LA TASA MÁS ALTA REGISTRADA EN EL MUNDO

España es el país que peor protege a sus sanitarios: ya son el 12% de los contagios

Los datos indican que nuestro personal sanitario se contagia en una proporción mucho mayor que en China, Italia o Corea del Sur

Foto: Voluntarios de Benetússer, en Valencia, cosen mascarillas para el hospital Peset. (EFE)
Voluntarios de Benetússer, en Valencia, cosen mascarillas para el hospital Peset. (EFE)

Marta Nonide es médica en el Samur y coordinadora de Urgencias en Asturias. Aunque allí todavía tienen capacidad para asimilar a nuevos pacientes, ya acusan la falta de material. "Tenemos poquísimos recursos. Estamos reutilizando mascarillas, batas y EPI, que deberían ser de un solo uso, en previsión de lo que está por venir", dice. Cada día, algún compañero se contagia y tiene que coger la baja. Nonide cree que, al final, lo pasarán todos en el Centro de Coordinación de Urgencias: "No importa que no tengas contacto directo con los infectados, porque se acaba transmitiendo". El problema no solo causa bajas entre el personal sanitario, sino que afecta al cuidado de los pacientes. "Hay compañeros en Atención Primaria que tienen tal pánico que están evitando ir a los domicilios. En las residencias y los geriátricos, más de lo mismo. Estamos cayendo como moscas", dice Nonide.

Describe una realidad que hemos escuchado decenas de veces durante las últimas semanas, pero que hasta ayer no se había plasmado sobre el papel oficial. Lo hizo de forma demoledora: el 12% de todos los contagiados en España es personal sanitario. En estos momentos, hay más de 3.500 profesionales contagiados y se espera que la cifra siga subiendo durante la próxima semana. ¿El motivo? Hemos enviado a nuestros héroes a pelear contra el coronavirus sin armas.

Los datos muestran que, de los países más golpeados por el Covid-19 (Italia, China, Estados Unidos o Corea del Sur —Irán no ofrece estadísticas—), la tasa de contagios a sanitarios en España es muy superior a las demás. Los registros nacionales empeoran en cuatro puntos porcentuales los de Italia, donde el asunto se ha convertido en una de las polémicas nacionales, e incluso superan en términos absolutos los de China, que tiene en torno al triple de infectados.

Hay médicos en Atención Primaria que no quieren visitar domicilios por miedo al contagio

Los contagios de sanitarios se llevan produciendo desde que se iniciaron los primeros brotes. Pedro hace guardias médicas en las Urgencias de un hospital del Corredor del Henares (Madrid). El 10 de marzo se levantó con fiebre y le hicieron la prueba. Dio positivo. “Es difícil saber dónde me infecté, porque por entonces había solo 30 o 40 casos en el hospital”. Dos días después empezaron a toser también su mujer y su hijo de un año. “Ahora estamos recuperándonos, pero no he podido incorporarme aún, claro. Una vez que no tenga síntomas, tengo que esperar 48 horas para volver a hacerme la prueba. Estoy deseando volver a ayudar”.

En aquel momento, recuerda, el protocolo era protegerse ante los casos sospechosos. “Iba sin gafas, esas no las he visto nunca, ni tampoco los impermeables que se ven en el telediario. Tenía una bata porosa, con un delantal y una sola mascarilla FFP2, de las de pico de pato, para toda la guardia. En planta, íbamos con mascarillas quirúrgicas, pero para evitar ser nosotros los propagadores”. "De momento, no hay nada que no haya podido ponerme porque no hay, salvo mascarillas FFP3", dice Beatriz, una enfermera del Gregorio Marañón. "Nos han dicho que cuando vayamos a entrar a una habitación para ver qué pasa, entremos con mascarillas quirúrgicas, las normales, para no gastar las otras".

