lo propusieron con dos días de antelación

Trapero desvela que los Mossos planeaban detener a Puigdemont tras la DUI

El mayor de los Mossos opta por defenderse ante el tribunal del procés y responder a todas las partes

Foto: Josep Lluis Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo. (EFE)
Josep Lluis Trapero, a su llegada al Tribunal Supremo. (EFE)

El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, relató este jueves que la madrugada del 27 de octubre llamó al fiscal superior de Cataluña y al presidente del Tribunal Superior de Justicia y les dijo a ambos que se ponía a su disposición por si hacía falta poner en marcha un operativo. "Habíamos tenido conocimiento de lo que había pasado en el Parlament, desconocíamos la trascendencia jurídica y qué delitos podía haber, pero nos poníamos a disposicion por si ordenaban algun tipo de acción", relató Trapero. ¿Un operativo para qué?", preguntó entonces el abogado de Joaquim Forn. "Para la detención del president y los 'consellers'", respondió tajante el mayor de los Mossos.

La sorpresa llegó tras casi cinco horas de interrogatorio, durante el turno del letrado Javier Melero. A preguntas sobre lo ocurrido el 27 de octubre, día en que se produjo la declaración unilateral de independencia, Trapero explicó que se puso en contacto con la Fiscalía y el Tribunal Superior de Justicia en torno a la una y media de la mañana. "Aparentemente lo ocurrido era de una cierta gravedad y nos poníamos a disposición del órgano judicial por si ordenaban algún tipo de acción en ese sentido, acciones que, por cierto, teníamos previstas desde dos días antes", aseguró el mayor. La afirmación cayó como una bomba en la sala. Aunque Trapero está imputado en la Audiencia Nacional por un delito de rebelión, fuentes jurídicas aseguran a El Confidencial que nunca había mencionado este operativo en sus declaraciones en sede judicial, constando solo en este sentido un recurso presentado por su defensa el 2 de abril en el que aseguraba que se puso a disposición del TSJ tras la DUI para atender posibles órdenes.

Trapero desvela que los Mossos planeaban detener a Puigdemont tras la DUI

Trapero llegó este jueves al Tribunal Supremo tratando de desvincularse de la imagen ofrecida en los últimos meses. Ni uniforme policial ni barba. Discreto traje oscuro y afeitado apurado. Lejos de esa foto, ahora despojado de los galones del cuerpo autonómico. Quizá ese intento de romper la instantánea y explicar sus motivos le ha empujado a responder a las preguntas de las partes pese a estar procesado por rebelión en la Audiencia Nacional. "Prometo decir verdad", destacó, y respondió a todos con voz tranquila y segura, con un discurso coherente y bien hilado. Aseguró que la acción de los Mossos en los días críticos hizo frente a "un momento de conflictividad en Cataluña" y que su independencia del Govern era tal que incluso idearon un plan para detener a Puigdemont y los 'consellers' tras la declaración unilateral de independencia. "No había ninguna intención de facilitar el referéndum, impedirlo venía dado por las órdenes judiciales", destacó.

A preguntas sobre el 1-O, Trapero no dudó en cargar contra los líderes políticos, a los que —según dijo— advirtió de la posible escalada de violencia: "A nivel general, se esperaba resistencia pasiva. Sí que indicaba que en algunos puntos, algunos barrios, podía traspasarse esa actitud de protesta reivindicativa", explicó Trapero. Por un error de cálculo de la Fiscalía y Vox, las acusaciones no pudieron preguntarle por las reuniones que mantuvo a finales de septiembre con Puigdemont, Junqueras y Forn, pero el mayor se refirió a ellas de forma indirecta. Su mensaje "en esa reunión de la que no estamos hablando", comentó con sorna, fue claro: "Lo que se expone es que si eso sigue para delante, lo que íbamos a encontrar es alrededor de dos millones de personas con la intención de hacer algo y unos 15.000 policías que, en cumplimiento de una orden judicial, iban en sentido contrario. Eso iba a provocar necesariamente problemas de orden público y de seguridad ciudadana".

Al término de la sesión, el propio presidente del tribunal, Manuel Marchena, quiso incidir en este aspecto, salvando así 'in extremis' a las acusaciones: "¿Qué mensjae quiere usted transmitir a esos responsables políticos [en la reunión] y qué respuesta obtiene?", preguntó el magistrado. La respuesta de Trapero fue un gancho contra la mandíbula del Govern: "Les emplazamos a un cumplimiento de la legalidad, de las órdenes judiciales. Les dijimos que evidentemente las íbamos a cumplir, que no se equivocasen con nosotros", lanzó el mayor. Tras tomar aire unos segundos, siguió adelante con su varapalo a la cúpula política: "Les dijimos que el cuerpo de Mossos evidentemente no iba a quebrar nunca con la legalidad ni la Constitución". Puigdemont, Forn y Junqueras, sin embargo, no dieron marcha atrás en su plan. "Nos dijeron: 'Hagan su trabajo'", concluyó el mayor.

