deja de reacudar unos 60 millones

Cepillos vacíos y comedores llenos: el covid destroza las finanzas de la Iglesia

Las necesidades de las Cáritas parroquiales se han multiplicado por tres mientras que su principal fuente de ingresos, los donativos de los fieles, se ha visto reducida drásticamente

Foto: Foto: EFE.
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Quedan apenas 15 días para presentar las últimas declaraciones de la renta y la Iglesia católica mira de reojo los resultados de la que puede ser una de las campañas más trascendentales en los últimos años. Y no tanto porque tema una reducción de sus ingresos por esta vía —que en 2018 supusieron 285 millones de euros (un 23% de su presupuesto)— sino porque estas aportaciones pueden ser clave en la situación generada por la crisis del coronavirus. En estos últimos meses, las necesidades de las Cáritas parroquiales se han multiplicado por tres mientras que su principal fuente de ingresos, los donativos de los fieles, se ha visto reducida drásticamente. Las colectas, los donativos que los católicos dejan en cada misa, suponían más de 20 millones mensuales que, desde la suspensión de las eucaristías públicas a mediados de marzo, se han quedado prácticamente en cero.

“Al estar cerradas las iglesias durante el confinamiento, las aportaciones de los fieles, que suponen un tercio de los ingresos, han bajado mucho, a la par que las necesidades, tanto espirituales como materiales, se han multiplicado”, reconoce el vicesecretario para asuntos económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal. Una situación que ha avivado el ingenio de las parroquias, desde las que han optado por Bizum para los microdonativos que antes se recogían en la cesta a las que han instalado lampadarios electrónicos equipados con datáfono o las que se encomiendan a la iniciativa donoamiiglesia.es, un portal que permite hacer un donativo directo a cualquiera de las parroquias españolas.

Cepillos vacíos y comedores llenos: el covid destroza las finanzas de la Iglesia

Propuestas imaginativas que, sin embargo, no logran paliar los cerca de 60 millones de euros que, según la estimación de la Conferencia Episcopal, han dejado de recaudar las parroquias en los últimos meses. Ni tan siquiera la vuelta del culto público solucionará a corto plazo el problema. A la limitación de aforo (al 30 o al 50%, según la fase) se une el hecho de que por motivos sanitarios y de seguridad se haya suprimido el pase del tradicional cestillo durante el ofertorio, y solo se ofrezca este servicio a la salida de la misa. La solución solo puede pasar por una mayor implicación económica de los católicos. “Cuando los párrocos explican el problema a los fieles, la gente cae en la cuenta que la Iglesia no vive del aire, sino que el sueldo del sacerdote, el mantenimiento de los espacios y de toda la estructura que permite darse a los demás depende, en un porcentaje muy importante, de estas aportaciones”, señala Giménez Barriocanal.

Y entre esas necesidades, las de las Cáritas parroquiales se han disparado. En un estudio sobre el impacto del covid-19 en las familias acompañadas por la entidad caritativa de la Iglesia, los resultados muestran una dramática situación que puede agravarse en el futuro. Así, si entre la población general, en los meses de marzo y abril, el incremento del paro ha sido de 2,5 puntos porcentuales, “en la población acompañada por Cáritas ha sido de 20 puntos”. Un aumento ocho veces mayor que deja la tasa de paro de la población más vulnerable en el 73%, según el estudio realizado entre más de 600 familias de todas las autonomías. Una situación que ha provocado que “tres de cada 10 hogares [de los acompañados por Cáritas] no dispongan ahora mismo de ningún ingreso, aproximadamente unas 450.000 personas”. Una cifra que se eleva hasta el millón si se tienen en cuenta aquellos que están en una situación de pobreza severa, “menos de 370 euros para una persona y menos de 776 euros para dos adultos y dos menores de edad”, según los criterios de Cáritas.

Una situación que conlleva consecuencias directas: el 50% de estas familias no puede llevar una dieta adecuada y el 20% no puede acceder a los medicamentos de primera necesidad. El confinamiento y la crisis económica también han tenido unos efectos directos sobre la salud de estas familias. Según el informe de Cáritas, “uno de cada cuatro hogares ha visto cómo empeoraba el estado físico general de sus miembros, y en seis de cada 10 hogares la crisis ha provocado un incremento de la ansiedad y la dificultad para dormir”. De ahí que los esfuerzos en las parroquias se hayan reduplicado en estos meses. “Aunque no hubiera misas, las puertas de las Cáritas siempre han estado abiertas y hemos atendido desde familias que necesitaban una bolsa de comida para pasar la semana hasta personas que acudían por primera vez a nosotros porque no podían pagar la luz o el alquiler de sus casas”, aseguran desde Cáritas.

