LOS DATOS DICEN QUE SÍ

Jubilados en guerra: ¿puede Ciudadanos 'robar' también estos votantes al PP?

Más del 36% de los mayores de 65 años votaron a Rajoy en junio de 2016, según el CIS. Sin embargo, la desconfianza hacia el PP aumenta y Cs es el partido que recoge esos apoyos

Foto: Miles de jubilados y pensionistas convocados por la plataforma de asociaciones de jubilados, viudas y pensionistas de Bizkaia. (EFE)
Miles de jubilados y pensionistas convocados por la plataforma de asociaciones de jubilados, viudas y pensionistas de Bizkaia. (EFE)

La lluvia no impidió este jueves que miles de jubilados salieran de nuevo a la calle para protestar por unas pensiones dignas y manifestar su rechazo total a la revalorización del 0,25% anual impuesta por el Gobierno, que sigue muy alejada de la subida de los precios. "Manos arriba, esto es un atraco", "contra la congelación de las pensiones" o "seguimos viviendo" fueron algunos de los cánticos que los mayores de 65 años clamaron en muchas ciudades de España. Casi a la misma hora, Mariano Rajoy aseguraba en un programa de televisión que si por él fuera las subiría, "yo quiero, pero ahora mismo no puedo", dijo mientras insistía en que el 40% del total del Presupuesto ya se destina a estas prestaciones.

La cuestión es que el debate de las pensiones está encima de la mesa, marca la agenda y ya parece imparable. Mientras se concreta un plan que garantice la sostenibilidad del sistema, la exigencia de medidas inmediatas para satisfacer al colectivo de jubilados, que ve cómo va mermando su poder adquisitivo, ha estallado por los cuatro costados y algunos partidos han convertido este asunto en su principal bandera. Una cuestión que no es menor, teniendo en cuenta el panorama político actual, con la sombra permanente de un adelanto electoral y las encuestas dibujando lo que podría ser un verdadero vuelco en el Congreso si hubiera nuevos comicios generales. La pregunta en clave electoral es si los pensionistas son capaces de inclinar la balanza en uno u otro sentido... Y la respuesta es, fuera de toda duda, que sí.

Jubilados en guerra: ¿puede Ciudadanos 'robar' también estos votantes al PP?

Primero, porque los jubilados son cerca de nueve millones de personas y representan uno de cada tres votantes, según el censo electoral del 26-J. Un colectivo que, de hecho, se considera clave en los resultados, sobre todo para algunos partidos como el PP: más del 36% de los mayores de 65 años votaron a Rajoy en junio de 2016, tal y como refleja el CIS poselectoral. Las alarmas han comenzado a sonar en la calle Génova a raíz de las reivindicaciones de la tercera edad en estas semanas, que ya culpan directamente a este Ejecutivo de su situación actual. Si los populares perdieran el apoyo mayoritario de los jubilados en las urnas, el peligro para su posición aumentaría sustancialmente. Y hay opciones para que eso ocurra, según muestran los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, que indican que la posible pérdida de confianza en el PP comenzó ya en 2016... y no ha hecho más que crecer.

Y no solo eso. De los cuatro grandes partidos, solo Ciudadanos sale favorecido en este aspecto, porque PSOE y Unidos Podemos también registran descensos. Con los datos de los últimos nueve barómetros del CIS relativos a intención de voto y simpatía de los encuestados, se puede ver cómo en 2016 —justo después de las elecciones generales del 26-J— el PP todavía disfrutaba de la confianza de los mayores de 65 años: el 35,5% de los jubilados se decantaba por los conservadores, cifra que alcanzó el 36,9% en enero de 2017. A partir de ahí comenzó la caída libre mientras el partido de Albert Rivera comenzó a subir como la espuma entre estos potenciales votantes.

De hecho, de enero de 2017 a enero de 2018 (el último CIS publicado), los populares se dejan cerca de cinco puntos y Ciudadanos sube casi 10 en el mismo periodo. Es decir, 'robaría' apoyos al PP en este sentido, pero también a socialistas y a Unidos Podemos. Los primeros se mantienen de un año para otro en el 23% de apoyo entre las personas de la tercera edad (aunque a lo largo de 2017 la formación de Pedro Sánchez llegó a subir hasta un 26,9%), mientras que el partido de Pablo Iglesias sufre, con diferencia, un acusadísimo descenso: pierde 4,2 puntos en un año y casi siete en dos, ya que en enero de 2016 un 10,3% de mayores aseguraba querer votar y tener simpatía por este partido.

Que el partido del Gobierno siente una importante preocupación acerca de esta situación parece ya innegable, máxime por el temor que le produce la posibilidad de que la sangría de votantes hacia Ciudadanos pueda llegar a su mayor bastión demográfico, pese a que pueda parecer que los centristas no tienen un mensaje especialmente efectivo entre los jubilados. Sin embargo, los datos reflejados por los barómetros del CIS demuestran que el posible desencanto de este colectivo con el PP no se ha producido solo recientemente, en estas semanas, sino que es una realidad que se viene confirmando poco a poco en los últimos meses y que ha terminado por explotar con protestas en la calle.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Ahora lo que está por ver es el desenlace y, de alguna manera, quién capitalizará realmente la frustración de los pensionistas. Por un lado, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, entiende que el debate del futuro de las pensiones debe limitarse al marco del Pacto de Toledo. PSOE y Unidos Podemos han iniciado su particular batalla por hacerse con la bandera de la lucha por las pensiones: el primero pide subirlas este año ya un 1,6% —según la proposición de ley presentada en el Congreso— y los segundos han solicitado un pleno monográfico en el que debe comparecer el presidente del Gobierno.

Ciudadanos ve con buenos ojos la comparecencia de Rajoy y, en línea con los socialistas, considera que las pensiones deben crecer al ritmo que lo hace la inflación, aunque entienden que el acuerdo debe llegar también dentro del Pacto de Toledo. Como publicó este diario, el partido naranja considera tan importante la sostenibilidad como la solvencia para garantizar la supervivencia de la Seguridad Social. Las medidas, explica, deben ir encaminadas a la contención del aumento del gasto y, sobre todo, "deben ser propuestas de fondo". En la formación de Rivera defienden rebajas fiscales que beneficien a los mileuristas, entre los que hay una importante parte de pensionistas, y que consistirían en una deducción de 60 euros mensuales, "un apoyo más fuerte que subirlas uno o cinco euros", según matizó el secretario general, José Manuel Villegas.

Fuentes del partido insisten a este diario en que seguirán defendiendo "políticas a medio y largo plazo" que, "aunque parezcan menos efectivas", son la manera de construir "un futuro mejor y sostenible". Entienden que, como en otras ocasiones, sus medidas son más complicadas de explicar porque no dan "soluciones mágicas para el momento", pero aseguran que no se sumarán "a los parches" de otros partidos en el asunto de las pensiones.

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