebir la representación en las instituciones como una "medicina social" en la que aplicar un esquema sencillo: diagnosticar, analizar opciones y evaluar los efectos secundarios de los tratamientos.

Como si la política y la medicina no fuesen suficiente, García dice que siempre pasa tiempo con sus hijos. "Lo que hago es considerar la parte de mis hijos como agenda y me cierro agenda para estar con ellos. Es un derecho no solo mío sino de ellos", asegura, lamentando que la conciliación no esté entre las prioridades de los partidos. La representante de Más Madrid, aficionada al atletismo en su juventud, dice que empieza siempre varios libros a la vez. Ahora se está leyendo 'Economía para el 99% de la población', de Ha-Joon Chang y acaba de terminar 'Los Asquerosos', de Santiago Lorenzo.

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