en una “declaración institucional” televisada

Puigdemont critica los encarcelamientos mientras se aferra a Bélgica

Los encarcelamientos son un acto contra las elecciones, que se desarrollarán en un clima de represión sin precedentes", ha dicho

Foto: Fotografía facilitada por TV3 del mensaje de vídeo grabado en Bélgica por el expresidente de la Generalitat. (EFE)
Fotografía facilitada por TV3 del mensaje de vídeo grabado en Bélgica por el expresidente de la Generalitat. (EFE)

A última hora del jueves, Carles Puigdemont ha roto su silencio. Lo ha hecho para criticar, en una “declaración institucional” televisada “como presidente legítimo”, el envío a prisión preventiva de ocho miembros del Govern cesado. "Los encarcelamientos son un acto contra las elecciones, que se desarrollarán en un clima de represión sin precedentes", ha dicho, a la vez que pedía a los catalanes desde Bélgica que “combatan” pacíficamente esta situación.

Puigdemont ha pasado su tercera jornada en Bruselas tratando de mantener un perfil bajo, sin revelar su paradero y eludiendo mostrarse en público, aunque ha sido visto tomando un café en la mañana. Mientras, se prepara para el momento en que llegue a Bélgica la orden para su detención y extradición a España.

El expresidente asegura que no se ha marchado para “eludir a la justicia”. Aunque, como se esperaba, ha dado plantón a la Audiencia Nacional, a la que estaba llamado a declarar este jueves con el resto de los miembros de su Govern. No obstante, es consciente de que ahora le tocará dar la batalla en los tribunales belgas, a los que tratará de convencer de que en España no recibiría un “juicio justo”. Y para ello hará uso de todos los recursos a su alcance, desde tratar de declarar por videoconferencia a asegurar que en España no se respetan los derechos fundamentales.

¿Prisión preventiva en Bélgica?

La ausencia de Puigdemont y de los 'exconsellers' Antoni Comín (Salut), Clara Ponsatí (Ensenyament), Meritxell Serret (Agricultura) y Lluís Puig (Cultura) ha tenido dos consecuencias directas. La primera, que se ha considerado que hay riesgo de fuga del resto de miembros del Govern que sí han ido a declarar, por lo que se les ha enviado a prisión preventiva. La segunda, que se ha puesto en marcha la maquinaria para reclamar su extradición.

Una vez que se dicte el auto, lo que se espera que suceda mañana, la orden tiene que ser transmitida a Bélgica, donde la Fiscalía Federal la pondrá en manos de un juez de instrucción. En un plazo máximo de 24 horas, este tiene que comprobar que la euroorden es correcta, un formalismo. Después, decidirá si emite una orden o no de detención contra Puigdemont y sus ‘exconsellers'.

Estos tendrían la opción de esperar a su arresto o de entregarse voluntariamente a las autoridades belgas. El abogado contratado por Puigdemont, Paul Bekaert, ha sugerido que optará por la segunda opción. Lo habitual, en los casos de extradición, es que la persona o personas reclamadas permanezcan en prisión preventiva en Bélgica mientras se tramita su expediente, según explicaron fuentes de la Fiscalía Federal a El Confidencial. Pero Bekaert hará todo lo posible por evitarlo.

Un proceso que puede llevar meses

Desde la Fiscalía, indican que el procedimiento habitual dura unos 45 días. Primero, el juez de primera instancia tendría 15 días para decidir si se ejecuta o no la orden de extradición. Decida lo que decida, Puigdemont o el Estado español tendrán otros 15 días para presentar un recurso. Agotado ese plazo, el caso puede aún ir a parar a manos de la Corte de Casación, que tendría que tomar una decisión en otra quincena.

Por su parte, el letrado belga estima más bien que el proceso se extenderá entre dos y tres meses. Los representantes del Estado español también se preparan para un escenario en el que el procedimiento se alargue. Bélgica es un país conocido por no ser especialmente colaborador en materia penal, pero los lazos judiciales con España se han reforzado en los últimos tiempos, debido a los esfuerzos a escala europea en la lucha contra el terrorismo.

Una clave: los delitos

Una cuestión clave a la hora de que el proceso se complique más o menos son los delitos por los que se reclame a Puigdemont. En el caso de los de rebelión y sedición, son menos habituales y no encuentran un equivalente exacto en la legislación belga. Esto puede llevar al juez belga a estudiar en profundidad el caso, lo que podría demorar el proceso e, incluso, abrir la puerta a que se rechace la extradición. Si el 'expresident' es también reclamado por malversación, es más sencillo que el magistrado dé luz verde a la petición.

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