EL ARRANQUE DE LEGISLATURA

Los 10 diputados de Cs: sin asiento en la Mesa del Congreso y enfrentados con Vox

La legislatura arranca malamente para los diez parlamentarios de Arrimadas: en mitad de una bronca con Vox por los asientos y con unas negociaciones que les dejaron fuera de la Mesa

Foto: Los diputados Ciudadanos Inés Arrimadas, Edmundo Bal (c) y Marcos de Quinto. (EFE)
Los diputados Ciudadanos Inés Arrimadas, Edmundo Bal (c) y Marcos de Quinto. (EFE)

El arranque de la XIV legislatura no ha sido positivo para el grupo parlamentario que dirige Inés Arrimadas. Las siglas de Ciudadanos llegaron al día de la constitución de las Cortes más mermadas que nunca. Si en 2015 el partido naranja irrumpía en el Congreso con 40 diputados de la mano de Albert Rivera y en la repetición electoral de junio de 2016 se quedaba con 32... este 3 de diciembre los diputados naranjas solo alcanzaban la decena. Las nuevas generales del 10-N supusieron un desastre electoral que incluso se llevó por delante al presidente del partido.

Arrimadas encargó hace días al secretario general del grupo parlamentario, José María Espejo, que consiguiera un puesto en la Mesa del Congreso, el órgano de Gobierno de la Cámara compuesto por una presidencia, cuatro vicepresidencias y nueve secretarías. A pesar de que Ciudadanos es la sexta fuerza (por debajo de ERC), Arrimadas defendió en todo momento la importancia de que "un partido de centro que representa a 1,6 millones de votantes" estuviera en la Mesa, teniendo en cuenta que antes estuvieron fuerzas nacionalistas como PNV o ERC "con una infinidad de votos menos".

Gabriel Rufían pasa al lado de Arrimadas y Espejo. (EFE)
Gabriel Rufían pasa al lado de Arrimadas y Espejo. (EFE)

Para el grupo naranja estar en la Mesa era una oportunidad importante, teniendo en cuenta que les haría ganar la visibilidad que tanto necesitan. Espejo además tenía experiencia en la Mesa del Parlament durante los tiempos más duros del independentismo. Las negociaciones, sin embargo, terminaron por frustrarse. El primer acuerdo con el PP incluía a Vox con un reparto de dos puestos para el PP, uno para los de Abascal y otro para Ciudadanos. Pero los de ultraderecha se negaron, insistiendo en que no entrarían en un acuerdo previo. Tampoco funcionó el plan B con PP y PSOE. La última oferta —hasta esta misma mañana— suponía seguir adelante con el supuesto cordón sanitario a Vox que el PSOE llevaba días promoviendo.

Según explicaron en Ciudadanos, los socialistas podían hacerse con tres puestos y Unidas Podemos (o el resto de socios de ese bloque) con otros tres. El PP se haría con dos puestos y la última secretaría recaería en los naranjas. Vox se quedaba fuera y el PP se haría con la primera vicepresidencia, algo a lo que el PSOE no quiso renunciar.

Las conversaciones saltaron por los aires. Vox luchó por su cuenta para asegurarse una vicepresidencia y lo consiguió. El PP, además de la segunda vicepresidencia para Ana Pastor, sacó adelante su secretaría cediendo al mismo tiempo 33 votos a la candidatura naranja de Espejo, aunque fue insuficiente para sacarla adelante. El reparto final fue 6 puestos para la izquierda y 3 para la derecha. Es decir, Vox impidió que los partidos del centro derecha tuvieran 4 puestos. Prefirió que el bloque se quedara en tres para conseguir su vicepresidencia.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís (c), junto a la portavoz de la gestora de Ciudadanos, Melisa Rodríguez (i). (EFE)
La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís (c), junto a la portavoz de la gestora de Ciudadanos, Melisa Rodríguez (i). (EFE)

El día además había empezado con otra bronca con los diputados de Vox. Dos de los parlamentarios naranjas, Edmundo Bal y Mari Carmen Martínez, se plantaron a las siete y media de la mañana en el Congreso para garantizar a sus diez diputados una zona de la bancada del centro derecha. Sin embargo, los de Vox llegaron y se hicieron con esa parte de la bancada a partir de la segunda fila, desplazando a los naranjas al centro izquierda. Algo que le sentó especialmente mal al grupo parlamentario, surgiendo incluso algún enfrentamiento directo entre diputados de Vox y Marcos de Quinto, al que le dieron un empujón, según fuentes de Cs.

Más allá de la jornada de hoy, Ciudadanos tiene claro que tendrá que pelear cada día por ganar visibilidad. Los desencuentros con Vox por parte de Ciudadanos y también del PP auguran una legislatura fuera de todo consenso. Incluso en el bloque de la derecha.

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