relaciona al bbva con la seguridad del estado

La defensa de Villarejo insinúa que el espionaje del BBVA está vinculado al 11-M

Villarejo considera que la investigación del 11-M "se cerró en falso", porque tras el atentado hay intereses económicos ocultos y podría tener "cierta relación" con el cambio de Gobierno en 2004

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El abogado del comisario jubilado José Manuel Villarejo, Antonio José García Cabrera, ha insinuado este lunes frente a la Audiencia Nacional que el espionaje del BBVA al Gobierno de Zapatero y la constructora Sacyr está vinculado a los atentados terroristas ocurridos el 11 de marzo de 2004, un suceso que, según su versión, "se cerró en falso". El letrado ha evitado mencionar de forma directa esta supuesta relación que ha sugerido hoy su cliente ante el juez, pero sí ha dicho que el caso del banco está conectado con "luctuosos sucesos" y con un "acto terrorista". Ante las preguntas de los periodistas sobre si se refería con estas palabras al 11-M, García Cabrera ha dicho que ha "dado bastantes datos" y que "es fácil de deducir".

La defensa de Villarejo insinúa que el espionaje del BBVA está vinculado al 11-M

El abogado ha atendido a los medios tras declarar Villarejo como investigado en la Audiencia Nacional por Kitchen, una operación orquestada por Interior en 2013 para robar documentos sensibles al extesorero del PP Luis Bárcenas. De todos modos, el letrado ha evitado este tema y ha dedicado la mayor parte de su intervención ante los periodistas a la contratación de Villarejo por parte del BBVA en 2004 y 2005, años en los que le pidieron que investigara a todos los implicados en el intento del Gobierno de Zapatero y la constructora Sacyr de asaltar la entidad. "Es necesario que los españoles conozcan el verdadero origen y la verdadera dimensión para la seguridad del Estado del caso BBVA", ha argumentado García Cabrera a la salida de sede judicial.

El abogado ha explicado además que Villarejo solo ha declarado sobre una parte del espionaje del BBVA, pues "la Fiscalía le ha interrumpido en varias ocasiones al entender que la información está protegida por la ley sobre secretos oficiales". García Cabrera ha asegurado en este sentido que pedirán al Consejo de Ministros que desclasifique la documentación sobre los hechos que pretende narrar el comisario, y es que por el momento "han quedado muchos datos que no han podido ser expresados ante el juez". Según ha dado a entender el letrado en nombre de Villarejo, la investigación del 11-M "se cerró en falso" y tras la misma hay intereses económicos ocultos que podrían tener "cierta relación" con el cambio de Gobierno de 2004, una trama en la que el espionaje del BBVA habría jugado un papel de "actor ocasional".

Aunque García Cabrera ha evitado responder a la mayor parte de las preguntas de los periodistas, sí ha insistido en que el caso del BBVA "no es simplemente un encargo profesional privado, sino que detrás del mismo hay intereses estratégicos del Estado". El abogado ha dicho que la contratación de Villarejo se produjo después del cambio de Gobierno, es decir, tras la llegada de Zapatero a Moncloa en 2004, pero por el momento no ha aclarado si su trabajo se vio motivado por algún encargo político. "Queda mucha información que debe desclasificarse sobre el origen, los intereses nacionales e internacionales y los intereses económicos que se derivaron de ese acto terrorista".

Villarejo y el espionaje del BBVA

El BBVA contrató a Villarejo en 2004 para frustrar el asalto de Sacyr y el PSOE al banco, un trabajo que pasaba por investigar a los principales promotores de la operación y se materializó en una serie de contratos firmados entre diciembre de ese mismo año y marzo de 2005, documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial en una investigación conjunta con 'Moncloa.com'.

El comisario jubilado interceptó para ello más de 15.000 llamadas de 4.000 números diferentes, como los del entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, el industrial Juan Abelló y el jefe de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián. El BBVA de Francisco González ordenó incluso que controlara los movimientos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ante lo que el agente encubierto siguió y tomó fotografías de al menos dos vehículos oficiales del organismo bursátil y vigiló la vivienda en Madrid del entonces vicepresidente de la institución, Carlos Arenillas.

El abogado Antonio José García Cabrera, sin embargo, ha negado este viernes que su cliente llevara a cabo espionaje alguno: "El tráfico de llamadas le fue suministrado y por lo tanto ni pinchó ningún teléfono ni intervino ninguna conversación, todo eso le fue suministrado para la revisión de determinados informes sobre ese peligro para el interés general". Según ha defendido, "el señor Villarejo es un servidor público" que actuaba como "agente encubierto", por lo que sus trabajos "se hicieron en el interés colectivo de la seguridad nacional".

El letrado ya abordó el pasado viernes este espionaje del BBVA tras declarar su cliente ante la Audiencia Nacional, una comparecencia en la que aseguró que la contratación del comisario es de una "gran relevancia" por aspectos que "no tienen nada que ver con lo que se ha publicado hasta ahora". El letrado no profundizó en sus palabras ni insinuó su conexión con el 11-M, tal y como ha hecho este lunes, pero sí dijo que el comisario está dispuesto a colaborar con las autoridades "porque es la única manera que tiene de defenderse de este juicio paralelo en el que cada día se entera de nueva información". A falta de que trasciendan nuevos datos sobre la supuesta conexión entre el espionaje del BBVA y el 11-M, la defensa del comisario pide ahora al Gobierno que desclasifique los documentos sobre el atentado.

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