CAMBIO DE PROTOCOLO: "NO AGUANTAMOS MÁS"

Sanitarios del Ramón y Cajal se plantan: "Nos niegan las mascarillas. Estamos vendidos"

El personal se planta tras recibir la instrucción de que las mascarillas quirúrgicas son ahora suficientes, en vez de las FPP2. Reconocen que no pueden más ante la desprotección

Foto: Dos personas mayores con mascarilla caminan junto a la entrada de un hospital. (EFE)
Dos personas mayores con mascarilla caminan junto a la entrada de un hospital. (EFE)

En el Hospital Ramón y Cajal, uno de los centros hospitalarios de referencia en Madrid, los sanitarios denuncian que desde el pasado fin de semana no hay equipos de protección individual (EPI) ni mascarillas de las más seguras, las FPP2, para buena parte del personal que trabaja estrechamente con pacientes Covid-19. La amenaza de que los recursos se agoten es una realidad. El equipo sanitario de una de las principales plantas del hospital —en la que hay muchos pacientes mayores con infecciones respiratorias y que hoy, como muchas otras, se ha convertido en una planta destinada a infectados por coronavirus— se ha plantado. No aguantan más y así se lo han trasladado a sus supervisores en una carta escrita a la que ha accedido este diario y que también han enviado a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Sanitarios del Ramón y Cajal se plantan: "Nos niegan las mascarillas. Estamos vendidos"

La dirección del hospital les trasladó el pasado viernes la puesta en marcha de un nuevo protocolo sobre el uso de mascarillas “de acuerdo con las recomendaciones de la OMS”. En el documento elaborado por el Servicio de Medicina Preventiva, se asegura que “salvo procedimientos muy especiales que generen aerosoles”, las mascarillas quirúrgicas son “suficientes” para la protección del profesional.

Una decisión que ha escandalizado a los sanitarios del hospital, ya que contradice todas las instrucciones conocidas hasta el momento. Recuerdan que las mascarillas quirúrgicas “protegen al resto de personas, pero no a quienes las llevan puestas”, ya que su función es actuar como barrera al estornudar o toser, sin ser efectivas para prevenir el contagio. El hospital ha trasladado que las FPP2 deberán utilizarse solo en la UCI por el contacto que estos profesionales mantienen con los pacientes. Sin embargo, en otras muchas plantas del hospital, el personal médico y de enfermería se encuentra en el mismo punto: les dan inhaladores o atienden a pacientes con ventilación mecánica no invasiva, uno de los tratamientos que suponen más riesgo de contagio.

Los sanitarios que denuncian en la misiva su situación reconocen que no pueden más. La falta de protección comenzó a principios de mes, cuando la crisis del coronavirus no había estallado en la opinión pública pero comenzaban las sospechas en los hospitales. En ese momento, las mascarillas quirúrgicas —que se utilizan habitualmente para tratar con algunos pacientes en labores cotidianas— empezaron a estar bajo llave por el aumento de robos que se producían en el propio hospital.

El personal de enfermería empezó a quejarse de la situación en vista de que trataban con sus pacientes sin poder tomar una sola medida de protección porque sus supervisores se las negaban. A los pocos días, empezó el goteo de positivos por Covid-19 en el Ramón y Cajal y en la práctica totalidad de los hospitales de la Comunidad de Madrid, la región más golpeada por coronavirus de España. Muchos profesionales se vieron sometidos a una cuarentena inmediata aunque, tras la avalancha de infectados, los que dieron negativo en el test y estaban asintomáticos volvieron al trabajo.

El material empezó a escasear hace días y la primera medida fue que las mascarillas FPP2 se reutilizan durante una semana a pesar de que la indicación es que deben usarse un máximo de ocho horas. “Entendemos que hay desabastecimiento y que estamos ante una emergencia sanitaria. Así que lo acatamos y así lo estamos haciendo”, reconocen profesionales del Hospital Ramón y Cajal. “Ahora ya se nos niega hasta usarlas durante una semana”, replican tras recibir la orden de empezar a utilizar las mascarillas quirúrgicas, que se deben emplear cuando tratan a pacientes a más de dos metros. “Si tenemos que canalizar una vía, lo hacemos a escasos centímetros”, insisten.

El personal sanitario recibe aplausos cada día a las ocho de la tarde en los balcones de toda España. Pero reconocen que lo que les pesa es la falta de apoyo en sus respectivos hospitales. “Los héroes van con capa. Nosotros no tenemos ni mascarillas. Nos sentimos al borde del precipicio”, reconocen.

La tensión está creciendo en todos los centros hospitalarios. El personal sanitario se siente desprotegido. “Nosotros vamos donde sea y nos enfrentamos a todo. Sabemos que es nuestro trabajo, pero solo pedimos protección. No podemos seguir así”. Como publicó este diario, los sanitarios españoles se contagian en una proporción mucho mayor que en otros países como China, Italia o Corea del Sur, alcanzando el 12% de los infectados.

Trabajadoras afectadas por un ERTE fabrican de forma voluntaria mascarillas. (EFE)
Trabajadoras afectadas por un ERTE fabrican de forma voluntaria mascarillas. (EFE)

El nuevo protocolo: "Nos dejan vendidos"

Ante las directrices del hospital, el servicio de una planta de hospitalización entera ha enviado una carta a las direcciones médicas y de enfermería, así como al gerente, a riesgos laborales y a la propia Consejería de Sanidad pidiendo conocer los criterios científicos por los que ahora deciden que los profesionales que tratan con positivos por Covid-19 puedan emplear mascarillas quirúrgicas.

En la misiva, recuerdan que el propio servicio de prevención de riesgos laborales del Ramón y Cajal dejó claro al inicio de la pandemia que la preferencia pasaba siempre por utilizar mascarilla de tipo FPP2 en pacientes sospechosos o confirmados. Señalan también las instrucciones del Ministerio de Sanidad a todo el personal que trata con estos pacientes en el documento técnico sobre prevención y control de la infección enviado el viernes 20 de febrero, y que textualmente pedía la utilización de “protección respiratoria con una eficacia de filtración equivalente a FPP2 que se debe colocar antes de entrar a la habitación” o al permanecer en contacto con un paciente con coronavirus.

El ministerio que dirige Salvador Illa elaboró un segundo documento el 19 de marzo, hace apenas unos días, titulado 'Manejo clínico del Covid-19 sobre atención hospitalaria', en el que decía que los EPI utilizados tenían que contar con mascarilla quirúrgica o FPP2 dependiendo del procedimiento a realizar, haciendo hincapié, eso sí, en que la prioridad era asegurar el sellado de las mascarillas.

El personal del Ramón y Cajal insiste a este diario en que una mascarilla quirúrgica “no se ajusta a la cara” y “crea espacios” por donde fácilmente entran partículas. “Nos deja absolutamente vendidos”, aseguran al conocer las instrucciones de su hospital, explicando que la estancia media en una habitación con dos camas es de 20 o 25 minutos, tiempo que se ve incrementado desde este fin de semana, cuando algunas de esas habitaciones han pasado a contar ahora con tres camas.

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