DECLARAN LOS CESADOS EN JULIO DE 2017

Los 'consellers' depurados por Puigdemont no logran salvar la cara al Govern

Como buenos políticos, trataron de escabullirse o al menos aparentaron intentarlo, pero acabaron admitiendo que aquella purga tuvo todo que ver con su postura ante un referéndum unilateral

Foto: Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo del 'exconseller' de Empresa del Govern Jordi Baiget. (EFE)
Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo del 'exconseller' de Empresa del Govern Jordi Baiget. (EFE)

Pasó la Semana Santa y llegó Sant Jordi al juicio del 'procés'. Día de libros y rosas. Día de recordar dragones ajusticiados por intrépidos caballeros. En la sala, la festividad catalana se dejó notar. Entre el público, un nutrido grupo con enormes bufandas amarillas acudió con flores, novelas y cuentos. Tenían la intención de entregarlos como presente a los presos. En la silla de los testigos, tres 'exconsellers', depurados como el 'drac' de la leyenda. Fueron cesados en julio de 2017, a dos meses del 1-O. No se les puede negar que este martes trataron de salvar la cara del Govern al que pertenecían los que se sientan hoy en el banquillo. No lo lograron.

La cordialidad formal se respiró en todo momento entre unos y otros. Jordi Jané, Mertixell Ruiz y Jordi Baiget saludaron efusivamente al entrar y al salir. Apretaron manos. Tuvieron gestos de cariño. Ante el tribunal y en respuesta primero a Vox y después a Fiscalía, fue otro cantar. O cuento (en honor a Sant Jordi). Como buenos políticos, trataron de escabullirse o al menos aparentaron que lo intentaban. Acabaron admitiendo, como quien lo hace a regañadientes, que aquella purga de julio tuvo todo que ver con su postura ante un referéndum unilateral y poco o nada con la situación personal de cada uno de ellos.

A todos se les preguntó directamente si su cese tuvo algo que ver con la convocatoria del 1-O. Todos, sin faltar uno, respondieron con un no rotundo. Los matices vinieron después. El mejor ejemplo fue Jordi Jané. Lo que en el arranque del interrogatorio eran negaciones se convirtieron en sobreentendidos un poco más adelante. El 'no' comenzó a transformarse en otra cosa. Habló de un "cúmulo de circunstancias" que le empujaron al cese, desde la exigencia del cargo hasta el cumplimiento de objetivos. A continuación, se refirió a una espita que lo provocó: la dimisión del primer 'conseller' Jordi Baiget, defenestrado después de conceder una polémica entrevista al 'Punt Avui' que precipitó su salida preventiva del Govern.

Los 'consellers' depurados por Puigdemont no logran salvar la cara al Govern

Vinieron las precisiones. Admitió que el detonante definitivo fue la sensación de que, pese a que siempre se había hablado en el seno del Ejecutivo autonómico de una vía de acuerdo para encontrar "una solución pactada", empezó a temer una posibilidad cada vez más real. La de que en el futuro pudiera "no darse un consenso de acuerdo". Aquel verano, aquel julio previo al inicio de todo, "lo que hubo no fue un cambio de criterio" sino "la sensación de que podía producirse cambio de Gobierno". No dijo "en la deriva del Gobierno" pero casi. También el primero de los expulsados, Jordi Baiget, tuvo su momento.

"¿Ir a prisión?"

Lo mismo que Jané, respondió con un no rotundo a la pregunta del millón. Y después trató de explicar su polémica entrevista, que arrancó con un "¿Ir a prisión?... Yo aguantaría, pero no que vayan contra el patrimonio". Como su compañero de Gobierno, el que fuera titular de Empresa dio muchas vueltas para acabar indicando lo que ya aseguró en esas declaraciones, que él siempre creyó en un proceso pactado y aquello empezaba a parecerse cada vez menos a un acuerdo. Y que esta aseveración en aquel momento —tachó la unilateralidad de irresponsabilidad— fue la causa de su despido.

Ruiz también acabó admitiendo poco menos lo mismo a regañadientes. El 1-O o solo el 1-O no fue el motivo. Tenía dos hijos menores. Había recibido hasta cinco requerimientos del Tribunal Constitucional. Le asustó entrar en lo que ella calificó como "un periodo de tensión dialéctica". "Tomé una decisión personal, en aquel momento no quería seguir". La conclusión, volviendo a Sant Jordi, quedó bastante clara: el dragón del 'procés' pudo con ellos.

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