INSTRUCCIONES A FAVOR DE SECTORES LOCALES

Las autonomías rebajan el parón que decretó Sánchez para dejar abierta su industria local

Las comunidades dictan interpretaciones para que su industria pueda sortear el parón total. El Gobierno ya ha anunciado que no prorrogará el cese de actividad no esencial a partir del 9 de abril

Foto: Pedro Sánchez, en la conferencia de presidentes. (EFE)
Pedro Sánchez, en la conferencia de presidentes. (EFE)
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El cierre total de la industria para combatir el coronavirus acordado por el Gobierno no es uniforme. Las comunidades autónomas han aprovechado la manga ancha que dejó el Ejecutivo para proteger la industria local. Mientras Cataluña abogaba por el cierre total, Valencia permite mantener abiertas fábricas de calzado y mueble y Asturias opta por permitir cementeras y plantas de carbón. El Confidencial ha analizado cuatro notas de distintas comunidades, País Vasco, Asturias, Comunidad Valenciana y Andalucía, para delimitar qué actividades pueden seguir abiertas, y se constatan diferencias de sectores. Tras el fiasco y las críticas de sus socios del PNV, Pedro Sánchez ya ha anunciado que ese parón total fallido concluirá en una semana al no prorrogarlo, atendiendo así las opiniones de algunos barones territoriales.

El domingo 29 de marzo, después de ir aprobando medidas graduales, el Gobierno decretó lo que anunció como el parón de toda la industria. La decisión, que llegaba después de que Unidas Podemos y comunidades como Cataluña o Murcia lo pidieran, molestó al PNV, influenciado por la industria vasca. Mientras el 'president' Quim Torra insistía en un confinamiento total, también en lo económico, el PNV llegó a votar con el PP en el Senado como toque de atención al PSOE y forzó un cambio de estrategia del Ejecutivo pidiendo pactos.

El decreto ley establecía que podrían funcionar "aquellas imprescindibles para el mantenimiento de las actividades productivas de la industria manufacturera que ofrecen los suministros, equipos y materiales necesarios para el correcto desarrollo de las actividades esenciales". Pero sin decir cuáles. Tras el malestar de los socios del PSOE, el lunes pasado el Ministerio de Industria suavizó el cierre por la puerta de atrás. En una "nota interpretativa para el sector industrial", el Gobierno aclaraba que las fábricas podrían seguir al ralentí y, lo más importante, que podrían seguir operando "las actividades de importación y exportación de todo tipo de productos". Ese nota agradó al PNV, que cambió de actitud.

Con esa norma, todo el que exportase algo, y la industria española está volcada en la exportación, podía seguir funcionando a pesar de que España está oficialmente parada. Pero eso no acabó con la incertidumbre. Un importante industrial con plantas por media España explica desesperado las diferencias que se está encontrando por comunidades: "Asturias ha dejado claro quién puede funcionar, pero Castilla y León no. He mandado burofaxes a la consejería y a la delegación del Gobierno pidiendo que me aclaren si puedo funcionar porque no quiero que venga la inspección de Trabajo y tener un problema, pero no me contestan".

Algunas comunidades fueron detrás del ministerio a emitir sus notas dejando claro qué consideraban industria esencial, ya que no estaba en el decreto ley. La Comunidad Valenciana ha sido otra de las autonomías que lo han interpretado con manga ancha. El 'conseller' de Economía, Rafael Climent, de Compromís, lanzó el pasado uno de abril una nota aclaratoria en la que incluyó como “actividades que pueden considerarse imprescindibles para las catalogadas como esenciales” muchas industrias muy pegadas y consolidadas en el tejido productivo autonómico. El escrito permite seguir abiertas, por ejemplo, a la industria del cuero y el calzado, la de la madera y fabricación del mueble, la de material de equipos electrónicos, informáticos y ópticos, maquinaria en general y hasta fabricación de vehículos de motor y otro material de transporte si suministran a sectores esenciales.

Con esa lista son muchas las empresas que han mantenido ciertos ritmos de funcionamiento. Ford, con factoría en Almussafes, ha parado su producción en toda Europa hasta mayo. Pero firmas manufactureras como Power Electronics, que se han ofrecido a fabricar respiradores, han sostenido a la vez producción propia. Las azulejeras han optado por la vía de la exportación para seguir trabajando, aunque a menor ritmo. Igualmente, esto abre una vía productiva a la industria auxiliar del automóvil.

Arturo León, secretario general de Comisiones Obreras en la Comunidad Valenciana, señala directamente a las presiones de las patronales valencianas como elemento clave en la interpretación que ha hecho la Generalitat. "Con nosotros no ha hablado la 'conselleria'. Ya están llegando algunos escritos de la patronal planteando a los trabajadores que se tienen que incorporar a trabajar. Ha habido un movimiento para intentar mantener la actividad que se estaba haciendo antes del decreto ley. Nosotros estamos por salvar el tejido productivo, pero hay que atender a lo que vienen informando las autoridades sanitarias y científicas. Para evitar mayores consecuencias, es necesario que hagamos todos el esfuerzo durante unos días y parece que la Generalitat ha abierto la mano por la puerta de atrás para saltarse el decreto", explica a El Confidencial.

