EXPULSADO DE LA SALA UN CUPAIRE

La CUP vuelve al Supremo y choca con Vox, "la crueldad ruin y mezquina del fascismo"

El exdiputado David Fernández planteó una consulta al tribunal antes de responder a las preguntas de la acusación popular, contestación que fue a su vez acompañada por descalificativos

Foto: El exdiputado de la CUP, David Fernández, que este jueves compareció como testigo en el juicio del 'procés'. (EFE)
El exdiputado de la CUP, David Fernández, que este jueves compareció como testigo en el juicio del 'procés'. (EFE)

La CUP volvió este jueves al Tribunal Supremo. El exdiputado David Fernàndez compareció como testigo a petición de las defensas y la sala contuvo la respiración hasta que llegó el momento final del interrogatorio: el turno de la acusación popular ejercida por Vox. Sus compañeros Eulàlia Reguant y Antonio Baños se negaron a responder a las preguntas del partido el 27 de febrero y se llevaron una multa por ello, ante lo que la duda pasaba por ver si Fernández haría lo mismo. Aunque el testigo siguió sus pasos en un primer momento y criticó a la formación liderada por Santiago Abascal, tras escuchar al juez Marchena optó por responder. La tensión se palpaba en la sala, pero finalmente la testifical salió gratis a los cupaires.

La pregunta la lanzó el abogado Pedro Fernández: "En los talleres que usted impartió, ¿intervinieron miembros de Arran o de la Izquierda Abertzale?". Fernández bebió agua y por unos segundos pareció que iba a guardar silencio, pero entonces se dirigió a Marchena: "Con la venia, señor presidente, necesito hacerle una consulta", comenzó diciendo. "Dígame, caballero", le respondió el magistrado. "Es muy breve. Quisiera saber si por motivos de sobra conocidos no declarase a la extrema derecha que ejerce la acusación popular, quedaría invalidado el testimonio". Todo apuntaba a que la sala iba a presenciar un nuevo espectáculo que terminaría en multa, pero la conversación con el juez hizo bajar las revoluciones:

Marchena: "No, mire, usted tiene obligación de responder a las preguntas que se le formulan. Usted ha sido propuesto como testigo por las defensas y todos son partes, por lo que tiene obligación de contestar".

Fernández: "Yo soy consciente de las obligaciones y de las consecuencias penales...".

M: "Pues si usted es consciente y toma la decisión de no contestar, asume esas consecuencias".

F: "Lo único que digo es como consulta".

M: "Pero como usted comprenderá, el presidente de un tribunal no está para resolver consultas jurídicas sobre las consecuencias de los propios actos. Entonces si usted no quiere declarar, dice 'no quiero declarar, no quiero contestar a la acción popular'. Y asume las consecuencias".

F: "Bueno, lo que quisiera saber es si...".

M: "Le ha hecho una pregunta muy concreta. Muy concreta. Y la puede contestar con un monosílabo".

F: "Lo que podría determinar si contesto o no es si invalida mi testimonio y, para evitar riesgos, declarar entonces por imperativo legal".

M: "Pues por imperativo legal si es tan amable".

F: "Y desde el imperativo moral, también".

M: "Estupendo, pues yo se lo agradezco".

Fernández continuó entonces mascullando contra Vox mientras el presidente del tribunal le invitaba a responder. "Por imperativo moral, denunciar la crueldad, ruin y mezquina, de cualquier tipo de fascismo", lanzó antes de responder. Con las etiquetas ya sobre la mesa, el exdiputado respondió al abogado de Vox: "De Arran sí que participaron miembros y de la izquierda 'abertzale' no me consta en ningún caso, también es verdad que participaron miles de personas, pero como organizadores no". No hubo más preguntas. "Muchísimas gracias, don David", zanjó Marchena. Y Fernández abandonó el Supremo sin una multa.

Expulsan a un cupaire del Supremo

El rifirrafe entre Fernández y Vox no fue el único suceso que protagonizó la CUP este jueves en el Supremo. Por la mañana, otro miembro del partido también se hizo notar y sentó un precedente en el juicio del 'procés': no se permiten camisetas con leyendas a favor de la libertad de los "presos políticos". Un incidente que tuvo lugar durante la sesión de este jueves dejó clara la postura del tribunal, que ya accedió desde el inicio de la vista oral a que pudieran lucirse lazos amarillos en la sala. De todos modos, el permiso a los lazos no supone abrir una compuerta al resto de parafernalia y, por ello, Albert Boada, de la CUP, fue expulsado del alto tribunal.

El cupaire accedió al Supremo con una camiseta con la leyenda 'Llibertat presos politics' oculta bajo otra prenda. En un momento dado, aprovechó una visita al baño para despojarse de la primera y entró en el salón de plenos con el mensaje en el pecho. La policía le avisó en varias ocasiones de que debía abandonar la sala y, según indican fuentes jurídicas, él se resistió. Se marchó por los pasillos puño en alto. La CUP denunció el hecho en un tuit en el que decía: "Albert Boada, ex concejal de la Llamada para Sabadell, ha sido expulsado de la sala del juicio farsa en el Tribunal Supremo por llevar una camiseta de 'Llibertat presos políticos'".

No es el primer suceso con estas características que tiene lugar en el juicio. Hace unos días, otra persona fue expulsada del Supremo tras gritar en plena sesión "viva la República". Trató de entrar de nuevo en otra jornada, pero no se le permitió. El tercer incidente que cabe señalar fue de menor envergadura: una persona que portaba la camiseta con el mismo mensaje que el 'cupaire' fue avisada antes del arranque de que no podía llevarla y se la quitó.

En la primera sesión de las 35 que ya se han desarrollado, el presidente del tribunal, Manuel Marchena, concretó que "el lazo es un símbolo ideólogico" y, por ello, la sala no pondría obstáculos a que "lo usen los procesados". Se apoyó en dos condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a Bélgica y Bosnia por impedir la presencia de símbolos religiosos en los juicios.

El expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez, lucía desde la primera jornada del juicio un lazo en la solapa, principal símbolo de crítica al encarcelamiento provisional de los líderes independentistas. Entre el público es habitual ver lazos y prendas amarillas a diario. Enormes bufandas, flores, pantalones, chapas.... Pero este jueves ha quedado claro que las camisetas con la leyenda 'Llibertat presos politics' no están permitidas.

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