Al margen de estas reuniones, el mayor entró al barro de las dimisiones antes de los meses del referéndum. Respecto a la salida en julio del entonces 'conseller' de Interior, Jordi Jané, aseguró: "Supongo que no quería correr un riesgo, estaba incómodo". Aunque en un principio salvó a su sustituto, Joaquim Forn, del que dijo que siempre mostró "respeto al cuerpo", también ahondó en lo mal que "encajaban" algunas de sus declaraciones, como las efectuadas alentando a votar el 1-O: "Había un punto de irresponsabilidad, pero es un político haciendo política", indicó.

Las críticas a los políticos se convirtieron en halagos a la hora de hablar de los Mossos el 1-O. Modulando la voz en los momentos más delicados, se escudó en el criterio de la jueza que ordenó detener el 1-O, pues creó "un nuevo escenario" y dejó a atrás las previsiones que hasta entonces había hecho la Fiscalía. Según dijo, la magistrada insistió "verbalmente" en que el día del referéndum actuaran "con paciencia" y garantizando "la paz social". "No es que a Mossos no se nos facultara a usar la fuerza, sino que se limitaba a repeler violencia contra agentes o un tercero", argumentó el mayor. "Nadie puede poner en duda la orden judicial, pero tenemos unos principios de actuación".

Trapero no solo defendió su papel de cara al referéndum, sino que extendió la responsabilidad de lo ocurrido esa jornada a la Policía Nacional y la Guardia Civil. "Ellos tenían 6.000 efectivos y nosotros 800 o 1.000", llegó a decir durante su testifical. En la misma línea, sobre la pareja de mossos en cada centro, el famoso binomio, aseguró que fue "fruto de una reflexión de los mandos".

A la hora de valorar el papel del dispositivo, afirmó que no es cierto que no aceptara la coordinación policial que asumió el coronel Pérez de los Cobos. "No, que no se aceptaba, no. Que no se compartía. Son cosas diferentes", resaltó. "Había mucha preocupación en el cuerpo", dijo, y explicó que, en su enfrentamiento con el mando de la Guardia Civil, quizá no estuvo acertado. "Yo lo que quería era defender el cuerpo", indicó, mientras reconocía haber actuado con el corazón. "Obedeció a lo que yo estaba sintiendo. Se me dice cómo tengo que hacer las cosas", ilustró. También dijo que vivió "como una liberación" su sustitución por Ferran López en los encuentros de coordinación de los distintos cuerpos policiales que se celebraron antes del 1-O.

Su autocrítica, sin embargo, se convirtió en denuncia al hablar de la coordinación de los cuerpos policiales durante el referéndum. "Cuando vemos que se producen actuaciones, el comisario Ferran López llama a De los Cobos y le dice: 'Esto que estamos viendo...' Y la respuesta que nos traslada es que no sabe", explicó. Tras recibir dos contestaciones similares a lo largo del día, Trapero consideró que los puentes con Policía Nacional y Guardia Civil habían saltado por los aires: "Vemos que eso de la coordinación no es como habíamos quedado y desconocemos las razones. Alguien decidió quebrar esa coordinación".

En lo que fue una defensa en toda regla —en respuesta a un interrogatorio típico de un acusado, de varias horas— entró en las actividades que se celebraron en los colegios que, según las acusaciones, trataban de evitar el precinto de los centros de votación en los días previos al referéndum. "Sé que hubo actividades en torno a los colegios", dijo, para argumentar después que policías y guardias civiles "estuvieron en los colegios como nosotros y nadie nos preguntó 'oye, mossos, ¿qué estáis haciendo?'". Argumentó en este sentido que "evitar el 1 de octubre es muchas cosas y se puede hacer de muchas maneras", argumentando que si no activaron a los antidisturbios esa jornada fue porque les pareció suficiente poner en marcha a los ARRO, que es también una unidad especializada en el mantenimiento del orden público.

