Puigdemont se tira al monte y deja al partido tocado

El cese de Jordi Baiget como 'conseller' de la Generalitat deja al PDeCAT para el derribo

Muchos en el PDeCAT no dan la crisis por zanjada. Y, de hecho, piensan que Puigdemont está enseñando la puerta de salida a otro díscolo: el 'conseller' de Interior, Jordi Jané

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al exconseller de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget (i), poco antes de la toma de posesión de su sustituto Santi Vila (c). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al exconseller de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget (i), poco antes de la toma de posesión de su sustituto Santi Vila (c). (EFE)

El PDeCAT quería mantener al 'conseller' de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget, en el cargo. Consideraban que no podían hacerse nuevas concesiones a la CUP, la cual había salido en tromba a pedir la dimisión del 'conseller' por decir en alto lo que medio PDeCAT pensaba. Pero el presidente catalán, Carles Puigdemont, ha optado por cesar a Baiget tras reunirse con él ayer por la tarde en el Palau. Con esta decisión, Puigdemont deja a su partido muy dividido y permite que la CUP y los sectores más hiperventilados del 'procés' marquen los ritmos. El PDeCAT queda en una situación muy comprometida.

Muchos en el PDeCAT no dan la crisis por zanjada. Y, de hecho, piensan que Puigdemont está enseñando la puerta de salida a otro de los 'consellers' que más dudan del referéndum del 1-O. Se trata del responsable de Interior y máximo dirigente político de los Mossos, Jordi Jané. Otra 'consellera', también del PDeCAT, que peligra en su puesto es Meritxell Ruiz, de Educación, una 'conselleria' que tendrá que implicarse a fondo en la organización del referéndum, según explican fuentes del propio partido.

El PDeCAT queda ahora atado de pies y manos a los designios que marquen ERC y el propio Puigdemont, quien ha tomado las riendas sin apoyos dentro de la organización. Carles Puigdemont no cuenta con corrientes de fieles. Pero es el presidente de la Generalitat y el partido no puede prescindir de su figura. No le apoyan y se ven arrastrados a una dinámica que solo engorda a los republicanos y los debilita a ellos. Pero no pueden hacer nada.

Fuentes cercanas al Govern han explicado que el pasado martes, en el Consell Executiu, tanto Jané como Baiget habían expresado sus reticencias por los pasos que se estaban dando desde la Generalitat. Apoyaban a Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, en el fondo, en que Cataluña fuese independiente. Pero no en la forma, ya que creen que la convocatoria de una consulta unilateral que se declara vinculante pero que luego no podrá serlo solo lleva a Cataluña a un fracaso sin precedentes.

Las declaraciones a 'El Punt-Avui' de Baiget no podían ser más razonables: que no se quería jugar su patrimonio, que existe el riesgo de reeditar el 9-N y que no había que caer en el error de menospreciar al Estado español. También que no se podía esperar que hubiese movilizaciones masivas tipo huelga general, como defiende la CUP, o que estas vayan a resultar un éxito. Nada descabellado, después de todo.

Puigdemont ha demostrado con el cese de Baiget que tiene agenda propia y en el fondo ha dado la razón al caído: hay un poder en Presidencia que va más allá del Govern, organismo que se ha quedado al margen de las principales decisiones para impulsar la independencia.

La coordinadora general de PDeCAT, Marta Pascal, y el expresidente de la Generalitat Artur Mas están muy molestos con la decisión de Puigdemont

Con estas decisiones, Puigdemont también deja de lado a Marta Pascal, la coordinadora general del PDeCAT, que el lunes por la mañana, tras una reunión de la dirección del partido en la que participó Puigdemont y en la que no se vislumbraba la caída de Baiget, apoyó plenamente al 'conseller'. Del mismo modo, la vieja guardia del partido queda muy tocada. Baiget había sido colocado en la 'conselleria' por Artur Mas, ya que antes había desempeñado el cargo de secretario general del Govern. Todos ellos están profundamente dolidos con Puigdemont, pero ahora no pueden desmarcarse. Si el presidente catalán consigue sellar las fugas de su Ejecutivo, habrá ganado.

Anomalía democrática

Con la caída de Baiget acaba la anomalía democrática de que Puigdemont, designado a dedo por Mas, no hubiese nombrado ningún 'conseller' de su Gobierno. Ahora Puigdemont vuela solo y con ideas propias. Y ha nombrado como 'conseller' de Empresa y Ocupación a Santi Vila, también originario de Girona, exalcalde de Figueresa y amigo personal de Puigdemont. La fidelidad personal antes que el partido.

La importancia operativa del nombramiento de Vila es relativa. En la práctica, la legislatura catalana ya ha terminado. Y lo que pueda hacer como 'conseller' de Empresa en los tres meses que quedan carece de verdadera importancia.

Sectores más radicales

Los sectores más radicales del PDeCAT, los restos del prenafetismo, o liberales como los diputados de Madrid, Ferran Bel o Jordi Xuclà, son los únicos que apoyan la decisión de Puigdemont. Además, el partido ya está muy tocado tras la marcha del 'exconseller' de Justicia Germà Gordó.

Mientras que todo en los acontecimientos refuerza a ERC, incluidas las encuestas, todo lo que afecta al 'procés' va debilitando al PDeCAT a medida que se acerca la fecha del referéndum. La caída de Baiget solo es el penúltimo capítulo de un partido que va hacia el precipicio y con un líder, Puigdemont, que ha asegurado por activa y por pasiva que él no encabezará el próximo cartel electoral. La nueva Convergència puede tener una vida mucho más corta de lo que preveían sus esperanzados refundadores.

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