crisis regionales en el PP ante el 26-M

Ángel Garrido se apunta a la larga lista de las europeas en plena fuga de Beitia y Bauzá

Los ajustes de Pablo Casado en las listas electorales para los comicios autonómicos del 26 de mayo han sembrado varias crisis en organizaciones regionales como Cantabria y Asturias

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado, junto al presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado, junto al presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. (EFE)

Los ajustes de Pablo Casado en las listas electorales para los comicios autonómicos del 26 de mayo han sembrado varias crisis en organizaciones regionales como Cantabria y Asturias, con réplicas en la futura candidatura para los comicios europeos. A la retirada de última hora de Ruth Beitia se suman las aspiraciones de 'recolocación' de la presidenta del partido en Asturias, Mercedes Fernández, en la Eurocámara o en el Senado, y la compensación a Ángel Garrido por su salida de la presidencia de la Comunidad de Madrid: un escaño en el Parlamento Europeo.

La dimisión del expresidente del Gobierno autonómico de Baleares y senador José Ramón Bauzá tampoco es ajena a los movimientos preelectorales sobre las listas. Después de perder toda influencia en la organización regional en los últimos congresos, no tenía posibilidades de mantener su escaño por designación autonómica a partir de los comicios de mayo. Bauzá rompe ahora con su partido por la política lingüística local (la imposición del catalán), que es justo la bandera que levanta Actúa Baleares, el grupo afín a Vox en las islas.

Después de dar imagen de unidad y de solidez en su convención nacional, la espantada de Beitia fue el primer borrón que se encontró el equipo de Pablo Casado. La campeona olímpica era una apuesta personal del presidente y hacía solo dos semanas que este impuso su candidatura frente a la 'natural', la del aparato regional que encabeza María José Sáenz de Buruaga.

Nada más comunicar Beitia a Casado que tenía que dejar toda actividad pública inmediatamente para ocuparse de sus padres, desde la sede nacional de la calle Génova tuvieron que recurrir a Sáenz de Buruaga para que resolviera la papeleta y asumiera la responsabilidad de encabezar la lista.

La atleta había participado en la convención como una de las nuevas figuras del partido que encarnaban la renovación. En primera fila también estuvo Ángel Garrido, como presidente autonómico en activo, a quien Casado alabó por su buena gestión después de relevar a Cristina Cifuentes, además por haber sabido encajar la candidatura de otra apuesta personal del jefe, Isabel Díaz Ayuso, para optar a la presidencia de la comunidad.

Fuentes del Partido Popular aseguran que Garrido será recompensado con un buen puesto en la lista europea, entre los 10 primeros, que le garantice seguir su carrera política en Bruselas. Es lo habitual en el PP para dar salida a sus dirigentes regionales o nacionales cuando agotan un ciclo de actividad institucional. El problema ahora es que son muchos los que aspiran a estar en la Eurocámara y hay muy pocas plazas, la mitad que hace solo dos legislaturas.

El Grupo Popular en Bruselas tiene ahora 16 diputados y sus propios miembros reconocen que pueden quedarse en una docena en el mejor de los casos. Entre el previsible ascenso de Ciudadanos y la temida irrupción de Vox, en Génova no tienen margen alguno para establecer cuotas de representación regional en la lista. Son fijos como núcleo de continuidad y con carrera por delante en la Eurocámara Esteban González Pons y Antonio López Isturiz. Solo tres de los actuales eurodiputados (Luis de Grandes, Santiago Fisas y Agustín Díaz de Mera) han anunciado su retiro.

Además de Garrido, otros dirigentes y ex altos cargos del PP de la anterior etapa, la de Mariano Rajoy, también se postulan para irse a la Eurocámara. La exministra Isabel García Tejerina, el exportavoz del Grupo Popular Rafael Hernando y la expresidenta del PP catalán y secretaria de la Mesa del Congreso, Alicia Sánchez-Camacho, están entre ellos.

La crisis abierta en Asturias al imponer Casado a Teresa Mallada como cabeza de cartel frente a la presidenta regional, Mercedes Fernández, supone establecer una bicefalia de hecho en la organización hasta los comicios. Aunque Fernández también sondeó la posibilidad de estar en las listas europeas, en medios del PP aducen que en su caso la dirección podría ofrecerle después de los comicios la posibilidad de ser senadora por designación autonómica. Las mismas fuentes apuntan que la candidatura para la Eurocámara no se cerrará hasta abril, también para evitar disgustos y disidencias de los afectados.

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