contra la 'ley wert'

Perspectiva de género en clase y más lengua cooficial: las claves de la 'reforma Celaá'

Celaá ha defendido y explicado este miércoles en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados su reforma para cargarse una ley "propia de una educación del siglo XIX"

Foto: La ministra de Educación, María Isabel Celaá. (EFE)
La ministra de Educación, María Isabel Celaá. (EFE)

De la 'Ley Wert' a la reforma educativa de Isabel Celaá hay 93 artículos de diferencia en los que la educación concertada, la religión y la meritocracia pierden peso. El Gobierno busca en esencia volver al modelo de la LOE "adaptada a este tiempo" 12 años después de que el anterior gobierno socialista aprobara esta ley para devolver la evaluación de diagnóstico de los alumnos frente a las polémicas reválidas y que la "perspectiva de género" -tan en alza por este Gobierno- y la igualdad se vuelvan ejes transversales.

Celaá ha defendido y explicado este miércoles en la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados su reforma para cargarse una ley "propia de una educación del siglo XIX" y ante la que la mayoría de partidos mostraron su rechazo -aún lo hacen- y pidieron su derogación a la vez que la sociedad denunciaba los recortes, ha criticado la ministra.

Lo cierto es que los puntos más polémicos de 'Ley Wert' quedaron inactivos, nunca llegaron a ponerse en marcha las polémicas reválidas, que la ministra sustituye en esta ley por la evolución de diagnóstico del alumnado a los 12 y 16 años que ya presentaba la LOE de 2006 con puro carácter informativo. Tampoco se suspendió del currículo educativo la Filosofía de segundo de Bachillerato en beneficio de más horas de clase de Matemáticas y Lengua, tal y como establecía aquel sudoku en el que se convirtió la LOMCE con un real decreto que la modificaba.

Pasando de lo que deroga a lo que propone, estos son los puntos clave de la reforma educativa de la ministra Celaá:

Aprobar bachillerato con un suspenso

  • Al igual que ocurre con el título de Secundaria, el de Bachillerato también podrá conseguirse con asignaturas suspensas. Aunque como máximo una y no dos como ocurre en la ESO, aunque tendrá que haber consenso entre el cuerpo docente. Esta decisión no viene axenta de polémica, ya que desde la oposición han calificado esta decisión como una forma de denostar el sistema educativo español.
  • Además, quienes al finalizar la secundaria no obtenga el título sí recibirán una certificación oficial en la que constará el número de años cursados y el nivel de adquisión de las competencias básicas del currículo educativo.

Foto: Un colegio de Madrid. (EFE)
Foto: Un colegio de Madrid. (EFE)

  • También oídas las comunidades, se fijarán las condiciones en las que los alumnos puedan realizar el Bachillerato en tres cursos, en régimen ordinario, siempre que sus circunstancias personales, permanentes o transitorias, lo aconsejen.

Lenguas cooficiales

  • Más independencia para que las autonomías desarrollen sus competencias educativas y, especificamente, en defensa de las lenguas cooficiales. Frente a aquel "interés en la españolización de los alumnos catalanes" que defendía Wert, la ministra Celaá ha considerado oportuno no "mezclar las lenguas cooficiales con las ideología" y no entrar en un terreno en el que serán las comunidades autónomas las que se encarguen de ararlo. El documento habla de "suprimir la regulación del uso de la lengua cooficial y de la escolarización asociada a ella, dejando que su regulación corresponda a las comunidades autónomas en las que hay lengua cooficial"

  • Los contenidos básicos de las enseñanzas mínimas requerirán el 55 % de los horarios escolares para las comunidades autónomas que tengan lengua cooficial y el 65 % para aquellas que no la tengan.
  • Sin embargo, habrá control a la enseñanza del castellano y el Gobierno pretende con esta ley poder 'evaluar' que en las comunidades autónomas con lengua cooficial el castellano se aprende con las mismas competencias que en aquellas con una única lengua oficial.

Menos concertada y más FP

  • Esta reforma educativa propone, entre otros puntos, quitar peso en la educación a la Religión (no tendrá asignatura espejo y su nota no contará para la media ni afectará a la obtención de becas) y se elimina la "demanda social" para la oferta de centros concertados. Por el contrario, gana peso la asignatura de Filosofía, con asignaturas en ambos cursos de Bachillerato.
  • Revalorizar la FP y que haya más "pasarelas" entre esta y la secundaria. Con su reforma, Celaá plantea enterrar los "prejuicios históricos" de España con este tipo de educación. La piedra angular de su reforma es dar a las empresas un papel clave en este tipo de educación.

  • La reforma quita también peso a la enseñanza concertada y pone trabas a la educación diferenciada por sexo. En esencia, se trata de un recorte de derechos y privilegios que dio la LOMCE a este tipo de educación, ya que esta ley permite ofertar más plazas a estos centros si así lo pedían las familias.

Perspectiva de género y no religión

  • En cuanto a la religión, su nota dejará de contar para la media y no servirá, por tanto, para acceder a la universidad o disfrutar de una beca. Y quienes no cursen la religión no estarán obligados a estudiar otra asignatura, como ocurre ahora con la asignatura Valores. Esto significa, en términos prácticos, que los Valores pierden peso, pues ahora se impartían en todos los cursos de la educación obligatoria como alternativa a la Religión. Celaà ha puesto en alza la asignatura de Valores cívicos y éticos, que ha asegurado tendrá caracter transversal en todas las materias y "que responde a una demanda clamorosa de la sociedad europea de formar en los valores fundamentales que rigen la igualdad". Además, se introduce en Primaria y Secundaria Educación en Valores Cívicos y Éticos.
  • Asimismo, la ministra ha puesto en alza ese sello feminista remarcado por el gobierno de Pedro Sánchez y ha asegurado que con esta reforma educativa se educará con una perspectiva de igualdad de género. "Aprenderán igualdad efectiva -ha dicho Celaá- de manera transversal" mediante la revisión formativa de los currículos educativos para impulsar la igualdad y prevenir la violencia machista desde la educación. Además, ha asegurado que en secundaria, se introducirá formación no sexista.

Participación de la comunidad educativa

  • El anteproyecto también pretende restaurar la participación de toda la comunidad educativa en la planificación y gestión de los centros. Por ello, se establece un equilibrio entre sus representantes en los Consejos Escolares y se les otorga una mayor responsabilidad en la elección del director o directora y la gestión y evaluación de los centros escolares. “Queremos que el aprendizaje de la cultura democrática para los alumnos empiece desde la participación e implicación en la gestión de la vida interna de las escuelas. Si vivimos en una democracia, nuestros alumnos también deben aprender en escuelas democráticas organizadas como tales”, ha subrayado Celaá.
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