COMPARECENCIA TRAS EL CONSEJO DE MINISTROS

El Gobierno suma presión a PP y Cs para que la investidura no dependa del separatismo

Celaá señala que se abre una "nueva etapa" en la que aun siendo Podemos "socio", hace falta ampliar el abanico para la elección del presidente. La fecha del debate, primera quincena de julio

Foto: Los ministros en funciones Isabel Celaá y Pedro Duque, este 7 de junio en la Moncloa. (EFE)
Los ministros en funciones Isabel Celaá y Pedro Duque, este 7 de junio en la Moncloa. (EFE)

Al menos en esta primera fase, el Gobierno lanza su mensaje muy directo a PP y Ciudadanos. Busca que una u otra, o las dos, dejen gobernar a Pedro Sánchez. El hilo argumental ya lo expuso ayer jueves el candidato a la investidura al aceptar el encargo del Rey: "O gobierna el PSOE o gobierna el PSOE" porque "no hay una mayoría alternativa". El Ejecutivo quiere seguir apuntalando esa idea, aunque esté abocada al fracaso, para que populares y naranjas no se escapen de la presión y responsabilizarles, llegado el caso, de que la gobernabilidad dependa de las fuerzas independentistas.

El próximo martes, 11 de junio, se reunirá en el Congreso Sánchez con Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado, siguiendo un orden inverso al de las consultas que siguieron después de las generales del 28 de abril. El presidente en funciones busca esa foto con PP y Cs, que le ayude a centrar su imagen y, sobre todo, a retratar a ambos. Esa será su primera línea de combate hasta que las negociaciones vayan fraguando. No extraña, en ese sentido, que la ministra portavoz en funciones, Isabel Celaá, fuera muy insistente con esa idea en la comparecencia de este viernes: el Gobierno quiere que PP y Cs "aporten en positivo" a esa parte de la estabilidad política que como representantes de los ciudadanos les corresponde. "Si no queremos, y no queremos, que el Gobierno dependa de fuerzas independentistas, el PP deberá hacer un ejercicio y Ciudadanos también", verbalizó de forma nítida la titular de Educación, que compareció en la Moncloa acompañada del responsable de Ciencia, Pedro Duque.

El llamamiento del Ejecutivo y del PSOE no deja de ser un canto de sirena, porque Casado y Rivera han sido contundentes a la hora de asegurar que sus partidos no se abstendrán en la investidura del socialista. Pero el Gobierno, de cara a la galería, quiere incidir en ese mensaje con el argumento de que la campaña electoral ya pasó y ahora se deben "armonizar los resultados" para que sirvan a la "gobernabilidad del país". Y todas las fuerzas tiene su parcela de "responsabilidad". PP, Cs y Unidas Podemos tienen "la suya", igual que el PSOE. Y aunque reconoce Celaá que con los morados el Ejecutivo ha venido "trabajando" en el último año, ahora se inaugura una "nueva etapa" en la que Sánchez se dirige a aquellas formaciones de las que depende que la investidura se "obstaculice" o prospere. Porque en el "afán de todos" ha de estar sacar la reelección del presidente "cuanto antes".

"Si no queremos, y no queremos, que el Gobierno dependa de fuerzas independentistas, el PP deberá hacer un ejercicio y Ciudadanos también", dice


¿Qué quiere decir "nueva etapa"?, se le preguntó. ¿Unidas Podemos deja de ser el "acompañante preferente", como la ministra lo definió hace una semana? Celaá explicó que se abre un nuevo tiempo en el sentido de que se "amplía el número de agentes políticos" a los que hay que convencer de cara a la investidura, aunque el Gobierno quiere que el partido de Pablo Iglesias "siga siendo socio" —así, a secas, no puso más calificativos—, porque lo que va a desplegar el Ejecutivo en este nuevo mandato son "políticas progresistas, que sirvan a los ciudadanos, como las que ha venido haciendo durante este año". "Abramos el abanico para la investidura", apeló.

¿Y la 'vía Navarra'?

Sánchez se reunirá en el Congreso el próximo martes con Iglesias, Rivera y Casado, porque de ellos depende que la reelección de Sánchez "llegue antes o después". No deja de ser un mensaje incompleto: es cierto que con sus votos harían posible una investidura 'limpia' del mandatario socialista, pero no es ni mucho menos la única combinación y no es la que, de manera realista, se plantea la dirección del PSOE. "Es muy importante que las conversaciones se orienten en términos razonables y que sean conscientes de que en 28 días se ha votado cuatro veces y siempre con el mismo resultado: PSOE. Por tanto el Gobierno debe ser del PSOE, sí o sí, como ayer dijo el presidente", remachó Celaá.

La ministra se mantiene en la línea de Sánchez de ayer: PSN y PSOE comparten criterio y con Bildu no se pactará "nada". Con el PNV, relación "excelente"

Pero aunque Sánchez sea el que se entreviste con los líderes de Unidas Podemos, Cs y PP, el PSOE sí se se verá con el resto de formaciones, porque el presidente tiene la "determinación" de que se hable con "todos".

El Gobierno suma presión a PP y Cs para que la investidura no dependa del separatismo

En el aire sigue estando la posibilidad de la 'vía Navarra'. Que los socialistas faciliten la investidura de Javier Esparza, el candidato de la coalición de derechas Navarra Suma (Na+), la fuerza más votada en las autonómicas, y a cambio los dos diputados en el Congreso de Unión del Pueblo Navarro se abstengan para que Sánchez repita en la Moncloa. Celaá ahí no aclaró nada, más allá de lo que ayer dijo el jefe del Ejecutivo: que PSOE y PSN comparten criterios y que con Bildu no se va a "pactar nada". La duda se sitúa en el mismo punto, y por eso se le preguntó: si el PSOE aceptaría la abstención de la izquierda 'abertzale' para que la jefa del PSN, María Chivite, asuma las riendas del Gobierno foral sumando sus escaños a los de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra.

Dar el Ejecutivo navarro a Na+ podría indisponer al PNV, socio indispensable de Sánchez en la investidura, y que aporta seis diputados. De hecho, la ejecutiva de los 'jeltzales' en la comunidad foral avisó de que si cuajara esa entente con Esparza, el PNV "tomaría nota". Celaá respondió que los socialistas comparten Gobierno de coalición en Euskadi (y en ayuntamientos y diputaciones) con los nacionalistas y que las relaciones entre las dos formaciones son "excelentes".

Respecto a la fecha del debate de investidura, que ayer Sánchez no despejó, Celaá reiteró que de modo "tentativo" el Gobierno había pensado en la "primera quincena de julio, antes de que llegara el estío de manera profunda", y ese sigue siendo el objetivo con el que se trabaja. Eso supone que la primera votación en el Congreso —la que pone en marcha la cuenta atrás hacia las segundas elecciones— debería llegar el 3, el 10 o el 17 del próximo mes. Celaá no quiso avanzar nada sobre la configuración del Ejecutivo y la posibilidad de que sea de coalición. "Es el presidente el que debe responder y el que hable". Él "decidirá" si tiene que entrar o no en el Gabinete Pablo Iglesias.

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