19 congreso extraordinario del pp

Muchas lágrimas y largas ovaciones en las despedidas de Rajoy y Cospedal

El día de los grandes aplausos, los discursos entrecortados por la emoción y las despedidas personales y en clave interna dejó imágenes poco habituales en un congreso de los populares

Foto: El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a su esposa, Elvira Fernández Balboa, y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, tras finalizar su intervención en el congreso del PP. (EFE)
El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a su esposa, Elvira Fernández Balboa, y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, tras finalizar su intervención en el congreso del PP. (EFE)

Muchas lágrimas, sonrisas y ovaciones cerradas, algo de tensión y pocas certezas, más allá de los propios deseos, sobre lo que ocurrirá cuando los 3.082 compromisarios llamados a las urnas elijan al sucesor de Mariano Rajoy al frente del PP. La primera jornada del 19 congreso extraordinario del PP concluyó en un ambiente impregnado entre la añoranza de las despedidas con fuerte reivindicación sobre el legado dejado, primero la de María Dolores de Cospedal y después la de Rajoy, y cierto vértigo ante un futuro todavía por dibujar. La situación es inédita en un PP que experimenta por primera vez las primarias dividido entre Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

El día de los grandes aplausos, los discursos entrecortados por la emoción y las despedidas personales y en clave interna dejó imágenes poco habituales en un congreso de los populares. Cospedal ya se emocionó escuchando el himno de España durante el arranque de la jornada, y desde entonces el contagio se extendió a Rajoy, quien no dudó en agradecer el trabajo en la "sombra" a su esposa. Sin ella a su lado no habría sido posible la carrera del expresidente, reivindicó también Ana Pastor. A cada lado de la presidenta del Congreso se sentaron los candidatos, prácticamente sin mediar palabra entre ellos.

Cospedal se emociona durante el himno de España en el Congreso del PP

El calor en el anfiteatro donde se celebraron los discursos y los atentos objetivos de las cámaras quizá ayudaron a repeler algunas muestras de cercanía entre equipos rivales, e incluso con algunos barones con vocación de neutralidad. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo incluso se retrasó en su llegada al cónclave evitando seguir alimentando las especulaciones sobre su favorito. Su abrazo con Rajoy pareció de trámite. No fue así el del expresidente con Santamaría, que parecían haberse olvidado de las cámaras y el papel que cada uno de ellos había asumido representar.

Era el día de Rajoy, repetían con insistencia miembros de los dos equipos contrincantes, pero la puesta en escena de sus fieles no parecía decir lo mismo. Primero fue el turno de Santamaría. Un embudo de compromisarios cercanos la recibió a la puerta del hotel Madrid Marriott Auditorium, que acoge el congreso, ovacionándola al grito de "presidenta, presidenta" y "Soraya, Soraya". Un tanto de lo mismo ocurrió acto seguido con Casado. Incluso en este particular 'aplausómetro' se intuyó cierto empate entre ambos.

[Intervención completa de Mariano Rajoy en el Congreso de PP]

Sí se impuso Rajoy en la ovación que se brindó a su entrada al auditorio, donde acudió acompañado de su esposa Viri, María Dolores de Cospedal, Antonio Maíllo y toda la ejecutiva saliente. Si a las respectivas llegadas de Casado y Santamaría los aplausos no eran unánimes, Rajoy levantó a todo el auditorio. Al igual que lo hizo poco después el himno de España, si bien el propio presidente del comité organizador del congreso, Luis de Grandes, rogó a los asistentes hacerlo de antemano.

Mariano Rajoy (i), junto a la candidata a liderar al PP, Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)
Mariano Rajoy (i), junto a la candidata a liderar al PP, Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)

Desde entonces, las referencias patrióticas se sucedieron hasta el punto de tratar de resignificar el concepto España para equipararlo al PP. En palabras de Rajoy, dijo sentirse "doblemente patriótico", al erigirse en "español y del PP". Los populares ya no solo tiene rivales a su izquierda, sino que el espacio de la derecha lo achica también Rivera.

Al mismo tiempo se sucedieron las lágrimas y las emociones. No solo al recordar a compañeros que se habían ido, desde Manuel Fraga a Rita Barberá, sino también al mirar nostálgicamente al pasado. Rajoy, Cospedal, Viri… las emociones estaban a flor de piel, con unas despedidas con tono agridulce, tanto por la pérdida del Gobierno que precipitó el congreso como por la incerteza de si el partido realmente saldrá unido o se abrirán heridas.

Rajoy reivindica la recuperación económica como patrimonio del PP

Una situación extraordinaria, que incluso llevó a Rajoy a cerrar su discurso con una referencia a su querido Sanxenxo, utilizando la toponimia oficial, en lugar de "Sanjenjo", como gusta nombrar al pontevedrés con el término castellanizado. Una rareza más que dejó Rajoy en su despedida, quizá enterrando el hacha de guerra con quienes tantas veces le reprocharon su ya clásico "Sanjenjo".

Tras el cierre de la jornada oficial del congreso comenzó el verdadero trabajo para muchos. La noche se presentaba larga para los respectivos equipos de los candidatos y algunos compromisarios, sobre todo para los más indecisos, si es que no apagaron sus teléfonos móviles antes de irse a dormir.

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