'EL DESENGAÑO', DE JÁUREGUI Y QUEVEDO

¿La segunda Transición? La campaña entra en un nuevo libro sobre el futuro de España

Las principales fuerzas políticas se encuentran en la presentación del nuevo libro de Jáuregui y Quevedo, donde abordan la reforma de la Constitución y el escenario tras el 21-D

Foto: Presentación de 'El desengaño', de Fernando Jáuregui y Federico Quevedo. (EC)
Presentación de 'El desengaño', de Fernando Jáuregui y Federico Quevedo. (EC)

“¿Hay vida después del 155?”. La pregunta, en referencia a lo qué ocurrirá en España a partir de ahora o, mejor dicho, a partir del 21 de diciembre, cuando las elecciones catalanas arrojen una nueva realidad en esta comunidad autónoma y en el resto del país, se lanzó durante la presentación del nuevo libro de los periodistas Fernando Jáuregui y Federico Quevedo, ‘El desengaño’ (Almuzara). La presencia de cuatro dirigentes políticos nacionales de las principales fuerzas parlamentarias llevó sin remedio al debate sobre el futuro que vendrá para la sociedad española tras la mayor crisis institucional y política de la democracia.

La reforma constitucional fue uno de los platos fuertes pero, como viene siendo habitual, no obtuvo ninguna conclusión común entre los presentes. El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, reconoció que la formación del Gobierno no tiene pensado hacer ninguna propuesta de reforma de la Carta Magna. Eso sí, aseguró que no son “inmovilistas” y, por eso, no se opondrán a debatir si otro partido toma la iniciativa. Lo que los populares tienen claro es que lo más importante es “ver qué quiere cambiar cada fuerza política” y recordó que es posible “hacer reformas que todos queremos” (como el Título VIII relativo a las competencias transferidas a las autonomías) sin ir a una reforma gravada; es decir, sin abrir el verdadero melón constitucional. “La pregunta que tenemos que hacernos es si realmente merece la pena abrir en canal el sistema de 1978”.

La respuesta la dio rápidamente la diputada de Podemos Carolina Bescansa. En su opinión, “no queda otra opción” que reformar la Constitución porque “el régimen del 78 se ha destruido a sí mismo” y toca ya decir qué se va a cambiar y ponerse manos a la obra. Precisamente, la portavoz parlamentaria socialista, Margarita Robles, en presencia de la diputada del PSC Meritxell Batet, mostró su desacuerdo con la postura de los populares y criticó la falta de disposición del Gobierno para emprender un debate necesario.

Sobre todo tras el ‘pinchazo’ sufrido por la comisión del debate territorial constituida en el Congreso a raíz de una conversación mantenida entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, de la que los socialistas interpretaron que habría un acuerdo para abrir la Carta Magna. El secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos en la Cámara Baja, Miguel Gutiérrez, insistió en que el objetivo no puede ser “dinamitar nuestro Estado de derecho”, sino “actualizar la Constitución como demanda la evolución de la propia sociedad”. Ante la posibilidad de que se planteara la llegada de una segunda Transición, Casado trató de dar carpetazo a la postura de Podemos: “Yo no creo en ella, precisamente por respeto a la primera. Transición solo hay una”, zanjó, insistiendo en la importancia de reivindicarla por “su acierto y generosidad”.

De vuelta a la cuestión catalana y la aplicación del artículo 155, la campaña del 21-D se hizo notar con poco disimulo. La formación centrista, que desde el primer momento insistió al Ejecutivo de Rajoy en dar ese paso, se mantuvo firme en su postura. “El 155 es una herramienta que está en nuestra Constitución y que permite tener una respuesta legal ante una amenaza como la ocurrida, que es un asalto a la democracia. Ni más ni menos", recalcó Gutiérrez. El representante del Gobierno insistió en la importancia de no “demonizar” el célebre artículo, como tampoco “divinizarlo”, y reivindicó la decisión tomada por Rajoy, refrendada por el Senado y apoyada por PSOE y Ciudadanos. “Es lo que había que hacer para devolver las libertades y la democracia en Cataluña”.

Muy lejos de ese escenario se situó Bescansa, en pleno debate interno en su formación sobre la deriva tomada por su propio partido en Cataluña. La diputada morada quiso poner el acento en que “la crisis territorial es de España y no solo de Cataluña” y reiteró que, en su opinión, la de esta comunidad autónoma es “una crisis política”. Bescansa no dudó en afirmar que la Constitución debe ser siempre “una solución y no un problema” y, por eso, volvió a defender la necesaria reforma de la misma para “avanzar hacia una España más cohesionada”.

La portavoz de los socialistas aprovechó el título del libro que se presentaba para reconocer "el desengaño” que percibe de los ciudadanos con los dirigentes políticos. “Hay un divorcio entre la clase política y la sociedad” y eso “debe cambiar”. Robles no dudó en poner el acento en los “dirigentes nefastos” que Cataluña ha tenido en su Govern durante años, y reconoció el “optimismo” que encuentra en la nueva cita con las urnas el día 21 de diciembre. “La sociedad no se merece los dirigentes que ha tenido, está muy por encima de todos ellos”.

Los debates que debe afrontar España para superar los retos del futuro están sobre la mesa. Lo que sigue faltando es entendimiento entre las distintas fuerzas, dada la aritmética parlamentaria precisa, que pasa necesariamente por amplios acuerdos políticos. Ya no se trata tanto de ideologías, según dicen los autores del libro, Jáuregui y Quevedo, que reconocieron incluso desconfiar de sus propios sentimientos: “Ya no sé si soy de izquierdas”, “ni yo si soy de derechas”.

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