19 congreso extraordinario del pp

"Todo puede pasar": la presidencia del PP en manos de un puñado de indecisos

Todo está en el aire y se suceden los mensajes de que el partido saldrá unido. Un resultado ajustado abriría una senda nunca antes transitada por la formación hegemónica de la derecha

Foto: Vista del auditorio donde desde esta mañana se ultiman los prepeparativos para la celebración del Congreso Nacional del Partido Popular. (EFE)
Vista del auditorio donde desde esta mañana se ultiman los prepeparativos para la celebración del Congreso Nacional del Partido Popular. (EFE)

El voto secreto hace que ninguno de los dos equipos que pugnan por conseguir este sábado el apoyo de los compromisarios para alcanzar la presidencia del PP se fíen del resultado hasta abrir las urnas. Tampoco se fían mutamente sobre los apoyos con los que aseguran contar tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Pablo Casado. "Todo puede pasar", reconocía un destacado miembro de uno de los equipos en liza. "Vamos a ciegas", añadía poniendo el foco en la característica del voto secreto.

Los compromisarios han comenzado a llegar desde primera hora de la mañana al hotel Madrid Marriot Auditorium, que entre hoy y mañana acoge el 19 Congreso Nacional Extraordinario del PP. En manos de estos 3.084 elegidos está la decisión sobre quien relevará al expresidente Mariano Rajoy al frente del partido que la reciente moción de censura socialista ha situado en la oposición. Los nervios son patentes, proporcionales a los metros que están recorriendo por todo el hotel los miembros de cada equipo afanándose en saludar a los compromisarios, hablar con la prensa y realizar llamadas telefónicas. Con todo, en las primeras horas se ha mezclado con una cierta distensión, una calma tensa a base de 'selfies' y charlas de café.

En pequeños grupos, por provincias y ciudades, la gran mayoría de ellos, principalmente los más madrugadores, tienen decidido su voto. Pocos son los que esperarán a la presentación de las candidaturas mañana por la mañana. Este sí será el caso del presidente del PP en Suiza, lo que lo incluye entre el puñado de compromisarios que decidarán hacia donde se inclina la balanza. La incógnita es total, y los favorables a uno u otro de los candidatos se esfuerzan por reivindicar las veleidades de sus favoritos y los riesgos de que se imponga el rival. La situación es inédita, como reconocía el propio presidente de la comisión organizadora del congreso extraordinario del PP, Luis de Grandes.

Existen dos almas en el PP y los encasillamientos por dicotomías, ya sea urbano-rural o continuista-reformista, e incluso por provincias, no son indicadores fiables. El hecho de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que declinó a última hora presentar su candidatura, haya decidido no revelar quien es su candidato, da buena cuenta de que todo está en el aire. La razón: "no influenciar" en el voto de ningún compromisario. La libertad de cada uno para votar lo que considere se pontencia con que el voto sea secreto y, todo ello, hace que el resultado sea impredecible.

Nada parece indicar tampoco que Mariano Rajoy se incline públicamente, durante su intervención de esta tarde, por ninguno de los dos candidatos. "El presidente Rajoy es un señor, es un caballero, nadie lo pone en duda, y tiene el derecho a decir lo que quiera", explicaba Grandes tras visitar las salas del hotel de las afueras de Madrid donde el PP celebra su XIX Congreso nacional. Al mismo tiempo se mostraba "seguro" de que en su discurso de esta tarde, Rajoy será "objetivo", resaltará "los valores que tenemos que defender" y no se inclinará por ninguna de las dos candidaturas.

La defensa de su obra, tanto al frente del Gobierno como del partido, como está previsto, se interpreta por la parte de los compromisarios favorables a Santamaría como una apuesta por la exvicepresidenta del Ejecutivo. A Casado lo sitúan en el legado aznarista, así como, según explicaba un compromisario gallego, "más en la vuelta al pasado, en cuestiones como el aborto, que en la mirada al futuro" y la reivindicación del último Ejecutivo popular.

En las últimas horas, ni en uno ni en otro lado se habla de victorias con grandes ventajas. Reina la cautela. Al contrario que los últimos días, en los que se trataba de sumar a los indecisos con la estrategia del caballo ganador. Todo está en el aire y se suceden los mensajes, aunque con la boca pequeña, de que el partido saldrá unido de esta contienda. Un resultado ajustado abriría una senda nunca antes transitada por la formación hegemónica de la derecha.

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