BASE DE DATOS RECOPILADA POR EL CONFIDENCIAL

Hacer política tras dejar la política: el 61% de los exministros ocupa cargos en fundaciones

Desde la primera legislatura, gran parte de los políticos con cartera en el Gobierno han tenido cargos en fundaciones. Su nombre e imagen facilitan la consecución de sus intereses

Foto: Imagen: EC.
Imagen: EC.

La Fundación España Constitucional se asemeja a un Congreso de los Diputados en miniatura. En su patronato figuran 32 ministros y exministros, tanto de UCD como del PP y PSOE. Entre sus caras más conocidas aparecen Carmen Calvo, actual vicepresidenta en funciones y anterior ministra de Cultura, José Bono, Rafael Arias-Salgado, Esperanza Aguirre o Ángel Acebes. Es, con diferencia, la fundación que más políticos tiene entre sus filas. Y eso que para formar parte de ella sus miembros están obligados a pagar una tarifa anual de 1.000 euros.

Esta institución no tiene ni página web, pero se pronuncia habitualmente sobre cuestiones como la independencia de Cataluña o el auge de los populismos a través de los medios de comunicación. Entre sus actividades presenciales está realizar homenajes a Adolfo Suárez, defender la Carta Magna y reunirse con el Rey.

“Es una manera de mantenerse en lo público sin estar en lo público, con muy pocas obligaciones”, explica Eva Belmonte, codirectora de la fundación ciudadana Civio, especializada en transparencia y rendición de cuentas. “Pero del mismo modo que hay un periodo de dos años para los cargos políticos en el que no pueden ocupar puestos relacionados con su gestión, debería ser igual con las fundaciones, donde además no sabemos con quiénes ni cuándo se reúnen".

En España existen 203 fundaciones que cuentan o han contado en su patronato con algún exministro. De los 212 ministros que ha habido en democracia, 130 tienen o han tenido alguna vinculación como patrono o fundador, según la información extraída de los registros de fundaciones y cruzada por este diario con los cargos ministeriales. Las hay para todos los gustos y colores: desde las que buscan conservar la memoria de Salvador Dalí o Calvo Sotelo, las que defienden la familia, la socialdemocracia o la cultura judía. También las cercanas a grandes multinacionales. Aquí puede verlas todas:

Rastrea las conexiones entre ministros y fundaciones

José Lladó, ministro de Comercio y de Transportes y Comunicaciones con UCD, también aparece en el patronato de España Constitucional. El fundador de Técnicas Reunidas es el más prolijo en fundaciones. Figura en 14 de ellas —tres ya extintas— bien como fundador o como patrono, con funciones como defender el patrimonio histórico, la transición española o el fomento de los estudios romanos, entre otras inquietudes. Le sigue Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación con Mariano Rajoy, cuyo nombre aparece hasta en 13 instituciones de este tipo —dos extintas—. La mayoría son culturales, como la de la Real Fábrica de Tapices, la del Teatro Real o la que busca difundir el patrimonio artístico de Toledo.

Sin embargo, ni Lladó, ni Méndez de Vigo ni ninguno de los otros 128 ministros cobran por ocupar estos puestos. La ley de Fundaciones no permite, por lo general, que los patronos perciban ninguna remuneración más allá de los gastos de desplazamiento. Si realizan un servicio para la institución, sí pueden percibir alguna retribución, siempre que lo apruebe el Protectorado de Fundaciones, no suponga un prejuicio para la fundación y esté al valor del mercado.

El patronato es "el máximo responsable del gobierno de la fundación, es como un consejo de administración pero sin recibir retribución a cambio"

“El patrono es el máximo responsable del gobierno de la fundación, es quien asume toda la responsabilidad, quien supervisa el día a día… Es como un consejo de administración pero sin recibir retribución a cambio”, explica Isabel Peñalosa, asesora jurídica de la Asociación Española de Fundaciones. Los fundadores sí pueden cobrar si realizan alguna función, pero la transparencia escasea en estas instituciones, que no siempre publican quién y cuánto gana en sus páginas webs (de hecho, muchas ni tienen).

Por eso, más que por una contraprestación económica, el papel de los políticos en las fundaciones es más bien de imagen pública y de presión para la consecución de ciertos intereses gracias a los contactos con los que cuentan de su etapa política. “Tienen un trato privilegiado. Al final, si la fundación cuenta con un exministro, te van a atender más fácilmente que si no lo tienes”, continúa Belmonte. “No se trata tanto de llevarse dinero, sino de influir y de hacer 'lobby”.

