también detienen a su actual pareja

Un cadáver descompuesto y un falso robo: así fue atrapada la asesina de Ciudad Lineal

Los investigadores del grupo de homicidios de la Policía Nacional resuelven el caso del cuerpo encontrado en un piso atado de pies y manos que apuntaba a un atraco

Foto: Vehículo de la Policía Nacional. (EFE)
Vehículo de la Policía Nacional. (EFE)

Eran amigos con 'derecho a roce'. Tenían una relación sentimental inestable con encuentros íntimos esporádicos. Así lo entienden los investigadores del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Madrid. Un día de finales del pasado febrero, sin embargo, los dos protagonistas mantuvieron una fuerte discusión. Él estaba raquítico, consumido por la mala vida, quizá como consecuencia de su narcodependencia. Tenía, de hecho, varios antecedentes policiales por tráfico de estupefacientes. Incluso acarreaba problemas de movilidad física. Desarrollaba, por este motivo, una fuerza considerablemente menor que la de su eventual compañera de cama.

Por eso la pelea entre ambas partes tuvo en este caso una clara vencedora. La mujer asfixió a su 'amigo' con un trapo que le introdujo en la boca. Luego, le ató los pies y las manos a una silla. Quería simular que había sido un robo, por eso también desordenó toda la casa —se trataba del domicilio del hombre, que estaba en el madrileño barrio de Ciudad Lineal— y se llevó algunas pertenencias. La Policía debía pensar que aquello era obra de unos ladrones a los que se les había ido la mano con el dueño de la vivienda. Por supuesto, los investigadores no cayeron en la trampa.

Encontraron el cadáver el 8 de marzo e hicieron su trabajo, que dio frutos visibles apenas unos meses después. En concreto, el siguiente 23 de octubre. Agentes del mencionado Grupo V detuvieron a la mujer cuando esta se encontraba acompañada por una nueva pareja, a la que también arrestaron. A ella la acusaron de homicidio cuando apenas tenía 33 años. A él, de quebrantar la orden de alejamiento que le había impuesto la Justicia respecto a su acompañante. Ella le había denunciado días antes por malos tratos, el juez le había impuesto la medida cautelar de no acercarse a su presunta víctima y el hombre desobedecía ese mandato en el momento en el que fue 'cazado' con ella.

El Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid se hizo cargo del caso del asesinato y citó a declarar a la detenida tras ser localizada por la Policía. Sin embargo, no ordenó su ingreso en prisión, sino que dejó en libertad a la mujer con cargos y a la espera de que se celebre el juicio, para el cual aún no hay fecha reservada. Fuentes policiales aseguran que la sospechosa estuvo desde el principio de la investigación en el foco de los investigadores, que sin embargo no procedieron a la detención hasta que tuvieron pruebas consistentes de su vinculación con el asesinato.

El cuerpo del muerto estaba en avanzado estado de descomposición cuando fue encontrado por la Policía, que acudió al domicilio tras ser avisado por los familiares de la víctima, que llevaban días sin poder contactar con su pariente y decidieron personarse en la vivienda con un cerrajero. El especialista forzó la entrada y los visitantes se toparon con el trágico panorama. Tras la inspección de la escena del crimen que realizó la Policía Científica, los restos del fallecido fueron enviados al Instituto Anatómico Forense.

La resolución de este crimen sitúa al departamento de Homicidios de la Policía Nacional de Madrid como uno de los más efectivos de España. Los agentes que componen los grupos V y VI de la Jefatura Superior, competentes de la investigación de este tipo de crímenes, han resuelto 33 de los 34 asesinatos que tuvieron lugar en 2018 en la comunidad autónoma. Tan solo queda por esclarecer el que se produjo apenas cuatro días después de que los funcionarios se encontraran el cadáver de Ciudad Lineal. En concreto, el 12 de marzo.

A primera hora de aquel día, el colombiano y exmiembro del clan Los Miami José Ricardo Rojas Montes fue ametrallado por dos motoristas cuando se encontraba junto a su pareja en su vehículo, un Volkswagen Polo gris oscuro que estaba en ese momento a la altura del número 3 de la calle Solano, en la urbanización de Somosaguas del municipio de Pozuelo de Alarcón, encerrado por un atasco de tráfico. El cuerpo de la víctima albergaba 10 disparos cuando los servicios de emergencias comprobaron la inexistencia de constantes vitales. Fuentes policiales aseguran que la posibilidad de que los asesinos fueran sicarios es muy alta y por lo tanto la investigación se torna tremendamente difícil.

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