Una década perdida con la ley del registro civil dificulta el recuento de muertos de covid
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LA LEY DE 2011 ENTRARá EN VIGOR En 2021

Una década perdida con la ley del registro civil dificulta el recuento de muertos de covid

Los más de 4.000 registros civiles tienen orden de comunicar a diario el número de fallecidos al Ministerio de Justicia, recuentos que no incluyen la causa de la muerte

Foto: Una década perdida con la ley del registro civil dificulta el recuento de muertos de covid
Una década perdida con la ley del registro civil dificulta el recuento de muertos de covid

La reforma del Registro Civil se retrasa al menos hasta el 30 de abril de 2021. La ley que cambia el modelo de 1957 se aprobó hace nueve años, pero sigue congelada. El último aplazamiento llegó este martes, cuando el Consejo de Ministros descartó su entrada en vigor el 30 de junio y dio otros 10 meses de margen. La decisión, que todavía necesita el visto bueno del Congreso, llega en un momento en que decenas de registros se ven desbordados por la crisis del coronavirus a la hora de contar fallecidos, una pandemia que ha puesto de relieve las deficiencias del actual sistema. "Probablemente, como ley en su conjunto, es la que acumula mayor retraso en la historia de España", explica Juan Luis Lorenzo, titular del Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife.

Con el covid-19, los más de 4.000 registros civiles que se reparten por España tienen orden de comunicar a diario el número de fallecidos al Ministerio de Justicia. Sus recuentos no incluyen la causa de la muerte, pero esa información sí se facilita mensualmente al Instituto Nacional de Estadística, como ya se hacía antes. "En esta situación, se ha revelado como un sistema que tiene graves carencias. Con todo el control del número de fallecimientos, se ve que chirría por todos lados", critica Lorenzo.

"Nos sorprende que, por parte de la dirección general, no se reclame la causa de la muerte"

La misión de informar cada 24 horas sobre el número de fallecidos falló desde el principio: "Teníamos que enviar a una cuenta de correo del ministerio los datos registrados y, evidentemente, colapsó al segundo día. Nadie puede gestionar miles de correos a diario", explica Lorenzo, que también es juez decano de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife y miembro de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria. "Ahora se ha sustituido por un sistema en el que cada letrado introduce un pin en una página web para remitir los datos". Con esos datos, el instituto de Salud Carlos III mide el exceso de mortalidad observada respecto a la prevista pero los datos, como advierte en sus informes, llegan con retraso y además no todos los registros están informatizados.

Ese es otro de los puntos que han puesto los registros en el foco político durante la pandemia: ¿por qué no informan a diario sobre las causas de la muerte? "Ante el argumento de que es un dato personal que no se puede remitir, diré lo siguiente: los datos son anonimizados y, a efectos estadísticos, se podría facilitar el número de aquellos que han fallecido por covid o son sospechosos, información que sí se incluye en los certificados médicos que recibimos. Nos sigue sorprendiendo que, por parte de la dirección general, no se reclame". Los medios de los registros dependen de las comunidades autónomas aunque reportan al ministerio, lo que ha dificultado la gestión.

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Mar Navarro, magistrada del Registro Civil de Valladolid, apunta a que en Castilla y León sí se están mandando las causas de la muerte a los médicos forenses: "Se las enviamos a diario porque tienen interés epidemiológico y ellos están colaborando con las autoridades sanitarias". En cuanto al Ministerio de Justicia, envían el número de licencias de enterramiento y el lugar de defunción, especificando si se ha producido en hospital, residencia o vivienda.

Para recabar esos datos, Navarro subraya que los trámites se hacen de manera presencial. "Estamos en primera línea, atendiendo a los funerarios todos los días. Vienen con sus papeles, nada de emitir licencias con firma electrónica o trabajar desde nuestras casas... Se funciona con papel y con firmas en los libros". Ante esa exposición, en las oficinas se ha echado en falta el material de protección: "Las mascarillas quirúrgicas llegaron prácticamente la semana pasada. Mamparas no teníamos en los mostradores y los de mantenimiento pusieron papel como de forrar libros".

"Parece que el Registro Civil se va a dejar dentro del ámbito de Justicia, pero expulsando a los jueces. Un registro sin control judicial no tiene sentido"

Sin alternativa telemática, el simple envío de datos a Justicia también se ha convertido en un reto: "Ha puesto de manifiesto la insuficiencia del programa informático que tenemos, Infored, porque hoy en día, en cualquier organización moderna, un informático le da a un botón y sabe totalizar todos los parámetros asociados al programa", señala Lorenzo. Una falta de medios que, a la hora de recabar datos a nivel nacional, se ha visto agravada por el gran número de oficinas: "El sistema, además, es tan disperso y atomizado, con las competencias repartidas entre juzgados de paz, registros civiles principales y Registro Central, que no funciona".

La falta de herramientas tecnológicas y la centralización del Registro Civil son dos de las cuestiones que se abordan en la ley de 2011. "Diseñaron un modelo organizativo y tecnológico para el que España todavía no estaba preparada", sostiene Lorenzo. La reforma que lleva nueve años congelada apuesta por un modelo organizativo "a través de la transmisión telemática", pero también reduce el número de oficinas: "En principio, una por cada comunidad autónoma y otra más por cada población de más de 250.000 habitantes". El objetivo es claro: "Un registro tecnológico y centralizado que funcione como una gran base de datos en la que cada ciudadano tiene un código personal".

Navarro y Lorenzo reconocen que un sistema basado en la vía telemática hubiese ayudado ante la pandemia, pero al mismo tiempo se muestran cautos ante la ley de 2011: "En los últimos intentos de que arranque, parece que el Registro Civil se va a dejar dentro del ámbito de Justicia, pero expulsando a los jueces. Para mí, un registro sin control judicial no tiene sentido", destaca Lorenzo. "Me sorprende que se pretenda sacar de los magistrados, con las garantías que ello conlleva y todos los abusos que se están produciendo en cuanto al tratamiento de datos", añade Navarro. Aunque el sistema necesita una reforma, la magistrada subraya la importancia de mantener el control judicial: "Los datos son el oro del siglo XXI".

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