PSOE, el que más exministros tiene

Además de en España Constitucional, Carmen Calvo figura en otras cinco fundaciones, una de ellas extinta. A la actual vicepresidenta en funciones y anterior ministra de Cultura se la conoce en el sur de España como “la de Picasso” por ser una pieza clave en la construcción del museo dedicado al artista en Málaga, allá por 2003. La política negoció este proyecto de más de 60 millones de euros con la nuera y el nieto del pintor, Christine y Bernard, familiares que ahora dan nombre a la fundación donde Calvo figuró como vocal buscando “la correcta conservación y difusión de la colección de obras de arte que constituye el núcleo de su patrimonio”. Esta institución, ahora fusionada en la Fundación Museo Picasso de Málaga, ha recibido desde 2014 más de 12 millones de euros en subvenciones, tal y como figura en la Base de Datos Nacional de Subvenciones.

Hace seis años, el Tribunal de Cuentas realizó un informe para estudiar la legalidad de los recursos, públicos y privados, a los partidos políticos y la regularidad de las cuentas en relación a lo percibido por las fundaciones y asociaciones vinculadas a los partidos con representación parlamentaria. De las 32 formaciones que se fiscalizaron, más de la mitad no había presentado el informe de sus resultados: ni sus cuentas, ni sus ganancias ni sus pérdidas. Las que sí lo hicieron no aportaban revisiones, conclusiones o rectificaciones que permitieran conocer más a fondo el origen de sus ingresos.

La vicepresidenta es la política del equipo de gobierno actual que más cargos ostenta en fundaciones: seis. Concilia su papel en el arte con la presidencia en la Fundación Internacional de Administración y Políticas Públicas, además de otras que buscan difundir ideas relacionadas con el pensamiento político, como la fundación Pablo Iglesias y España Constitucional.

De los tres únicos partidos que han sentado a alguno de sus candidatos en los ministerios españoles desde que empezó la democracia —PP, PSOE y la extinta UCD—, el Partido Socialista se lleva la palma de cargos fundacionales, con un total de 133 títulos repartidos entre vocales, patronos y fundadores. Le sigue el PP, con 126, quedando por detrás UCD, con 121 títulos. Rafael Arias Salgado, que pasó de UCD al PP, es el único que une a los dos partidos bajo el nombre de seis fundaciones distintas.

No hay límites para aparecer como patrono en una fundación. Por eso, muchos de los anteriores y actuales políticos tienen su nombre inscrito en alguna. A día de hoy, más de media docena de ministros y ministras del actual Gobierno socialista defiende las ideas de alguna fundación. Empezando por el presidente, Pedro Sánchez, que es vocal de la Fundación Pablo Iglesias, creada en 1926 por el sindicato UGT y ligada al PSOE, una institución que dice trabajar para “fomentar el conocimiento y la difusión del pensamiento socialista” y organiza programas formativos y debates sobre el pensamiento político, junto con otros miembros socialistas como Felipe González, José Luis Ábalos, Reyes Maroto o Cristina Narbona.

En muchos casos, el título de patrón de una fundación va ligado al cargo. Es el caso de la fundación Residencia de Estudiantes, vinculada al CSIC, que tiene como objetivo “el desarrollo de la cultura científica en España y su integración en el sistema educativo” y cuyos patronos cambian cuando lo hace el Gobierno.

Filantropía empresarial

Pero las redes de influencia de las fundaciones no se quedan únicamente en lo político. El mundo empresarial también juega un papel importante en las ventajas de contar con una cara reconocida en los patronatos de sus fundaciones. En la base de datos recopilada por El Confidencial, se contabilizan hasta 12 fundaciones vinculadas directamente con empresas de servicios de información, comunicación, turismo, apuestas y farmacéuticas.

La Fundación Codere, la conocida multinacional española del juego de azar, mantuvo un importante vínculo con el PP a través de Pío Cabanillas, ministro portavoz durante el Gobierno de Aznar. Hasta su cierre por una guerra entre accionistas, el político figuró como patrono en el registro de esta entidad, que tenía el objetivo de “promover el estudio, la investigación, la transparencia y la seguridad jurídica en los juegos de azar”. La institución convocaba becas y ayudas a la investigación y daba premios a proyectos de final de carrera relacionados con el juego de azar. Incluso los periodistas podían salir beneficiados con un galardón si publicaban “reportajes de prensa, radio o televisión relacionados con la actividad”. Tras el cierre, el exministro pasó a ser vicepresidente del consejo de Codere.