Su línea de defensa

Se sentó junto a su abogada Olga Tubau frente al tribunal y avanzó, como si de un prólogo se tratara, la línea de defensa que mantendrá en la Audiencia Nacional. Se presentó como Jose Luis, en castellano, y dijo no tener ni amistad ni enemistad con los acusados Su abogada pidió que se le permitiera realizar consideraciones durante la comparecencia, pero se le denegó por no ser parte. El magistrado Manuel Marchena aclaró que el mayor no es acusado: "Se debe limitar [la abogada] a decirle a su cliente 'esta sí, esta no'", en función de las preguntas formuladas. "La sala ve con naturalidad tanto si responde como si decide no responder", añadió, para avisarle a continuación de que, en caso de responder, no podría mentir.

Los momentos más tensos se produjeron durante el interrogatorio del fiscal Javier Zaragoza. "Eso no es verdad", le dijo varias veces ante preguntas que le resultaban ofensivas. "¿Cómo iban a cumplir el mandato judicial? Envían un dispositivo que no va a servir para nada...", llegó a decir el representante del Ministerio Público.

Desde luego, fue evidente que él creía en sus palabras. Defendió la acción de sus hombres el día del referéndum y dio datos de cierre de colegios y decomisos de material. "Acabaron siendo 134 o 139, creo, los colegios que se cerraron durante el día. De ellos 24 no llegaron a abrir por acción de primera patrulla de Mossos. Un centenar, 104 me parece que son, por actuaciones de los ARRO. En algunos de ellos colocándose delante de la puerta y que de esa manera ya no pudiese votar nadie más. 134 más 250 que no llegaron a abrir. Entendemos que alguna cosa tuvo que ver el trabajo previo que se hizo el fin de semana".

Ante la Conselleria de Economía

Antes, en un primer tramo, limitó la sensación de violencia a las puertas de la Conselleria de Economía el 20 de septiembre. Dijo que solo le informaron de algún lanzamiento de objetos, empujones puntuales y el destrozo de los coches de la Guardia Civil. Y defendió que la secretaria judicial podía salir de forma "segura". Recordó, a preguntas de Vox, el episodio de la Conselleria de Economía y quiso concretar, respecto a la sensación de inseguridad que transmitió en la misma sala la secretaria del 13 Montserrat del Toro, que estaban en disposición de que pudiera abandonar el edificio con protección. "El motivo por el que otra salida no se ofrece no es porque considerásemos inseguro el cordón", destacó. Preguntado sobre por qué le ofrecieron huir por el tejado entonces, aseguró que "era una cuestión de ahorrarnos el tiempo de volver a montar el cordón".

Habló por teléfono con Jordi Sànchez más de una decena de veces. "Recibí una llamada del señor Forn que es el que me dice: 'Mayor, le llamará el señor Sànchez". El motivo, especificó, era porque el presidente de la ANC tenía "ascendente" sobre los concentrados. Subrayó también que se implicó más en la gestión porque el presidente del Tribunal Superior de Justicia le mostró su preocupación y porque habló con el fiscal jefe de Barcelona.

Recordó la llamada del juez del 13 de Barcelona pidiéndole acudir al rescate de la secretaria judicial. Y desveló que desconfió de su identidad. "Pensé que era un periodista y le colgué para devolverle la llamada". La letrada no podía salir, le dijo el juez. "Nos quedamos extrañados porque eso no era lo que estábamos viviendo, no era nuestra percepción", argumentó.

Explicó que sus hombres habían montado un cordón policial y quiso desarrollar esta idea. El dos de la formación de Abascal, Javier Ortega Smith, no le dejó. "¿Por qué tardó 16 horas en auxiliar a la comitiva?", le interrogó. Él contestó que la responsabilidad era de la Guardia Civil. "¿Existía riesgo real?", insistió. El mayor explicó que su opción para salir era "una cápsula" de protección que a ellos les pareció segura: "Se habían puesto entre 15 y 20 agentes del servicio de escolta, de paisano, que los teníamos ya dentro en las dependencias de Economía, y nuestra idea era que dentro de esa cápsula entraran las personas de la comitiva que tuvieran que abandonar el lugar", explicó. "No puedo correr el riesgo de que un lanzamiento de una botella o lo que fuera tocase a alguien de la comisión".

"¿Por qué permitieron que el pasillo lo hiciesen los mismos concentrados?", preguntó más adelante el abogado de Vox. "El pasillo de los voluntarios no es incompatible. Nosotros pedíamos ese pasillo porque evitábamos un contacto directo de la BRIMO [antidisturbios] con las personas ahí concentradas", precisó. En la misma línea, aseguró que en un primer momento, en torno a las diez de la noche, montaron ellos mismos el cordón para facilitar la salida, pero ordenó retirarlo porque les dijeron que todavía no se había terminado el registro en el interior de la Conselleria: "Nos llega información de que había algún problema técnico de la Guardia Civil al clonar ordenadores, de que [la operación] se podía alargar y durar horas".

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