nuevos audios de la comida con la ministra

Villarejo: "En agosto de 2008, comimos Balta y yo, preparando lo de la Gürtel"

El comisario jubilado, el exjuez y la cúpula policial de Rubalcaba 'cocinaron' la investigación un día antes de que el magistrado admitiera a trámite la denuncia de la Fiscalía

Foto: El comisario jubilado y encarcelado José Manuel Villarejo. (EFE)
El comisario jubilado y encarcelado José Manuel Villarejo. (EFE)

El comisario jubilado José Manuel Villarejo se reunió con el exjuez Baltasar Garzón, con el entonces jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales, José Luis Olivera, y con el que por aquella época era jefe de Policía Judicial, Juan Antonio González, conocido por ser la mano derecha del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en agosto de 2008 para preparar "lo de la Gürtel". Así lo admite el propio Villarejo durante la comida celebrada el 23 de octubre de 2009 en el restaurante madrileño Rianxo a la que asistieron también Garzón, la hoy ministra Dolores Delgado y los comisarios Gabriel Fuentes, Miguel Ángel Fernández Chico y Enrique García Castaño, según publica el diario digital 'Moncloa.com', que viene difundiendo desde el pasado lunes los audios del mencionado encuentro.

"En 2008, en agosto (...), comimos Balta, Juan Antonio, el Oli y yo, preparando lo de la Gürtel, justo cuando al día siguiente admitía él el tema y tal y cual", explica Villarejo en la grabación. La Fiscalía Anticorrupción interpuso la querella que dio origen al caso después de nueve meses de investigación; en concreto, el 4 de agosto de 2008. La Fiscalía Anticorrupción inicia la investigación el 7 de noviembre de 2007, después de que Juan Antonio González le llevara las grabaciones que le había dado José Luis Peñas, exconcejal de Majadahonda. El ministerio público interpuso su querella el 4 de agosto del año siguiente en la Audiencia Nacional. Garzón la reclamó porque había un investigado común con otra causa que él llevaba —Luis de Miguel— y la admitió el 6 de agosto. Tras seis meses de investigación, el juez ordenó las primeras detenciones del caso Gürtel en febrero de 2009.

"Entonces me decía Juan Antonio 'es muy importante que le cuentes todo (...), es muy importante, porque ahora mismo es un hombre muy importante para este país' no sé qué", continúa el comisario jubilado en la grabación en referencia al entonces comisario general de la Policía Judicial y mano derecha de Rubalcaba, a quien posiblemente se refería González en esa frase que le indica a Villarejo. "Que a mi no me cuentas nada, que yo siempre... a mi siempre me ha caído de puta madre, qué quieres, y le conté, bueno, las cosas... ¿te acuerdas?", añade Villarejo, que indica también cómo Garzón le dice que confía en él.

"Entonces en un aparte me dijo Balta 'yo de ti no sé por qué pero me fio, porque eres un profesional, de tu curro y tal y cual, te pasa como al Gordo, no tenéis sentimientos' (...)", relata el comisario. "Me gusta trabajar contigo coño porque tal, porque tu eres un tío, pero este (...) no me fío de Juan Antonio", continúa Villarejo sobre lo que le contó el entonces comisario general. "Me lo dijo eh", apostilla. "Me dijo 'sabes por qué, porque me dice mucho Alfredo, Alfredo me dice fíate de él y tal y cual', dice 'porque tu amigo Alfredo', dice 'yo no conozco a Alfredo'; dice 'será hijo de puta, eso no se lo perdono', digo 'que no lo conozco', 'así me gusta, así me gusta, que lo niegues", cuenta el comisario jubilado y encarcelado en el marco de la operación Tándem.

