y una participación de unos 120.000 inscritos

Pablo Iglesias dimitirá si no logra el apoyo del 80% del voto a la compra de su chalé

El líder de Podemos dimitiría si la consulta no alcanza cifras similares a la que le dio casi todo el poder en la previa del congreso de Vistalegre

Foto: Pablo Iglesias, a su entrada este miércoles al pleno del Congreso que debate el proyecto de Presupuestos. (EFE)
Pablo Iglesias, a su entrada este miércoles al pleno del Congreso que debate el proyecto de Presupuestos. (EFE)

Una participación masiva y un respaldo del 80% de los votos. Ese es el objetivo de Pablo Iglesias para el plebiscito de Podemos y las dos condiciones que se impone para seguir como secretario general del partido, según fuentes de su entorno.

El propio Iglesias ha asegurado este miércoles que su continuidad y la de Irene Montero como número uno y dos de Podemos, respectivamente, dependerá de que se produzca una movilización similar a la de las consultas con mayor participación. A esa condición, el líder de Podemos añade en su entorno la de un apoyo del 80% de los que acudan a votar. Es decir, que el voto de castigo o de rechazo en el plebiscito no supere en ningún caso el 20% de los que participen.

Si no llegara a ese 80%, Iglesias se plantearía abandonar el cargo tras la polémica por la compra de un chalé en la localidad madrileña de Galapagar. Ese cálculo coincide básicamente con los resultados de la consulta previa a Vistalegre II, cuando se hizo con todo el poder en el partido, frente al sector que encabezaba Íñigo Errejón. En aquella ocasión, logró el 82% de los votos, con una participación superior al 35%.

Iglesias, durante la segunda jornada de la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II. (EFE)
Iglesias, durante la segunda jornada de la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II. (EFE)

Tuvo entonces algo más de 128.000 votos, por lo que ahora la cifra que se marca como barrera aproximada de su continuidad es la de 120.000 inscritos de los casi 480.000 posibles.

En aquella ocasión había varias opciones de lista, lo que, por un lado, hacía más probable una importante movilización y, por otro, podía amenazar el porcentaje de apoyo a Iglesias. Ahora tiene la ventaja de que nadie en Podemos pide el voto en contra y lo más que hacen los críticos, como Izquierda Anticapitalista, es desvincularse de la consulta. Su gran ventaja es, precisamente, que no compite contra nadie.

Pablo Iglesias dimitirá si no logra el apoyo del 80% del voto a la compra de su chalé

Salvando las muchas diferencias sobre el fondo de aquel episodio, un alto dirigente de Podemos recuerda cuando en el referéndum de la OTAN en marzo de 1986 Felipe González, en la cima de su carrera, utilizó un imbatible argumento en forma de pregunta: “¿Quién gestiona el no?”. Es decir, si gana el no, se abre una situación de incertidumbre porque no hay nadie que se adivine para gestionar esa situación de derrota del líder más carismático. La ausencia de alternativa política es decisiva también, aunque en este caso tenga también un factor desmovilizador.

Iglesias ha calculado que en esta ocasión puede repetirse la elevada participación como consecuencia de lo que se puede apreciar en Podemos como una agresión exterior. Y esos cálculos dan como posible alcanzar ese 80% que refrendaría su liderazgo al frente de Podemos.

El chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero.
El chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero.

Las citadas fuentes explican que el líder de Podemos no oculta estos días su malestar por la situación y se presenta como víctima de una “cacería” de medios y de lo que habitualmente identifica como el poder. En ese malestar incluye a los que desde dentro de Podemos han cuestionado con más o menos claridad la compra del chalé y la consulta posterior.

Con ese 80%, Iglesias considera que saldría mucho más fortalecido para los próximos meses. Supondría, según su versión, dar la vuelta a una situación delicada y aprovecharla para cerrar filas y convertir su gesto en una acción positiva de democracia interna y liderazgo. De paso, acallaría cualquier posibilidad de crítica interna, siempre según su análisis.

El incidente deja en Podemos nuevas heridas graves de enfrentamientos, como el de Iglesias con el partido en Andalucía.

Por eso prepara llamamientos a la movilización antes del cierre de la votación. Aunque otros dirigentes recuerdan que los que se pronuncian ahora son los inscritos y no los votantes, diferencia que ya se manejó en las primarias del PSOE de hace un año, cuando ganó Pedro Sánchez. Tienen derecho a voto la décima parte de sus votantes en las anteriores generales, y si logra el 80% de apoyo tendrá el respaldo del 2,5% de los que le votaron en aquellas elecciones.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
118 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios