El Gobierno da por liquidado el pacto con Cs y aspira a llegar a diciembre de 2019
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la nueva estrategia de mariano rajoy

El Gobierno da por liquidado el pacto con Cs y aspira a llegar a diciembre de 2019

El Ejecutivo se marca como objetivo llegar al cuarto aniversario de las generales de 2015 y seguirá presentando iniciativas aunque sean rechazadas en el Parlamento

Foto: Mariano Rajoy (i) y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un pleno del Congreso. (EFE)
Mariano Rajoy (i) y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante un pleno del Congreso. (EFE)

Mariano Rajoy ha decidido una nueva estrategia política para liberarse de Ciudadanos que, en la práctica, supone dar liquidado el pacto con el partido de Albert Rivera por el que logró la investidura en 2016. El objetivo de ese nuevo rumbo es llegar hasta diciembre de 2019 con la legislatura viva, cuatro años después de las elecciones generales de 2015, según fuentes del Ejecutivo y del PP.

Formalmente, en esa fecha no se culmina todavía la legislatura que se inició en junio de 2016, pero sí si se suma el periodo de casi un año de legislatura fallida por falta de investidura y, en todo caso, se cumplirán ocho años de la llegada a La Moncloa de Rajoy en noviembre de 2011. El presidente del Gobierno podría asegurar que cumple ocho años exactos en el cargo y dos mandatos, y por eso es el horizonte que se ha marcado. Curiosamente, ese calendario coincide con el preferido por Rivera, porque unos confían en remontar su mala situación en las encuestas y evitar ser superados y los otros consideran posible aprovechar una hipotética caída del PP. Los populares asumen la dificultad de llegar a junio de 2020, fecha del fin natural de la legislatura, cuatro años después de las últimas elecciones generales.

Para llegar a diciembre de 2019 podrían ser necesarias dos prórrogas presupuestarias, la de 2018 y la de 2019, y se evitaría la tercera, la de 2020. La de 2018 está a punto de producirse si se mantiene el actual clima y la de 2019 se prevé por la necesidad que tendrá Ciudadanos de llegar a las municipales y autonómicas lejos del PP. Es decir, se abre ya una larga campaña electoral en la que se pelea por la hegemonía del centro-derecha.

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. (EFE) Opinión

Para Rajoy son fundamentales las elecciones municipales y autonómicas de 2019, previas a ese fin de legislatura pocos meses después. Entiende que su mayor implantación y las características de sus votantes auguran un buen resultado que les impulse para unas generales en diciembre de 2019. En todo caso, esos comicios PP y Ciudadanos competirán por ayuntamientos y comunidades en condiciones de igualdad en las expectativas si se mantiene la tendencia de todas las encuestas.

El presidente del Gobierno y líder del PP ha tratado esta nueva estrategia con su círculo más reducido, molesto por la posición de Rivera de marcar distancias permanentemente con La Moncloa, especialmente en lo que se refiere a la denuncia permanente de los escándalos de corrupción, incluido el eco a las declaraciones de Francisco Granados, y el impulso de comisiones de investigación en el Congreso. "Se acabó la etapa del acuerdo", señala un alto responsable del PP, que asegura que, a partir de ahora, se estudiará medida por medida, con diferentes partidos y, como ya explicó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con prórrogas de Presupuestos y decretos para medidas urgentes. Si Ciudadanos accediera a pactar las cuentas, arrastraría al PNV para sacarlas adelante antes del 31 de marzo, pero Rajoy quiere acabar con la impresión de estar en manos de Rivera por sacar esos Presupuestos. Las citadas fuentes consideran que hay poco margen de tiempo para un giro hacia al acuerdo, con acontecimientos como las comparecencias en el Congreso de imputados en casos de corrupción que afectan al PP.

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

El Gobierno hizo intentos en los últimos meses de impulsar medidas y reformas legislativas con acuerdos con Ciudadanos y con el PSOE, como alternativa. Asegura que ha comprobado la imposibilidad de hacerlo y ha constatado que son inevitables las derrotas parlamentarias, por lo que prefiere un nuevo enfoque para su estrategia en la que seguirá remitiendo proyectos de ley al Congreso, aún a riesgo de que sean rechazados, para que sean los demás partidos los que asuman el coste o la responsabilidad de que no se aprueben.

Por ejemplo, es lo que hará con la ampliación de la prisión permanente revisable y en breve con otras decisiones económicas o la reforma del Consejo General del Poder Judicial, entre otras. Este mismo fin de semana, está previsto que Rajoy anuncie nuevas medidas concretas para las próximas semanas que serán impulsadas sin acuerdo previo con sus socios de investidura. Y en los próximos meses el Gobierno y el PP promoverán actos sectoriales con diferentes colectivos para poner en la agenda propuestas concretas, ajenas al pacto de legislatura.

Foto: Albert Rivera (i) y Pablo Iglesias durante un debate electoral en 2015. (EFE)

Ese nuevo modelo de relación del PP con Ciudadanos será visible la próxima semana en el Congreso. Por ejemplo, el miércoles se reunirá el PP con el partido de Rivera para hablar de la reforma electoral que los de Rivera impulsan con Podemos, y los populares plantearán otras medidas diferentes. Se incluyen algunas referidas a Educación, RTVE o a diferentes pactos concretos, intentando ampliar esa mesa de diálogo. Por supuesto, el PP no acepta la propuesta de reforma electoral que Ciudadanos impulsa con Podemos y que perjudica sobre todo al PP. Y da por liquidado el pacto por las medidas que ni se abordarán como la limitación de mandatos o la supresión de aforamientos, entre otras.

También porque no cederá la cabeza de la senadora imputada, Pilar Barreiro, que Ciudadanos exige para apoyar los Presupuestos de 2018.

Y la próxima semana, Ciudadanos llevará al pleno la toma en consideración de reforma de la Fiscalía y el PP hará lo mismo que pretende hacer con las suyas: estudiar de forma aislada y sin compromisos de pacto si la acepta o si la rechaza junto al resto de grupos. Es decir, cada uno por su camino.

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