TRAS EL CIERRE DE LA INSTRUCCIÓN POR LA AN

Renace la 'teoría de la conspiración' contra España por los atentados de Barcelona

Desde sectores soberanistas, se afirmó sin pudor que los atentados pudieron ser cometidos por la pasividad interesada del CNI y del Estado español para impedir el referéndum del 1 de octubre

Foto: Concentración de los CDR en el segundo aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils. (EFE)
Concentración de los CDR en el segundo aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils. (EFE)

La Audiencia Nacional considera cerrada la investigación de los atentados de Barcelona y Cambrils del verano de 2017, que provocaron 16 víctimas mortales y 120 heridos. Tres personas irán a juicio: Mohamed Houli Chemlal, Driss Oukabir y Said Ben Iazza, acusados de integración en organización terrorista; fabricación, tenencia y depósito de sustancias y aparatos explosivos de carácter terrorista; estragos, y colaboración con las actividades de organización terrorista. Ocho de los implicados murieron, ya fuese en enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra o en la explosión de un chalé en Alcanar (Tarragona), donde estaban preparando los explosivos. Pero hay otras instancias que mantienen que no se ha investigado suficientemente el tema. Y, más allá de las dudas razonables que pueda haber, algunos colectivos independentistas alientan teorías conspiratorias para culpar a España de los atentados. Todo sea por desgastar al Estado español.

La alerta la daba este mismo martes, fecha del auto de la Audiencia Nacional dando por cerrado el sumario, el abogado Jaume Alonso-Cuevillas, que es también letrado de Carles Puigdemont y diputado de JxCAT. “Cerrado en falso el sumario del 17-A. Seguiremos insistiendo para saber toda la verdad por todas las vías posibles. ¡Las víctimas lo merecen!”, tuiteó el letrado nada más conocerse la decisión judicial.

Las reacciones no se hicieron esperar. Un diputado cercano al actual Gobierno español explicaba a El Confidencial que los atentados del 17-A “le sirven al independentismo lo mismo que los atentados del 11-M le sirvieron en su momento al PP para diseñar una campaña de intoxicación y una teoría de la conspiración. Entonces se quería culpar a ETA de un atentado yihadista. Ahora se quiere culpar a España de otro. La historia se repite. Lo malo es que sea Alonso-Cuevillas quien ponga en duda la instrucción y eche mano de los argumentos del PP para mantener esas teorías de la conspiración, porque todo lo que se ha dicho sobre el atentado, como la implicación del CNI para perjudicar a Cataluña, es falso”.

Alonso-Cuevillas, por su parte, señala a El Confidencial que no se abona a ninguna ‘teoría de la conspiración’. “Emití el tuit no como diputado de JxCAT, sino como letrado de los padres de Xavi, un niño fallecido en el atentado”. El actual diputado ayudó en su día a la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT) y en un momento determinado lo contrató la familia del pequeño asesinado. “Y mantengo que aquí hay una negligencia gravísima por parte de los servicios del Estado”, subraya a este diario.

En el sumario, asegura el letrado, quedan muchos cabos sueltos. “Resulta incomprensible que no se haya llegado hasta el fondo del asunto, pero aquí el juzgado, influido tal vez por la Fiscalía, no ha querido llegar hasta el final. Por eso mantengo que existe una posible negligencia de los servicios secretos, tanto en la prevención del atentado como en la investigación posterior. Que nadie quiera mirar más allá ni hable de intoxicaciones, porque esa no es mi intención, sino que, como abogado de parte, pongo sobre la mesa unas deficiencias que aprecio en la instrucción”.

Cómo se instrumentaliza el atentado

Pero, en realidad, sus dudas son aprovechadas por algunas plataformas independentistas para arrimar el ascua a su sardina. Diversos colectivos han comenzado ya hace tiempo a instrumentalizar el atentado conforme a sus intereses. De hecho, desde sectores soberanistas, se afirmó sin pudor que los atentados pudieron ser cometidos por la pasividad interesada del CNI y del Estado español para impedir el referéndum del 1 de octubre, que tendría lugar mes y medio después de los atentados. Otra de las teorías era que con el atentado se pretendía provocar el envío del Ejército a Cataluña para que no se realizase la consulta.