Villarejo no es el único, sin embargo, que deja entrever que la relación de Garzón con el caso Gürtel se podría remontar incluso a antes de la judicialización del asunto. El periodista Daniel Montero, en su libro 'La correa al cuelo', sobre el mencionado procedimiento judicial, cuenta cómo en una conversación con Villarejo, al que denomina el hombre de negro, éste le confiesa a él y al periodista Luis Rendueles en julio de 2008 que Garzón ya está con el asunto. "¿Y no tenéis nada nuevo? Cuéntame algo bueno antes de que me vaya de vacaciones", le dice el periodista a su interlocutor.

"¿Algo nuevo? Bueno. Tenemos algo, pero está muy verde todavía. Si os lo cuento, no se os ocurra publicar nada hasta que yo os avise", le responde Villarejo. "Joder, qué misterio. Ya sabes que tenemos siempre la boca cerrada", replica Montero. "Ya, pero este es un asunto gordo y la gente está muy nerviosa", insiste el policía. "¿Gordo? No será para tanto que vienen las vacaciones y sabes de sobra que en estas fechas se para todo", afirma el periodista. "Esto lo lleva personalmente el juez Garzón con gente de su exclusiva confianza", admitió el comisario durante el mes previo a la judicialización del asunto, cuando la investigación aún estaba en poder de la Fiscalía Anticorrupción y el magistrado no se había hecho cargo de la misma. "Hace poco que tenemos teléfonos pinchados. Y vamos a por Alejandro Agag", añadió Villarejo.

Los audios que está revelando el diario digital 'Moncloa.com' ponen en evidencia la buena relación que mantenían Villarejo, Garzón y Dolores Delgado, que negó conocer al comisario después de que El Confidencial desvelara que el juez Diego de Egea investiga en el marco de una pieza separada de la operación Tándem si Delgado y Villarejo se reunieron con el fin de impedir la extradición de un empresario que estaba siendo investigado.

A Cotino "el dinero le suda la polla"

Según publica Moncloa.com, la primera vez que se menciona el caso Gürtel en el audio de la cena es cuando los comisarios Villarejo y Gabriel Fuentes van al baño tras los postres. “Ahh, la vida, qué dura es”, le confiesa el primero. La causa la había iniciado precisamente Garzón el citado 6 de agosto de 2008, es decir más de un año antes de la comida en el restaurante Rianxo. Dentro de los urinarios, Villarejo le cuenta a Fuentes que mantiene un “contacto” en Valencia que está al tanto de la entonces presunta trama, aunque prefiere esperar “a que se relaje un poco el tema” para volver a hablar con él.

En ese momento, Fuentes le hace un relato a Villarejo de cómo funcionaba la red que pusieron en marcha Francisco Correa y Álvaro Pérez ‘el Bigotes’, sobre todo en actos como la visita del Papa Benedicto XVI o los mítines electorales en la plaza de toros de Valencia, que requerían “un presupuesto de la hostia” y que abonaban en su gran mayoría grandes empresas –la única que se cita es a Iberduero-, librando de ese gasto económico al PP. “No parece que haya mucho más”, comentan los dos comisarios a solas.

A continuación, Villarejo y Fuentes hablan de Juan Cotino, a la sazón antiguo director de la Policía entre 1996 y 2002 y que en aquel momento ocupaba la Vicepresidencia tercera en el Gobierno valenciano de Francisco Camps. Ambos alaban de él su falta de ostentación económica –“el dinero le suda la polla”, dice Fuentes-, el hecho de que por la calle le paren “los mendigos, los locos, los pobres de solemnidad” y que no le haya dado “ni un euro en negocios a su hijo”, aunque Cotino no tiene hijos y quizás se están refiriendo a uno de sus sobrinos.

Cotino está en política no por dinero ni por el prestigio, sino porque está convencido de que puede ayudar a la gente”, opina Fuentes. “Cuando tienes convicciones religiosas coherentes, a mí me tranquiliza mucho”, añade Villarejo. Antes de volver a sentarse en la mesa con el resto de comensales, Villarejo y Fuentes analizan el modus operandi de ‘el Bigotes’ con sus regalos. “El 90% de los trajes los tiene el Bigotes”.

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