El fiscal acusa a 'los piratas de la luz'

La historia del estafador que robó 61 millones a las eléctricas: se enfrenta a 16 años

Esteban Roig es acusado de estafar 61 millones de euros a las principales generadoras y distribuidoras de luz durante cinco años

Foto: Esteban Roig. (EC)
Esteban Roig. (EC)
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Hay estafas pequeñas, estafas grandes y estafas que brillan con luz propia. Y Esteban Roig eligió protagonizar esta última opción del fraude a gran escala. Tras exprimir, vatio a vatio, a la mayor parte de los grandes operadores del sector eléctrico de España y embolsarse 61,3 millones de euros, se enfrenta ahora a una petición de 16 años de prisión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que le acusa de liderar una organización criminal, defraudar a las principales generadoras y distribuidoras de luz durante cinco años y blanquear el fruto del saqueo a través de una compleja trama en la que embarcó a otras 16 personas.

En un detallado escrito al que ha tenido acceso El Confidencial, el Ministerio Público describe cómo este hombre de 55 años logró colarse entre los resquicios del mercado eléctrico y robar nada menos que a Endesa, Naturgy, Repsol o Iberdrola, por citar cuatro nombres del listado de casi un centenar de perjudicadas por la red. Los acusados, con Roig a la cabeza, desarrollaron, a partir de 2012, un mecanismo que les proporcionó enormes beneficios y que se sustentaba en la constitución de sociedades comercializadoras de energía eléctrica. ¿Cómo obtuvieron el dinero? Cobrando a sus clientes y dejando de pagar la energía eléctrica que las empresas productoras les suministraban para que la facilitaran a los consumidores finales. Se aprovecharon, para ello, del vacío de ocho meses que lleva a las productoras calcular los excesos de energía proporcionados a quienes se lo solicitan.

"Se aprovecharon de las peculiaridades del funcionamiento del sistema eléctrico", explica el fiscal José Perals en su acusación provisional. En España rige el libre mercado, con una regulación estatal que garantiza el suministro: la oferta debe ser igual a la demanda en cada instante de tiempo. Para atender el consumo de los clientes, las comercializadoras adquieren la energía en el mercado de producción de electricidad. De este modo, las comercializadoras adquieren la energía eléctrica que previsiblemente van a necesitar para atender a sus clientes. Acuden al mercado diario de contratación de electricidad, que está funcionando los 365 días del año.

Se exige, eso sí, un depósito. Roig y el resto de acusados, entre ellos una decena de testaferros, revistieron todo su tinglado de visos de legalidad y depositaron ante el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE) garantías para cubrir los pagos derivados de las compras. Los 10.000 euros mejor invertidos de la historia, a la vista del beneficio ilícito.

Las comercializadoras creadas por la trama emplearon en su beneficio los conocidos como 'desvíos', el mecanismo de seguridad que evita que si hay un pico al alza en el consumo, los clientes se queden sin energía. "Los desvíos generados y no pagados son repercutidos a las generadoras de energía y se trasladan a la factura de la luz, de manera que se produce un encarecimiento de la electricidad que afecta al consumidor final. Además, las distribuidoras tienen que abonar todo lo facturado, o sea, que si las comercializadoras no les pagan lo que han abonado los consumidores, sufren un quebranto económico", explica el escrito.

Los piratas de la luz

La intención de Roig y su grupo —'los piratas de la luz', les califican en el sector— siempre fue la de quedarse con todo el dinero que pagaban los consumidores. El cabecilla, que trató siempre de ponerse a resguardo y solo figuró en la primera de la decena de comercializadoras que montó para armar el fraude, utilizaba agentes comerciales y teleoperadoras para captar clientes en masa, ofreciendo el suministro a muy bajo precio.

Tras conseguir que 4.000 particulares y pequeñas empresas se abonaran a rebajas de hasta un 30% respecto al resto de la oferta, el grupo comenzó gradualmente a cesar en la adquisición diaria de energía, llegando solo a comprar el 5% de las necesidades. Cobraban al cliente pero no abonaban al operador. El dinero se distraía remitiéndose a cuentas del entramado, muchas de ellas en Perú y México.

Tan extensa era la red que la Guardia Civil llegó a localizar 180 empresas relacionadas con el acusado. Durante los registros, se incautaron cantidades en efectivo, 18 coches y un velero. También se encontraron 18 criptocalculadoras. Muchas de las empresas que empleó para blanquear fueron liquidadas y se encuentran ahora cerradas o bajo administración judicial.

Los correos electrónicos reflejados en el escrito dejan claras las intenciones de Roig y los suyos. "Necesitamos facturar más y mejor. Compra energía durante el mes de agosto al 5% en todas y cada una de las compañías. Los pagos se retrasan al máximo". El rey de la piratería eléctrica inició el apagón con su entrada en prisión provisional en 2017. La petición de Fiscalía le deja, ahora, aún más a oscuras.

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