vuelco en el panorama político

El nuevo escenario deja a Rivera en tierra de nadie y como diana de todas las críticas

Que la moción de Sánchez prospere lo cambia todo, con el PSOE en el Gobierno y el PP liderando la oposición. Mientras, Rivera se convierte en el blanco de todos por las encuestas

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

La moción de censura que saldrá adelante con toda seguridad este viernes —el PNV confirmó su voto afirmativo y María Dolores de Cospedal avanzó que Mariano Rajoy no dimitirá para frenar el movimiento de Sánchez— supone un vuelco absoluto en el actual panorama político español. En el caso de Albert Rivera, la formación naranja también afronta un complicado reto si se encuentra con el PSOE gobernando y el PP liderando la oposición: corre el riesgo de quedarse entre dos aguas, en tierra de nadie, y no ser capaz de capitalizar la tarea de oposición que hasta ahora desempeñaba incluso siendo el socio principal del partido conservador.

Y no solo eso: también deberá lidiar con su mayor rival electoral —el PP— que, una vez expulsado del Gobierno, deberá recuperar el espacio perdido, no solo adaptándose al papel de oposición, sino capitalizando el golpe de Sánchez apoyado por los partidos independentistas, nacionalistas y de la izquierda. Dicho de otra manera: los populares prometen armarse a partir de ahora y tienen el argumento perfecto para luchar por recuperar a muchos de los votantes perdidos.

El nuevo escenario deja a Rivera en tierra de nadie y como diana de todas las críticas

Ciudadanos, por su parte, deberá recomponer su estrategia en todos los sentidos. Hasta ahora, el principal eje en que centraba su discurso de oposición era “la corrupción del Partido Popular”, al tiempo que pactaba los grandes asuntos del país apelando al “sentido de Estado y de responsabilidad”. El propio Rivera lo recordaba durante su intervención este jueves en el Congreso: “Nosotros, que somos los únicos que les hemos apoyado siempre, en los Presupuestos, en la aplicación de la Constitución (artículo 155 en Cataluña)… le pedimos ahora que dimita para convocar elecciones y dar una salida democrática y ordenada a esta crisis”.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, abandona el hemiciclo. (EFE)
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, abandona el hemiciclo. (EFE)

En efecto, los 32 diputados de Ciudadanos han jugado un papel clave en esta primera parte de la legislatura como socios del Gobierno de Rajoy y, al mismo tiempo, ‘cosechando’ los frutos que han dado sus fracasos por los escándalos de corrupción que afectan al PP. Esa situación ha permitido a Rivera visibilizarse como una opción alternativa por su bandera de regeneración democrática y, al mismo tiempo, de gobierno por su sentido de la responsabilidad. La cuestión es que, ahora, los centristas pueden perder una parte importante del espacio logrado.

El nuevo escenario deja a Rivera en tierra de nadie y como diana de todas las críticas

Lo que parece estar claro es la estrategia que la formación naranja seguirá con Pedro Sánchez como nuevo presidente. La corrupción será también un eje a seguir (así lo puso de manifiesto, mencionando el caso de los ERE de Andalucía) pero, sobre todo, Ciudadanos centrará sus ataques en los socios de la moción de censura. “La solución no puede pasar por que tomen las riendas los señores Torra, Rufián o Puigdemont”, lanzó Rivera en más de una ocasión durante su intervención en la tribuna. La formación naranja considera un disparate que Sánchez llegue a La Moncloa de la mano de los independentistas catalanes, en pleno desafío secesionista con Quim Torra al frente de la Generalitat, y que no pueda evitar que otros grupos como EH Bildu ayuden a que la moción salga adelante. "Usted quiere gobernar a cualquier precio", lanzó.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sale del Congreso tras participar en el debate. (Dani Gago)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sale del Congreso tras participar en el debate. (Dani Gago)

La formación naranja no tiene dudas: atacará una y otra vez a los socialistas a partir de ahora por sus “nuevos aliados”, y tampoco tienen inconveniente en asegurar que no confían en las palabras de Sánchez y están seguros de que el secretario general de los socialistas apurará al máximo su estancia en la presidencia del Gobierno. “No nos creemos que vaya a convocar elecciones en un plazo razonable, como le pidieron el resto de grupos”, insisten fuentes del partido de Rivera.

Aun así, y más allá del mensaje que puedan lanzar desde la formación naranja, hay una evidencia que fortalece al PSOE de forma indiscutible: los socialistas llegan al poder nacional a solo un año de las elecciones autonómicas y municipales con la ventaja de capitanear los comicios, con todos los recursos que proporciona un Ejecutivo central y con un periodo de 12 meses para recuperar visibilidad, liderazgo y capacidad de gobierno. Precisamente lo que en Ciudadanos creen que no podrán lograr de ninguna manera: aseguran que puede ocurrir justo lo contrario y que “el desastre sea enorme”. Además, Rivera y los suyos deberán afrontar haberse convertido en el blanco de todas las críticas a raíz de su imparable ascenso en las encuestas. Ahora, el PP lo hará sin control (ya no le deben nada porque no están en el Gobierno y no son socios), y el PSOE exactamente igual (como ya demostró Sánchez, que cambió por completo el tono durante su duelo parlamentario con el centrista). Lo que está claro es que este viernes, España inicia una nueva e inesperada etapa.

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