el fuerte despliegue policial evitó enfrentamientos

El "constitucionalismo del siglo XXI" golpea en Alsasua: de la tensión al intento de boicot

El acto que reunió a Ciudadanos, Vox y el PP se celebró entre los insultos y gritos de los vecinos de la localidad navarra y el llamamiento de Rivera a crear un frente común frente al nacionalismo

Foto: Agentes de la Guardia Civil establecen un cordón ante los vecinos del municipio para proteger el acto de España Ciudadana en Alsasua. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil establecen un cordón ante los vecinos del municipio para proteger el acto de España Ciudadana en Alsasua. (EFE)

En el mismo momento en el que Beatriz Sánchez Seco tomaba la palabra, las campanas de la iglesia situada junto a la plaza de los Fueros de Alsasua comenzaron a repicar con fuerza. Pero lo que de buenas a primeras podría ‘sonar’ a casualidad pronto dejó de ser una circunstancia achacable al azar. Quien a los cinco años sufrió junto a su familia el atentado de ETA de la casa cuartel de Zaragoza de diciembre de 1987, que dejó 11 muertos —entre ellos cinco niñas— era la encargada de abrir el acto que España Ciudadana, la plataforma civil de Ciudadanos, había organizado en esta localidad para rendir un homenaje a la Guardia Civil, y los vecinos del municipio habían acordado impedir por todos los medios que sus palabras resonaran en la abarrotada plaza, con más de medio millar de asistentes.

El sonido de las campanas no cesaba y el ruido, insistente, se hizo ensordecedor. Se había cumplido en parte el objetivo de boicotear el acto de Ciudadanos avalado por Vox y el PP con la presencia de dirigentes de ambas formaciones, ya que las palabras de esta víctima de ETA fueron seguidas con dificultad por los asistentes. El líder de la formación naranja, Albert Rivera, no dudó en tirar de ironía y agradeció el repique de las campanas “por las víctimas del terrorismo”.

Se intentó boicotear el acto con el repique de campanas, el sonido de sirenas, el lanzamiento de cohetes, un concierto o el ruido de una motosierra

Pero más allá de los aplausos que despertó esta alusión, el intencionado repique de las campanas para boicotear el acto generó mucho alboroto. Entre las críticas, el líder de Vox, Santiago Abascal, presente en el acto, no dudó en acusar al cura de Alsasua de “entregar las campanas de la iglesia a los proetarras”. Frente a todas las denuncias, la parroquia de esta localidad emitió un comunicado para desmarcarse de esta actuación, que achacó “a un grupo de jóvenes que accedió a la torre sin ser vistos y se encerró desde dentro haciendo imposible parar el bandeo de las campanas” hasta que la Policía Foral logró desatrancar la puerta de acceso al campanario e identificar a los jóvenes.

Entonces, la calma llegó. Pero por poco tiempo. Porque la consigna era poner trabas al acto con todo tipo de ruidos. Incluso con una motosierra. Hubo sonidos de sirenas, un concierto de música rock, el lanzamiento de alguna bengala o cohete… Y como telón de fondo permanente, los constantes gritos y abucheos de los numerosos vecinos apostados en los alrededores de la plaza, protegida por un fuerte dispositivo policial conformado por numerosos agentes de la Policía Foral y la Guardia Civil. “Hijos de puta”, “fascistas” o “terroristas” fueron algunos de los insultos que ‘repicaron’ en los alrededores de la plaza una y otra vez ante la presencia de simpatizantes de Ciudadanos, Vox y PP, a quienes corearon consignas como “fuera de aquí”, “dejad al pueblo en paz” o “iros a vuestra puta casa”.

El "constitucionalismo del siglo XXI" golpea en Alsasua: de la tensión al intento de boicot

La actitud de buena parte del pueblo, aplaudida por Sortu por la “dignidad, valentía y altura de miras” mostrada a la hora de “defender los derechos y las libertades de todos” ante la “incursión de la ultraderecha española y el fascismo español” que pretendía “provocar y humillar a sus habitantes”, se enmarca dentro de la respuesta desde la “dignidad inteligente” que el Gobierno de Navarra había pedido a los vecinos ante el acto de España Ciudadana. El Ejecutivo de Uxue Barkos rechazaba su celebración por la “utilización” que se hace de este municipio desde que hace dos años dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas recibieran una brutal paliza por la que ocho jóvenes han sido condenados a penas de entre dos y 13 años de prisión por los delitos de atentado a los agentes, lesiones, desórdenes públicos y amenazas. Por ello, había reclamado a sus habitantes “madurez democrática” y “civismo” ante un acto que, según censuraba, buscaba el enfrentamiento ciudadano.

