LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS DE LA CRISIS

La unilateralidad de Sánchez le deja sin apoyos políticos en un momento crítico

El Gobierno necesita votos para convalidar los decretos, pero los partidos lamentan la falta de información de las medidas que se aprueban en el Consejo de Ministros

Foto: El presidente Pedro Sánchez, durante la reunión del comité de gestión técnico del coronavirus en el Palacio de la Moncloa, este lunes. (EFE)
El presidente Pedro Sánchez, durante la reunión del comité de gestión técnico del coronavirus en el Palacio de la Moncloa, este lunes. (EFE)
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"Voy a dejar de mandarle mensajes a Sánchez con mis propuestas y sugerencias porque va a terminar denunciándome por acoso", asegura con resignación alguien que lidera uno de los partidos que apoyaron al Gobierno en la convalidación de los decretos de la alarma. Lo dice con sorpresa porque Pedro Sánchez ya no le contesta. El presidente ha tomado la decisión de afrontar la crisis en solitario, sin buscar apoyos de otros partidos y sin "mutualizar" la responsabilidad. Y ha dado instrucciones a sus ministros para no confrontar con otras formaciones.

Uno a uno, todos los portavoces de los grupos parlamentarios, que no sean PSOE y Unidas Podemos, explican que están dispuestos a colaborar con el Gobierno para hacer propuestas en la batalla contra el coronavirus, pero ni siquiera reciben información del Gobierno. “Nos enteramos por las noticias”, explica el portavoz de un grupo gracias al cual Sánchez es presidente del Gobierno.

Y hasta el PNV, que hizo en el Congreso las intervenciones más condescendientes con el Gobierno y su gestión de la crisis, ha terminado por estallar y denunciar la "unilateralidad" de Sánchez. Los nacionalistas vascos, que hace solo una semana por boca del diputado Mikel Legarda hacían desde la tribuna un discurso ajeno de críticas y plagado de propuestas, este lunes advertían de que "no darán cobertura a los errores del Gobierno" y añadían que su confianza en Sánchez "ha quedado resentida".

El PNV, que empezó una relación estrecha con el presidente del Gobierno desde la moción de censura, llega ahora a ese estallido y a desmarcarse del Gobierno, a la espera de cómo evolucione en los próximos días. Y todo eso en el momento más delicado para España en muchos años, con miles de muertos, decenas de miles de contagiados y millones de personas confinadas en sus casas. También a las puertas de una depresión económica.

A medida que las decisiones del Gobierno van teniendo más contenido económico o ideológico, es más difícil que Sánchez logre apoyos unánimes. Por ejemplo, a la derecha le resulta muy difícil apoyar la limitación de los despidos. De hecho, la aprobación de esos decretos ya está provocando notables debates ideológicos y tensiones en el propio Gobierno de coalición. Eso le ha alejado también de la patronal, aunque le quedan los sindicatos.

La urgencia política para el presidente del Gobierno es lograr apoyos suficientes para convalidar los decretos de alarma y de medidas económicas. Ya están en vigor, pero deben ser convalidados antes de un mes por mayoría simple.

La pasada semana, esa mayoría se la dieron PP, Ciudadanos, Vox y PNV, por supuesto además de PSOE y Unidas Podemos, que forman parte del Ejecutivo. El centro derecha ahora empieza a amagar con no repetir esa posición, porque, según Pablo Casado, la emergencia no es sinónimo de cheque en blanco. Sobre todo para aprobar medidas que, como la limitación de los despidos, son rechazadas por los empresarios e ideológicamente chocan de frente con la posición de los populares.
ERC no apoyó la prórroga de la alarma y no parece estar cerca de las posiciones del Gobierno, considera el decreto "una chapuza" y comparte las críticas de la Generalitat a las decisiones de Pedro Sánchez.