Pese a que nos encontramos en un escenario cambiante y que se pueden dar disonancias por los distintos criterios de medición, ya no solo a nivel nacional sino también regional, las cifras que ayer desglosó el Gobierno van en la línea de los informes periódicos que viene publicando la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RNVE), dependiente del Ministerio de Sanidad, que fluctúan en una horquilla de entre el 11% y el 23% el porcentaje de sanitarios contagiados sobre el total, si bien se trata de una muestra mucho menor.

"¿Que cómo resumo la situación? Falta material sanitario en todos los hospitales de todas las comunidades autónomas de España", dice Rosa Atiénzar, responsable de Sanidad de Valencia en Comisiones Obreras. "No podemos permitirnos las bajas en personal que estamos sufriendo estos días. En Valencia, uno de cada tres nuevos contagios es un sanitario. Ayer, de 241 positivos, 84 eran sanitarios. Hoy, 258 nuevos, 74 sanitarios. Es una situación muy grave".

En la Escuela Militar de Paracaidismo EMP de Alcantarilla, en Murcia, están fabricando 500 mascarillas diarias para proteger al personal sanitario. (EFE)
En la Escuela Militar de Paracaidismo EMP de Alcantarilla, en Murcia, están fabricando 500 mascarillas diarias para proteger al personal sanitario. (EFE)

Continúa Atiénzar: "Estamos perdiendo a personal estratégico en el peor momento. Es personal de UCI, de Medicina Interna, de geriátricos... Son profesionales muy especializados que están sacando adelante el servicio en primera línea. Está muy bien que el Gobierno recurra a estudiantes para suplir las bajas, pero necesitan adquirir experiencia en un trabajo muy duro, cuando llegan no están capacitados para sustituir a los veteranos", afirma.

Además, la representante de CCOO explica que la falta de protección supone un estrés adicional en los centros médicos, tensionados hasta el extremo durante estos días: "Los profesionales se están dejando la piel y temen caer enfermos. No solo porque pueden contagiar a sus familiares, sino porque saben que, si enferman, estarán 20 o 30 días fuera de combate, y son conscientes de que hacen falta y quieren ayudar".

Rebelión de los presidentes

El Gobierno es consciente del problema y lo está atacando desde varios frentes. "Es un problema importante para el sistema sanitario, son el grupo poblacional de más riesgo. En esta epidemia, se está poniendo de relieve los grupos de héroes que tenemos en nuestra sociedad. Grupos que nos han demostrado durante años que sostienen la sociedad con su esfuerzo. Ahora mismo están demostrando que se exponen y lo dan todo para contener la enfermedad, desgraciadamente, tiene consecuencias para ellos", dijo ayer Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

En toda esta crisis, el Gobierno solo nos ha enviado 27.000 mascarillas

Por una parte, y al más puro estilo de la economía de guerra, el Gobierno ha movilizado varias fábricas por todo el país para la confección de mascarillas, guantes y gafas protectoras. Además, se encuentra en proceso de localizar e incautar todo el material sanitario presente en instituciones privadas, como los hospitales o las residencias de ancianos, para así centralizar la demanda y disponer de una visión de conjunto clara de las necesidades de todo el territorio.

Paralelamente, la Agencia Española de Medicinas y Productos Sanitarios (AEMPS) está monitorizando un ensayo clínico que tiene por objeto proteger a los sanitarios del contagio en hospitales. La idea de los investigadores, liderados por el infectólogo Oriol Mitjá, pasa por debilitar la presencia del virus en los contagiados con una combinación de fármacos contra el VIH, al tiempo que fortalecen la resistencia de los sanitarios con un antimalárico.

Este viernes, en una comparencia orientada a calmar los ánimos, Sánchez anunció que durante el fin de semana se repartirían 1,6 millones de mascarillas y la compra masiva de material a China. Serán seis millones de test, 1,3 millones de mascarillas y 700 respiradores automáticos que el Ejército se ocupará de hacer llegar lo más rápidamente posible a los centros con más necesidad. Una respuesta que no por enérgica ha convencido a muchos presidentes autonómicos, hartos de pedirle al Gobierno sumistros para su sanidad sin éxito. Tal es la desazón, y la urgencia en los centros médicos, que en la reunión del domingo por la mañana, varios presidentes regionales se negaron a seguir esperando y le pidieron a Sánchez que no bloquease sus pedidos.