Rivera, durante su intervención en el acto. (EFE)
Rivera, durante su intervención en el acto. (EFE)

Esta respuesta ‘cívica y madura’ comenzó con el arrojo previo de estiércol, a modo de bienvenida a los organizadores del evento, en el quiosco de la plaza de los Fueros, la que ha sido habitual escenario de respaldo a los condenados por la agresión a los dos guardias civiles y sus parejas en los últimos dos años. En esta ocasión, las banderas de España, Navarra y la Unión Europea predominaron sobre los rostros de algunos de los condenados inmortalizados en las paredes, y los vivas a España y a la Guardia Civil y los gritos de “libertad” se impusieron a los gritos de apoyo a los agresores. “Cuando se agrede a dos guardias civiles por su condición de funcionarios del Estado, agreden a la Constitución, a la convivencia e intentar liquidar el Estado”, aseveró Rivera entre la atronadora ovación de los presentes en la plaza y los abucheos de los concentrados en los alrededores.

Con su acto, Ciudadanos logró reunir en un mismo escenario a la derecha española con la defensa de la Guardia Civil como argumento, a pesar de la incomodidad que supuso para algunos dirigentes de la formación naranja la presencia de Vox, con quien ha mantenido agrios enfrentamientos en los últimos días. Abascal, que estuvo acompañado por Ortega Lara, ocupó un discreto segundo plano, en uno de los fondos de la plaza, rodeado de simpatizantes que portaban banderas españolas. El PP, por su parte, también quiso formar parte de la fotografía de apoyo a la Guardia Civil en esta localidad “simbólica” en la lucha contra el terrorismo, y acudió con su presidenta territorial, Ana Beltrán, y el portavoz del partido en el Senado y ex director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó.

Rivera huye de enfrentamientos entre la derecha para demandar un frente que permita reconstruir el "proyecto común español" frente al nacionalismo

En todo caso, Rivera quiso huir de enfrentamientos entre las formaciones de derecha para demandar un frente que permita reconstruir el “proyecto común español” frente al nacionalismo y el populismo, los grandes “enemigos” a batir. “El adversario de la democracia es el nacionalismo. ¡Que no se equivoquen de adversario!”, clamó el líder de Ciudadanos en respuesta a la “intolerable” actitud del Gobierno de Pedro Sánchez de “poner la Abogacía del Estado a disposición de quienes quieren liquidar el Estado” y la “inmoral” pretensión de indultar a los políticos catalanes presos por su papel en el desafío soberanista contra el Estado. “No nos confundamos de adversario, hay que unir, sumar, darse la mano y huir del radicalismo y los extremismos para no dividir al país con falsas etiquetas entre rojos y azules cuando alguien quiere quebrar el país, cuando el debate es libertad sí o no”, enfatizó.

El acto de España Ciudadana se inició en medio de la fuerte tensión que se había impuesto en los alrededores de la céntrica plaza de los Fueros, que desde primera hora de la mañana estaba blindada por numerosas patrullas y un helicóptero policial. El fuerte dispositivo policial, que controlaba todos los accesos a la plaza, impidió que la tensión pasara a mayores y desencadenara enfrentamientos. La llegada de los asistentes, muchos de ellos portando banderas españolas, fue recibida con abucheos, gritos e insultos por los vecinos congregados en las cercanías del lugar del evento. La respuesta traspasó el umbral verbal con el lanzamiento de piedras al vehículo de Rivera, tal y como denunció durante su intervención. “Todas las ideologías caben en democracia siempre que respeten la Constitución y las reglas de juego; estoy dispuesto escuchar a los que nos han tirado piedras, pero no estoy dispuesto a que nos tiren piedras”, aseveró el líder de Ciudadanos.

Varias personas se dirigen con banderas nacionales al acto de España Ciudadana en Alsasua entre el cordón policial. (EFE)
Varias personas se dirigen con banderas nacionales al acto de España Ciudadana en Alsasua entre el cordón policial. (EFE)

No solo hubo críticas al acto desde las fuerzas nacionalistas. El PSOE, Podemos e incluso el PP vasco —su portavoz parlamentario, Borja Sémper, afirmó que “no se podría sacar nada constructivo” de un evento propagandístico que solo iba a "encender los ánimos"— tuvieron palabras gruesas contra esta presencia en Alsasua. Ante las acusaciones de “provocación”, Rivera defendió que era “importante” estar en esta localidad para denunciar “un escándalo ante el que no podemos dejar de escandalizarnos”. Según advirtió, el día que los demócratas “seamos indiferentes” ante este tipo de agresiones, “se acabará la democracia”. Por ello, aseguró con contundencia que "el constitucionalismo del siglo XXI ha salido fortalecido hoy en Alsasua”.

El acto político acabó como comenzó, con los efectivos policiales custodiando a los más de medio millar de asistentes entre los gritos, abucheos e insultos de numerosos vecinos del pueblo, que ya el día antes habían exigido que se “dejara a Alsasua en paz” con una manifestación que recorrió las calles del municipio. No faltaron tampoco los gritos a favor de los presos de ETA, la independencia o a favor de los condenados por la agresión del 15 de octubre de 2016 en el interior y exterior del bar Koxka. Los actos de protesta por la presencia de estas formaciones se prolongaron durante todo el domingo con diversos actos reivindicativos en la cercana plaza de Iortia.

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