Tras ser patrono de la Fundación Codere, Pío Cabanillas pasó a ser vicepresidente del consejo de administración de la casa de apuestas española

Pfizer o Telefónica han conseguido de la misma forma contar con el apoyo de uno o varios políticos para promocionar sus proyectos. Estas tres en concreto guardan una estrecha relación con el partido socialista. En el ámbito de la telecomunicación, Javier Solana ha apoyado los trabajos de Telefónica para “favorecer el desarrollo de la educación y la igualdad de oportunidades mediante las nuevas tecnologías y mejorar la vida de colectivos sociales desfavorecidos”.

José Lladó, el exministro más vinculado a las fundaciones, también fue patrono de Sevillana Endesa (ya extinta), una escisión filantrópica de la empresa eléctrica. En la lista figuran otras conocidas como el Banco Pelayo o Caja Madrid, que cuentan en su patronato con ministros de todos los colores, además de La Caixa, Adecco, Carrefour o Wolters Kluwer.

Hasta 2015, existió incluso una fundación vinculada al negocio de las viviendas turísticas, la Agencia Española de Vivienda Turística, que contó hasta su extinción con el sello de Jordi Sevilla, ministro socialista con José Luis Rodriguez Zapatero.

Fundaciones ideológicas

Hacer política sin estar en la política. Así podría definirse la presencia de los excargos ministeriales en una amplia variedad de fundaciones que cubren todos los ámbitos posibles, incluyendo el aspecto más ideológico y cercano a temas tan polémicos como el aborto, el terrorismo, la religión o la tauromaquia, cuyos debates no suelen terminar bien en el ruedo del Congreso.

Uno de los casos más llamativos es el de Alberto Ruiz-Gallardón, cuyo legado al frente del Ministerio de Justicia quedó marcado por su polémico intento de reformar la ley del aborto y que ahora es patrono de la fundación Red Madre, que aboga por “conceder ayudas y asistencia gratuita a la mujer embarazada”. Esta institución recibe al año 63.200 euros en subvenciones y otras personalidades populares, como Pablo Casado o Teodoro García Egea, han hecho alusión en los últimos meses a Red Madre como ejemplo de su discurso sobre la maternidad. Su página web está plagada de testimonios de mujeres arrepentidas por haber abortado o de hombres que denuncian la decisión de sus parejas de llevar a término la gestación. Gallardón también está presente en la Fundación Hispano Judía, donde comparte patronato con Alicia Koplowitz, y que busca fomentar las relaciones entre Israel, España y Latinomérica.

Similar al de Red Madre es el caso de la fundación Valores y Sociedad, que cuenta en su patronato con personalidades como Mayor Oreja. Esta institución se adhirió en junio a un manifiesto a favor de la libertad para llevar a terapia a los hijos gais, organizando conferencias con PP, Ciudadanos y Vox y posicionándose de la misma forma en contra del aborto y de la eutanasia.

La relación entre patronatos y partidos políticos a veces ha sido tan estrecha que se ha usado como pantalla para financiar a los segundos. Fue lo que pasó con la Fundación Miguel Ángel Blanco, que se utilizó para financiar irregularmente las campañas electorales del PP en la trama Gürtel. Según la Policía, facturaron a través de la fundación 600.000 euros en cinco años, haciendo pasar los gastos como pertenecientes a la fundación y no al Partido Popular.

Metodología

Para conocer las conexiones entre ministros y exministros y fundaciones, se han cruzado dos bases de datos: por un lado, el archivo de fundaciones que mantiene el Ministerio de Justicia, y por el otro, el listado de ministros, presidentes y vicepresidentes que han pasado por los distintos gobiernos desde 1977, año en el que se inicia la legislatura constituyente.

La base de datos completa que ha servido de base a este reportaje se puede descargar en formato abierto en el repositorio de GitHub de la Unidad de Datos de El Confidencial. Si encuentra algún error o tiene alguna duda, sugerencia o comentario, puede ponerse en contacto con datos@elconfidencial.com.

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