El caso más llamativo es el de Díaz Ayuso, la regente de la Comunidad de Madrid, que ha acusado al Gobierno de vetar en el puerto de Shanghái un cargamento de material sanitario que realizó antes de que se descontrolase el brote en la ciudad. "Tienen retenido en las aduanas material de todo tipo, como mascarillas, gafas o guantes, pero sobre todo el más preocupante, el que sirve para convertir las camas en camas UCI", denunciaba la presidenta, que a última hora de ayer obtuvo luz verde para la compra del material sanitario por valor de 23 millones de euros. "Visto que no hemos recibido ningún test, que se nos están poniendo impedimentos para recibir material, he pedido el compromiso de que no me van a parar un avión que va a venir a Madrid con él", dijo en Telemadrid.

En sintonía ha actuado Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana, que también ayer anunció la 'operación Ruta de la Seda', un plan que pasa por fletar dos aviones rumbo a China para obtener el material de modo inmediato. "Agradecemos mucho el esfuerzo que está haciendo el Gobierno para proveer de material sanitario Valencia, pero no es suficiente. De modo que vamos a tomar iniciativas para garantizar el suministro y realizar compras a este efecto", dijo el presidente. Más de lo mismo con Núñez Feijóo en Galicia, que se ha mostrado especialmente duro con el Gobierno, al que tilda de ineficiente: "En toda la crisis, nos han enviado 27.000 mascarillas". El político popular ha confirmado un pedido de ocho millones de mascarillas que llegarán durante las próximos días.

De este modo, con las autonomías haciendo la guerra por su cuenta, quedaría suspendido oficiosamente el mandato de requisar cualquier material sanitario del que dispusieran las comunidades autónomas. "Entendemos que esta instrucción queda sin efecto y los presidentes autonómicos podemos comprar con la seguridad de que aquello que compremos, llegará", explicó Núñez Feijóo.

Las lecciones de China

Aunque acentuado, el problema de la falta de material se ha dado en todas las regiones con focos de infección. En febrero, el Consejo Internacional de Enfermería alertó de la falta de material en China. "Es obligatorio que el adecuado equipamiento de protección esté a disposición de quien lo necesite, pero nuestros compañeros en China nos dicen que no siempre es así". Un mes después, el foco estaba puesto en Italia. "Los enfermeros deben ser analizados [para saber si están contagiados] y deben tener el EPI para hacer su trabajo sin miedo", dijo Howard Catton, CEO del consejo.

En Europa, se cometen los errores de Wuhan: poco conocimiento del virus y falta de equipamiento

"Algunos médicos son obligados a llevar la misma mascarilla durante 12 horas", denunciaba hace unos días Claudia Lodesani, presidenta de Médicos Sin Fronteras en Italia. Tampoco se libra Estados Unidos, cuyo Colegio de Médicos de Urgencias lleva días presionando al Gobierno y al Congreso para que aumenten la producción de material sanitario. Hasta en Corea del Sur, cuya gestión de la crisis es alabada en todo el mundo, los sindicatos del sector alertan de carencias en los almacenes.

Tampoco en este caso el Gobierno ha aprendido las lecciones que llegaban de China, que ha cortado en seco los contagios a sus sanitarios. El número de personal contagiado en China se estimó en unos 3.300 a comienzos de marzo, cuando la incidencia del coronavirus ya remitía en el país asiático. La semana pasada, varios médicos chinos alertaron de que en Europa se estaban cometiendo los mismos errores que al comienzo de la crisis en Wuhan: poco conocimiento de la enfermedad y falta de equipamiento. "Nuestros compañeros europeos están contrayendo la enfermedad en su práctica diaria, y la proporción es bastante similar a los comienzos en Wuhan", declaró ante la prensa internacional Wu Dong, profesor de gastroenterología en el Peking Union Medical College Hospital.

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