UN EXDIPUTADO DEL BUNDESTAG

La Fiscalía saca la artillería contra el primer 'observador' del 1-O: "Lo quiero descalificar"

"La motivación era asistir y poder hablar con todas las partes involucradas", indica el político alemán, que ha insistido además en que pagó todos los gastos de su bolsillo

Foto: Bernhard Felix von Grünberg, exdiputado regional socialdemócrata, a la izquierda de Gonzalo Boye, abogado de Carles Puigdemont, en un encuentro el pasado febrero.
Bernhard Felix von Grünberg, exdiputado regional socialdemócrata, a la izquierda de Gonzalo Boye, abogado de Carles Puigdemont, en un encuentro el pasado febrero.

El juicio del 'procés' acogió este miércoles, por primera vez, a 'observadores' internacionales que estuvieron presentes el 1 de octubre de 2017 en Barcelona coincidiendo con el referéndum. El primero en sentarse en la silla de los testigos fue el exmiembro del Bundestag Bernhard Von Grünberg. Asistido por un traductor de alemán, el diputado describió cómo vivió aquella jornada, una declaración que transcurrió con relativa calma hasta que la fiscal Consuelo Madrigal tomó la palabra. La intervención del Ministerio Público se resumió en una frase: "Lo quiero descalificar".

Madrigal planteó preguntas que iban más allá de los hechos investigados. Su interrogatorio no sentó bien a las defensas y fue acotado por el tribunal. Quiso saber si Von Grünberg se interesó por conflictos "similares" al de Cataluña "en su propio país", como es el caso de Baviera. Marchena le paró los pies antes de que el testigo pudiera responder, para lo que recordó a la fiscal que la cuestión puede ser "muy interesante en otros órdenes", pero no en el juicio del 'procés'. A Madrigal no le sentó bien la interrupción del presidente y dejó claro que su objetivo pasaba por "descalificar" al testigo.

El político ya conocía Cataluña, había estado presente durante el 9-N y quiso volver en esta ocasión. "Es cierto que yo había planteado una solicitud a Diplocat [para venir el 1-O]", precisó, matizando después que su intención a la hora de realizar ese viaje era sencillamente "interés personal". "La motivación era asistir y poder hablar con todas las partes involucradas", dijo. Explicó que se puso en contacto con distintos partidos como el PSC o Ciudadanos, así como con líderes independentistas como Forcadell, Romeva y Puigdemont: "Me encontraba desde tiempo atrás con un constante diálogo con miembros del Gobierno de la Generalitat. He llegado a conocer, desde a Jordi Pujol, a todos los presidentes de la Generalitat". También admitió que, en todo momento, fueron acompañados por personal del organismo de Exteriores de la Generalitat.

A preguntas de las defensas, que solicitaron su declaración, aseguró que no percibió en los colegios a los que acudió "una actitud violenta o agresiva". En los centros, según su percepción, había "una admirable situación de tranquilidad o contención". "La violencia no surgió", insistió. Durante el interrogatorio de la abogada del Estado Rosa Seoane, el testigo reconoció entonces que siempre fueron de la mano de "un colaborador de Diplocat" que les "asesoraba". Seoane estuvo especialmente acertada en su intervención y consiguió demostrar que el 'observador' era incapaz de diferenciar a 'mossos', policías nacionales y guardias civiles. "No distingo los cuerpos de policía españoles, porque no conozco su nomenclatura de colores", le arrancó. "Tengo 73 años y se ve mermada mi capacidad de memoria, pero seguramente me acordaré en unos momentos".

Von Grünberg, antiguo parlamentario por la región de Renania del Norte-Westfalia, explicó que viajó a Cataluña por su cuenta y riesgo: "Quise mantener mi independencia en este sentido. Puedo decir tanto por mí como por los compañeros que me acompañaron que todos estuvimos pagando las comidas nosotros mismos". En varios momentos de la declaración, insistió en este aspecto: "Los costes han sido íntegramente sufragados por mí, porque quiero mantener mi independencia".

El testigo, sin embargo, no respondió de forma tan tajante cuando se le preguntó si Diplocat le ofreció pagar los gastos. "No recuerdo si hubo tal oferta. En cualquier caso, puedo afirmar que nunca se sufragaron. Seguramente por el hecho de que desde la primera ocasión dejé muy claro que para mí era muy importante sufragar estos costes a título personal", argumentó.

El 'observador' quiso lanzar, ante la sala, su opinión política respecto a la cuestión catalana. "Mi deseo es que se encuentre un consenso democrático para solucionar el problema, que las discusiones de base no sirven...". Manuel Marchena no le dejó seguir: "Pese a que su opinión es muy respetable, es prescindible", le cortó. La situación se repitió cuando, a preguntas de la Fiscalía, volvió a dar su opinión: "No viene a valorar la calidad democrática", zanjó el presidente del tribunal.

El alemán siguió entonces contestando a preguntas de la defensa de Òmnium, que incidió en la actuación policial. En respuesta al abogado Benet Salellas, indicó que fue testigo de actuaciones en el colegio Ramon Llull. "Poco antes de que yo llegara había empezado a actuar la policía. Fui testigo de cómo irrumpieron en el local rompiendo las puertas tras haber escalado las vallas. Empezaron a desplazar a la gente que se encontraba allí. Poco después, en el siguiente centro, fui testigo de heridos por balas de goma", dijo. Destacó que quedó "muy sorprendido frente a la tranquilidad o contención" de los allí presentes.

Precisó también que no se considera 'observador'. Sencillamente acudió con unos compañeros a Barcelona "por el mero interés político y personal". "Mi intención era presenciar sin partidismo lo que estaba sucediendo en España", subrayó. También explicó que desde el primer momento le quedó claro que aquello no era una cita electoral al uso: "Esta votación no fue llevada a cabo por el propio Estado. Era claramente palpable que era un acto organizado por la propia organización civil".

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