aceleraría su primer permiso más de 10 meses

Urdangarin goza ya del 2º grado y estudia una 'petición especial' para salir en Navidad

Instituciones Penitenciarias se lo concedió el 17 de agosto. Deberá esperar 17 meses para pedir su primer permiso pero planea solicitar el 100.2, una fórmula que acelera los beneficios

Foto: Inaki Urdangarin en una imagen antes de entrar en prisión. (Cordon Press)
Inaki Urdangarin en una imagen antes de entrar en prisión. (Cordon Press)

Instituciones Penitenciarias ya ha clasificado a Iñaki Urdangarin, en prisión desde el pasado 18 de junio después de que el Tribunal Supremo confirmara para el marido de la infanta Cristina una condena de cinco años y diez meses. Finalmente Urdangarin ha obtenido el segundo grado, el régimen más común y el que se esperaba dadas sus circunstancias. Así lo solicitó de forma unánime la Junta de Tratamiento de la cárcel abulense de Brieva (donde está ingresado) el 9 de agosto. Un día después, el 10 de agosto, el director del centro resolvió de forma favorable y remitió su expediente de clasificación a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que una semana después, el 17 de agosto, ratificó el segundo grado y aprobó su destino definitivo, que seguirá siendo Brieva, en el pequeño módulo de hombres donde cumple condena completamente solo.

Urdangarin goza ya del 2º grado y estudia una 'petición especial' para salir en Navidad

El segundo grado conlleva que el recluso podrá solicitar los primeros permisos cuando haya cumplido un cuarto de su condena, es decir, que hayan pasado 17 meses y medio. Nos vamos a diciembre de 2019. A partir de ese momento podrá disfrutar de 36 días al año de salidas si así lo va decidiendo la Junta de Tratamiento de la prisión, pero hay una alternativa para acelerar los beneficios penitenciarios de un interno, que consiste en que este solicite participar en un Programa Individualizado de Tratamiento (PIT) y se le pueda aplicar el famoso artículo 100.2 vigente en el actual Reglamento Penitenciario. El artículo 100.2 introduce el llamado principio de flexibilidad, con el objetivo de que cada penado tenga un modelo de ejecución de sentencia en el que puedan combinarse aspectos característicos de cada uno de los grados de clasificación. Lo que permite, por ejemplo, la incorporación progresiva al medio abierto [la libertad] antes de tiempo a reclusos clasificados en segundo grado.

Urdangarin estudia -según fuentes jurídicas consultadas- solicitar esta fórmula lo antes posible con el objetivo de intentar obtener los primeros permisos antes de cumplir una cuarta parte de su condena. Aunque los expertos verían "inusual", por ejemplo, que si finalmente se le empezase a aplicar este otoño el 100.2 pudiera obtener algún permiso ya estas navidades de 2018. "Es cierto que el 100.2 es una especie de cajón de sastre en función de la evolución penitenciaria del recluso, que incluye permisos e incluso medios telemáticos para solo ir a dormir a prisión, pero sería extraño que se concedan tan pronto para un preso en segundo grado. Urdangarin solo habrá cumplido poco más de seis meses de condena estas navidades, y con un 100.2 excepcionalmente se pueden conceder los primeros permisos a los 10 o 12 meses de condena", señalan fuentes penitenciarias.

[¿Qué implican el segundo grado y el principio de flexibilidad?]

También hay que tener en cuenta que para aplicar el 100.2 la Junta de Tratamiento valora muchos parámetros, entre ellos el arraigo laboral y familiar del recluso, y Urdangarin tendría que justificar muy bien ese tipo de arraigo en España. Pero, sobre todo, hay otro factor que influye en el caso del preso Urdangarin. Y es la alarma social que generaría cualquier tipo de trato de favor dentro de prisión. "Eso lo tendrá muy en cuenta la Junta de Tratamiento a la hora de evaluar a este recluso en concreto", un preso muy especial que tiene un importante seguimiento mediático.

La cárcel de Brieva, en Ávila, donde Iñaki Urdangarin cumple condena. (EFE)
La cárcel de Brieva, en Ávila, donde Iñaki Urdangarin cumple condena. (EFE)

El 100.2 es una especie de tercer grado. En circunstancias normales, sin un 100.2, un preso no puede obtener ese tercer grado hasta que se haya cumplido la mitad de la condena, que en el caso de Urdangarin es de 35 meses. El tercer grado es una reclusión a medias, que permite disfrutar de 48 días de permiso al año y, si el preso tiene trabajo, ir solo a dormir a prisión de lunes a jueves y tener el fin de semana libre. La libertad condicional suele llegar con los dos tercios cumplidos de la condena.

Cambios en la Junta de Tratamiento

Instituciones Penitenciarias ha cumplido los plazos para clasificar al preso Urdangarin. Tenía como fecha límite el 21 de agosto para hacerlo. Habrá que ver ahora los próximos movimientos que hace la Junta de Tratamiento de Brieva, que va a vivir importantes cambios. La jurista de la cárcel ha pedido una excedencia para irse al sector privado y la subdirección general de recursos humanos convocó el pasado 2 de agosto una oferta para sustituir su marcha en comisión de servicio. Estas navidades también dejará la prisión otro miembro importante de la Junta de Tratamiento, el director de la cárcel, que cumple 70 años y tiene que jubilarse forzosamente.

Prisiones también ha decidido que el destino oficial de Urdangarin (que no exime de futuros traslados) sea la prisión de Brieva, la cárcel que el exduque de Palma eligió para cumplir su condena. Urdangarin sigue así por tanto en el mismo módulo que usó en su día el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán. Completamente aislado del resto de reclusas (hay casi 100 mujeres internas en Brieva), el marido de la infanta Cristina pasa su tiempo entre la lectura, el deporte y algunos cultivos que tiene en el pequeño patio de 25 por 7 metros que tiene para dar paseos. Se le ha instalado una cinta de correr y una bicicleta estática.

Fuentes de la prisión destacan que no ha tenido ningún trato de favor respecto a las visitas a las que tiene derecho. Por tener hijos (es familia numerosa) puede disfrutar de tres vis a vis al mes: uno íntimo con su pareja, otro con sus hijos y otro con otro tipo de familiares. También tiene derecho a 40 minutos de comunicaciones semanales dentro de la prisión, que se pueden dividir en dos citas de 20 minutos cada una. Urdangarin ya ha recibido la visita de su esposa, su madre, sus hermanos, algunos de sus hijos e incluso un sobrino. Urdangarin también está a la espera de que el Tribunal Constitucional acepte a trámite el recurso que puso por su condena.

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