De ahí que unos buenos resultados en la campaña de la renta puedan suponer un cierto desahogo para las economías diocesanas del próximo año. “Soy optimista”, asevera Giménez Barriocanal, que recuerda que en el pasado ejercicio se han logrado los mejores números de la historia: 285,11 millones de euros provenientes de más de ocho millones y medio de españoles (teniendo en cuenta las declaraciones conjuntas). “Todos los años, hayan sido más o menos convulsos, hemos tenido un apoyo muy importante”, añade el responsable económico de los obispos. “El pasado ejercicio aumentaron en más de 27.000 las declaraciones que optaron por marcar la equis en la casilla de la Iglesia. Estamos muy agradecidos por ello y pensamos que este año puede subir de nuevo, porque los contribuyentes se han dado cuenta de que a la hora de la verdad, la gente se pone a hacer cola para pedir ayuda en las puertas de las parroquias y no en las de los partidos políticos”, añade.

En el pasado ejercicio, se han logrado los mejores números de la historia: 285,11 M provenientes de más de ocho millones y medio de españoles

Mientras tanto, otra de las iniciativas que la Conferencia Episcopal ha reactivado durante estos meses también ha mostrado un crecimiento potencial. El portal donoamiiglesia.es permite hacer un donativo directo a cualquiera de las 23.000 parroquias que existen en España. En la segunda quincena de abril, cuando comenzó a funcionar a pleno rendimiento, logró recaudar 412.000 euros, que han aumentado a más de millón y medio durante el mes de mayo. La página pone en contacto al posible donante con la parroquia española que elija, a la que llega su dinero de forma directa en apenas unas horas.

“Es una iniciativa única en el mundo y supone un esfuerzo más de la Iglesia para lograr su adecuado sostenimiento”, según lo describe Giménez Barriocanal, lo que no implica que en un futuro se planteen renunciar a la financiación a través del IRPF. “El Estado tiene un compromiso con los ciudadanos y con aquellas entidades que aportan valor a la sociedad. En el caso de la Iglesia, no existe una financiación directa sino que colabora a través de la casilla de la equis. Es un sistema que nos parece democrático y justo. Si nadie marcara la casilla, la Iglesia recibiría cero euros. La Iglesia es la única institución que se somete a este referéndum todos los años”. En ese sentido, desde la Conferencia Episcopal reivindican “el papel que está prestando la Iglesia en la sociedad y la demanda social del hecho religioso, dos aspectos frente a los que el Estado no puede permanecer indiferente”.

"Si nadie marcara la casilla, la Iglesia recibiría cero euros. La Iglesia es la única institución que se somete a este referéndum todos los años"

De hecho, las aportaciones provenientes de la renta siguen siendo muy importantes para el sostenimiento de las diócesis, en especial de las más pequeñas. En lugares como Jaca, Ciudad Rodrigo, Guadix y Segovia, supone el 51,5% de sus ingresos. La Iglesia también tiene que hacer frente a los problemas de la España vacía, a la hora de sostener un amplio patrimonio histórico desproporcionado para la escasa y envejecida población actual, muy diseminada en entornos rurales. Ahí, los donativos de los fieles apenas llegan al 16%, y la asignación mensual que les hace llegar la Conferencia Episcopal, de acuerdo a un sistema de “solidaridad, la comunión de bienes y basado en las necesidades específicas de cada diócesis”, se hace imprescindible para sostener su actividad.

“La Iglesia da lo que recibe”, sostiene Giménez Barriocanal. “La inversión en dinero que se le entrega tiene un retorno impresionante y se devuelve a la sociedad multiplicada. Creo que eso es algo que todos ven, sean o no creyentes, cuando miran la situación sin prejuicios. La Iglesia no es una empresa ni un negocio, lo que tiene lo da, y eso hace que muchas personas, aun no siendo creyentes, marquen la casilla de la Iglesia católica”, concluye el responsable económico de la Conferencia Episcopal.

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