COLAPSAN EL CENTRO DE MADRID

Vox capitaliza el rechazo a Pedro Sánchez entre bocinazos y banderas de España

La protesta de Madrid fue la más numerosa y reunió a miles de personas, pero los simpatizantes de Santiago Abascal organizaron concentraciones 'motorizadas' en todas las capitales de provincia

Los simpatizantes de Vox tomaron este sábado el centro de Madrid a bordo de sus vehículos. Entre bocinazos y rojigualdas, miles de personas salieron a la calle para pedir la dimisión del Gobierno al grito de "asesinos" y "viva España", protesta que fue encabezada por un autobús desde el que los líderes del partido arengaron a la multitud. Un año después de la foto de Colón que unió a PP, Ciudadanos y Vox, los de Abascal salieron este sábado en solitario para capitalizar el malestar con Pedro Sánchez.

La caravana colapsó las calles que rodean la Fuente de Cibeles y la Puerta de Alcalá desde las doce de la mañana. La Policía Nacional desplegó 200 antidisturbios para controlar la marcha y evitar que se topara con la manifestación convocada por el Partido Comunista en la Puerta del Sol, pero ambos grupos no se cruzaron en ningún momento. Más allá de puntuales problemas de tráfico, la protesta se celebró sin incidentes y, pasada la una de la tarde, los vehículos empezaron a abandonar el centro.

Santiago Abascal saluda a los manifestantes desde el autobús fletado por Vox. (Foto: C.C.)
Santiago Abascal saluda a los manifestantes desde el autobús fletado por Vox. (Foto: C.C.)

Aunque la de Madrid fue la más numerosa, Vox organizó concentraciones 'motorizadas' en todas las capitales de provincia. Abascal justificó la movilización con un discurso en el autobús y decenas de personas siguieron sus palabras desde los coches con la radio a todo volumen: "Recuperaremos el futuro para nuestros hijos. Manteneos en la calle, con las medidas de seguridad [...]. Que suenen las caceroladas. Sentís que vuestro deber es proteger a España de quienes la quieren pobre y encarcelada".

La parafernalia de las caceroladas también se repitió este sábado en el Paseo de la Castellana. "¡La bandera de España, señores!", gritaba Víctor a los vehículos que pasaban por la calle Goya para venderles rojigualdas pequeñas a tres euros y grandes a diez. Entre los manifestantes se vieron tatuajes de "1492" y banderas con la cruz de San Andrés o el águila, pero fueron casos aislados: la mayoría se presentó con la bandera de España y camisetas o carteles en los que se atacaba al Gobierno.

Al celebrarse la manifestación en coches, las distancias de seguridad se guardaron mejor que en las protestas de las últimas semanas en Madrid, pero también se vieron multitudes: cuando el tráfico se detenía, muchos bajaban de sus coches y se agolpaban en el asfalto, y la situación se vio agravada por aquellos que les aplaudían desde las aceras. La policía cortó las calles adyacentes, lo que hizo que en algunas zonas de Goya resultara imposible respetar las distancias cuando pasaba el autobús.

Entre los manifestantes se vio gente de todas las edades, desde familias que acudieron con sus hijos hasta ancianos. Uno de ellos era Rafael Ortiz, de 91 años y expresidente de la Asociación de Empresarios de Comercio e Industria del Metal de Madrid, que ondeaba una bandera de España con el escudo de la Guardia Civil en la calle Serrano. Junto a él, a unos diez metros, Martín, de 84 años, hacía lo propio con un cartel: "¡Peste de hambre! ¡Pan o trabajo, ya!", podía leerse en el mismo.

Rafael Ortiz ondea una bandera al paso de los manifestantes. (Foto: C.C.)
Rafael Ortiz ondea una bandera al paso de los manifestantes. (Foto: C.C.)

Con los coches parados una y otra vez, la protesta también forjó sus líderes en algunos puntos, como Raúl, que cada vez que se detenía el tráfico, subía al techo de su Kia blanco para animar a la multitud con gritos de "asesinos" y "dimisión". "Estamos presos de un gobierno, esto no puede ser", explicaba a este diario en la plaza Colón. Minutos después, se le volvía a ver subido al Kia con una camiseta azul y haciendo aspavientos a todo aquel que pasaba a su lado en la Puerta de Alcalá.

Otro de los que se ganó la atención de la protesta fue José Manuel, que con una gorra de la Legión y un cinturón de hebilla rojigualda, iba haciendo el saludo militar a los coches que pasaban por Goya: "Si bajas por Colón, donde veas una bandera, dos mantas y un saco, ahí vivo yo". A sus 64 años, decenas de manifestantes querían sacarse fotografías con él, y José Manuel pedía a cambio un cigarro o dinero para un café: "Me avergüenzo de los políticos, no de mi país", repetía una y otra vez.

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