La teoría más consistente hacía referencia a que el imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, uno de los jefes del comando, era confidente del CNI y que estaba a sueldo del Estado español, extremo absolutamente falso. En esta teoría se encuadraba también la acusación de que la CIA había avisado del atentado a España y que Madrid no había alertado a los Mossos d'Esquadra. O que cuando los Mossos pidieron antecedentes de miembros del comando, les dijeron que no tenían antecedentes, lo que se demostró igualmente falso. En realidad, la Policía española pasó a los Mossos los antecedentes de los miembros. Además, la CIA había advertido directamente a los Mossos de los atentados e incluso la cúpula de la Brigada de Información visitó Washington tras recibir la alerta y dos meses antes de los atentados. Además, un policía de Vilvoorden (Bélgica) alertó al sargento Daniel Canals, responsable de Análisis Estratégico de los Mossos y uno de los que viajaron a Estados Unidos, de la vinculación del imán Es Satty con el grupo terrorista. Todos estos detalles son obviados en la teoría de la conspiración, alentada desde el independentismo para poder acusar a España del atentado.

Todas esas distorsiones unificadas dieron lugar a una monumental teoría de la conspiración para echar la culpa del atentado al Estado español y desgastarlo así en la guerra que mantiene con el independentismo catalán. En 2019, con motivo del segundo aniversario, tanto Carles Puigdemont como Quim Torra alentaron la teoría de la conspiración a través de las redes sociales. Incluso la dirigente de la CUP Mireia Boya, siempre dada a sensacionalismos, lanzó: “¿Qué queréis negociar con un Estado que escoge un atentado para parar un referéndum?”, mientras se preguntaba si estaba ante “terrorismo de Estado”. Ahora, tras el cierre del sumario, las plataformas soberanistas y algunos políticos vuelven a recuperar sus extravagantes teorías para alimentar la campaña de intoxicación contra España.

El agravio comparativo con los CDR

La instrumentalización llegó a ser tal que el Parlamento catalán creó urgentemente una comisión de investigación sobre el tema, paralela a la investigación judicial. Curiosamente, para los temas de corrupción de la política catalana, los independentistas se negaban a crear comisiones alegando que afectaban a asuntos 'sub iudice'.

En algunas de las plataformas, se hace hincapié en que Javier Martínez, el padre del niño muerto en el atentado, “criticaba el pacto de ERC con el PSOE por no haber introducido este tema en las negociaciones: la celebración de una comisión de los atentados y el turbio papel del CNI, que tenía al imán de Ripoll y jefe de la célula como confidente”, alertaban este martes por las redes estos grupos de extremistas. Más teoría de la conspiración.

Pero el 17-A también tiene otro recorrido: nada más conocerse la decisión de la Audiencia, las plataformas independentistas comenzaron a hablar de agravio comparativo con el independentismo. Su queja es que ninguno de los detenidos es acusado de asesinato, por lo que sus delitos podrían, en algún momento, ser similares a los de los miembros de los comités de defensa de la república (CDR) detenidos el pasado mes de septiembre (casi todos fueron puestos en libertad bajo fianza estas navidades).

De que el 17-A no está olvidado y sigue siendo un arma cargada de futuro da fe otro episodio reciente: este miércoles, el programa de TV3 ’30 minuts’ anunció que el expresidente Jordi Pujol participará en el programa del próximo domingo para hablar de la cooperación internacional de Cataluña. “A ver si el siguiente [programa] es para hablar del 3%”, criticó el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Míriam Nogueras, vicepresidenta del PDeCAT, mano derecha de Carles Puigdemont y de Laura Borràs, fue la encargada de rebatirle. “Y a ver si después es con Pedro Sánchez para hablar de los ERE, los GAL, el 155, el 135, el 17-A, la deuda del Estado con Cataluña…”. Claro que mezclar casos tan antiguos como el GAL y el 17-A (y que los tenga que explicar Pedro Sánchez, que nada tuvo que ver con ninguno de esos casos) resulta no ya confuso, sino incluso fuera de contexto. Pero todo cabe dentro de la teoría de la conspiración.

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