Obviamente, una derrota del Gobierno en esas votaciones y en este momento tendría consecuencias imprevisibles. De hecho, es la baza con la que cuenta el Ejecutivo, lo que al resto de partidos les sirve para sentirse chantajeados. Varios portavoces piden un interlocutor del Gobierno y desde la Moncloa se asegura que bastante tienen con hacer frente a la crisis sanitaria y aprobar medidas económicas y sociales. Su problema es que sin apoyo pactado no se garantizan la convalidación posterior.

José Luis Ábalos y Margarita Robles, este lunes en rueda de prensa. (EFE)
José Luis Ábalos y Margarita Robles, este lunes en rueda de prensa. (EFE)

El ministro de Transportes y número dos del PSOE, José Luis Ábalos, pidió este lunes que no se distraiga al Gobierno en un momento tan difícil. "Se toman medidas no para agradar sino porque las consideramos necesarias y eso merece toda nuestra atención", aseguró, y añadió que "la comunicación nunca está de más y nunca sobra. En la medida que podemos lo haremos, pero el Gobierno está entregado en luchar para evitar la propagación del virus y mantener las bases de la economía, requiere tanta atención que no debemos entrar en esos debates, no ayuda, y no se puede caer en el riesgo de la desatención". El ministro emplazó al momento en el que se solucione la crisis para discutir sobre supuestas responsabilidades políticas. "La prioridad es la sanidad", insistió en la misma rueda de prensa Margarita Robles, ministra de Defensa, cumpliendo la instrucción de no confrontar en este momento.

A la misma hora, la cuenta oficial de Twitter del PSOE colgaba un pequeño hilo en el que aseguraba: "La culpa la tienen las feminazis. ¿Lo habéis visto en miles de perfiles y 'bots' difundidos de forma viral por la ultraderecha y la derecha? ¿A que sí? Pues NO. Las manifestaciones feministas del 8-M NO fueron culpables de la extensión de la pandemia" y "La crisis del coronavirus evoluciona hora a hora. El 8 de marzo a las 14h hubo informaciones que apuntaban a un posible aumento de casos en Madrid. El cambio tuvo lugar la noche del domingo. El lunes se pasó al escenario de contención reforzada".

Carmen Calvo, vicepresidenta primera, está fuera de juego tras su contagio por coronavirus y Adriana Lastra, portavoz parlamentaria, ha asumido en otros momentos esa función de interlocución con los grupos.Esta vez, ninguno de ellos ha recibido información previa y mucho menos interés por buscar consenso o escuchar sus propuestas.

Con Pablo Casado, el presidente del Gobierno ha hablado solo dos veces desde el inicio de la crisis. El Ejecutivo argumenta que ha celebrado tres reuniones telemáticas con los presidentes autonómicos. En esas reuniones, se informaba de decisiones ya tomadas. Por ejemplo, este domingo, el Consejo de Ministros aprobó el decreto con restricciones al estado de alarma; luego, una vez aprobado, el presidente escuchó las objeciones de los líderes autonómicos y, finalmente, se introdujeron modificaciones al texto aprobado sobre las que no se informó en rueda de prensa. La propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, pidió este lunes en La Sexta disculpas por ese retraso.

Para agravar la situación, en esa reunión se escucharon más críticas y objeciones de presidentes autonómicos que en las anteriores. En todo caso, esta situación extraordinaria mantiene abierto un cierto debate político sobre si debe haber oposición y control al Gobierno en momentos como este. El PP mantiene que sí, porque lo exige la Constitución y la ley orgánica y porque el Gobierno asume tantos poderes que necesita ese control.

El PP ha propuesto crear una comisión que reciba esa información con presencia del Gobierno, incluido el propio presidente, y que aporte propuestas. Ciudadanos lo ve posible, incluso con dos reuniones a la semana. Pero el Gobierno se limita a admitir una comparecencia semanal del ministro de Sanidad en la comisión correspondiente.

Sánchez ha optado por la unilateralidad sin buscar aliados en la oposición, como hizo José María Azmar el 11-M y algunos de los que eran sus asesores entonces aún lamentan ese grave error político.

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