La central térmica de Aboño (Asturias). (EFE)
La central térmica de Aboño (Asturias). (EFE)

Los empresarios valencianos no han ocultado nunca su resistencia a parar la actividad económica por completo. Tanto la autonómica Confederación Empresarial Valenciana (CEV), adscrita a la CEOE, como el poderoso ‘lobby’ de la Asociación valenciana de Empresarios (AVE), que preside Vicente Boluda y en el que Juan Roig ejerce mucha influencia, han lanzado comunicados y han protagonizado intervenciones públicas reclamando al Gobierno una repuesta moderada en lo relativo al confinamiento económico. “AVE considera que el parón de la actividad económica tendrá efectos devastadores sobre el empleo y la economía. No es tolerable que desde el Gobierno de España se cuestione la ética de los empresarios y autónomos que, ante esta situación excepcional, están trabajando duramente para mantener la actividad y el empleo y para asegurar la supervivencia de sus empresas. El Gobierno de España debe adoptar medidas urgentes para preservar la actividad económica y mantener el empleo, como han hecho los países de nuestro entorno”, señalaba el último comunicado de AVE, lanzado el 29 de marzo, tras aprobarse el decreto ley.

El propio ‘president’ valenciano, el socialista Ximo Puig, admitió esta semana que en la última videoconferencia de presidentes con Pedro Sánchez, horas antes de la aprobación definitiva del decreto, tanto él como otros barones regionales como el lendakari Íñigo Urkullu advirtieron de la dificultad de hacer un cierre inmediato. De esta conferencia y la presión de los presidentes autonómicos salió la moratoria de un día para facilitar la parada a las empresas y la excepción a las compañías exportadoras. “Hay sectores industriales en los que no se puede apretar el botón de cerrar y pasado mañana apretar y volver a funcionar”, insistía Puig este domingo a preguntas de El Confidencial en su comparecencia tras la conferencia de presidentes. El barón socialista, que habló el sábado personalmente con Sánchez por teléfono, sostiene que es posible hacer un esfuerzo por garantizar “la máxima seguridad de los trabajadores” y a la vez mantener determinadas actividades productivas. “No se han parado industrias que hubieran sufrido un gravísimo daño de haberse cerrado”, admitía.

El País Vasco, gobernado por el PNV, el partido que más se opuso, pidió a Sánchez por carta decidir qué empresas eran esenciales. Y así lo hizo en una nota en la que interpretó que las empresas podían mantener "un estado interno óptimo y una actividad productiva suficiente y que permita evitar situaciones traumáticas (pérdida de pedidos, sanciones por incumplimientos contractuales...)". La nota de Euskadi en su listado de actividades esenciales incluye la industria textil, la de muebles y la del calzado, pero solo si se dirigen al sector sanitario, informa José Mari Alonso.

Otra comunidad en manos socialistas, Asturias, hizo también un listado. En este caso, incluyó directamente nombres de empresas que podían seguir abiertas. "Por el peso que el sector metalúrgico tiene en España en general y en Asturias en particular, es imprescindible que ArcelorMittal y otras industrias metalúrgicas fundamentales como Glencore Asturiana de Zinc o Alu Ibérica sigan en funcionamiento". El Principado justifica que "la parada del único horno integral existente en toda España podría derivar en la no reactivación en el futuro, con la consiguiente deslocalización".

En su listado, incluye la fabricación de cemento como esencial, cuya producción está vinculada a la familia Masaveu, que cita la nota. "El cemento, aunque en menores cantidades que en situación habitual, sigue siendo necesario para, entre otras cosas, el proceso de estabilización de la jarosita, un residuo generado en el proceso de fabricación de Glencore". "La central de Aboño del grupo Masaveu es clave para el normal funcionamiento del sector refracatrio", justifica.

El Gobierno asturiano mantuvo también la actividad minera pese a la caída de la demanda eléctrica con el estado de alarma. "Una parada de un par de semanas en una mina, sobre todo subterránea, puede acarrear la pérdida de zonas de explotación de un modo irrecuperable". Por eso autoriza el mantenimiento de Hunosa y del Pozo San Nicolás.

"Una parada de un par de semanas en una mina, sobre todo subterránea, puede acarrear la pérdida de zonas de explotación de un modo irrecuperable"

La última en sumarse fue Andalucía. El viernes, la Consejería de Hacienda e Industria de la Junta de Andalucía emitió su nota sobre qué actividades considera esenciales. Son en total una veintena. La Secretaría General de Industria de la Junta, que dirige el exdirectivo de Riotinto, Levantina o Holcim Fernando Araúz, ha establecido "de forma aproximativa y no limitativa" las siguientes actividades como "imprescindibles para el correcto desarrollo de las actividades esenciales". Son, entre otras, la minería extractiva metálica y no metálica (yeso, cal, dolomitas) así como la producción y transporte de explosivos, industria textil, de calzado, papel, refino de petróleo, química, metalurgia, fabricación de muebles, producción, venta y reparación de vehículos y remolques, o fabricación de productos metálicos o informáticos.

Todos los proveedores de estos sectores están igualmente incluidos en la opción de seguir operativos. Además de todo ello, también abre el Gobierno andaluz la posibilidad de seguir operando con ese nivel mínimo a aquellas empresas que puedan reorientar su producción hacia la producción o prestación de servicios esenciales. Y a quienes provean a esas empresas reorientadas a su vez de todo tipo de productos y servicios. Y por último, se permite también terminar obras que sean imprescindibles para la realización de actividades esenciales, o para que cualquiera de los otros eslabones de la cadena de actividades autorizadas desarrolle su labor.

Fuentes del sector explican que la paralización de la industria ha sido desigual y menor y que muchos empresarios criticaban la inseguridad jurídica y temían una inspección de Trabajo o un problema en caso de accidente laboral. La CEOE ha pedido levantar el parón total y Sánchez anunció que, aunque el estado de alarma seguirá, no mantendrá el parón de la industria.

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